lunes, 5 de septiembre de 2022

 

Álamo

 

El arbolito de mi calle

quedó desnudo

luego de mutar vestidos

de diversos colores,

el viento se los quitó de a poquito.

El frío lo lastima por las noches

él no llora ni se lamenta,

sigue en pie erguido, orgulloso de su porte.

Uno que otro pajarito

se asienta en sus ramas y

columpia en el aire.

Él renace una mañana

y diminutos brotes

retoñan en sus ramas

de un radiante verde

como la primavera.

 

               Patricia Vasquez - 2020

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