LA EMOCIÓN DE
ESTE AÑO
Este año, Matías, mi nieto mayor, partió a otro plano, nos
dejó de repente, sin aviso, sin decir adiós.
Se fue solo, quedé sola, en las garras del dolor. Las flores
dando en la cara, todo lo demás locura, triste locura sin alma.
“Quédate, quédate conmigo” le rogué entre lágrimas. Pero ya
era tarde; la luz de sus ojos color caramelo se había apagado.
Hubo un silencio inquieto en la casa, un inseguro silencio
de casa despoblada.
Ya tierra y cal nos separan y hasta el fin de mis días, así
será siempre. Evocaré su sonrisa, sus palabras tan escuetas y su andar de
muchachito joven.
Con el tiempo recobraré mi natural destino sencillo y
tranquilo con una mesa puesta para mí sola, sin un rostro familiar; y vino a mí
la poesía de Miguel Hernández:
Yo quiere ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de tantas cosas,
compañero del alma, compañero.
Clara Molina – 2025
Se percibe tan libre un alma y tan desolada otra. Muy Clara
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