Microcuento
Ex compañera
Íbamos
caminando, mi sombra y yo, cuando ella se me adelantó para encontrarse con la
sombra de él.
Las
sombras se fundieron en una sola. Y yo las perdí.
Nela Bodoc – 2021
Este Taller es un espacio de escritura creativa, diseñado para las actividades de extensión Cafh Argentina 6
Cuento infantil
EL DUENDE
MÁGICO DEL BOSQUE
Ahí va Martín, el ruiseñor. Vuela de rama en rama anunciando
la llegada de la primavera. Revolotea entre los arrayanes a punto de florecer y
mostrar sus hermosas florecillas blancas que impregnan el bosque con su característico
aroma. Se acerca al borde del lago, levanta el pico para sentir el aire fresco.
Posa sus ojos en el agua que, cual espejo, le refleja su pequeña figura.
Revolotea hacia atrás asombrado. El plumaje de sus alas y de su cresta se han
pintado de un maravilloso azul tornasol -¿Cómo puede ser? se pregunta
intrigado. Con el pecho blanco es un contraste elegante y nada común a su
especie. Vuela apresurado a la cabaña cercana buscando a Don Ratón. Al llegar,
lo encuentra sentado en un pequeño tronco probando tocar su violín.
¡Mírame amigo! -le dice alborozado- ¡Observa el color de mis
plumas! No sé cómo pasó. Pero me siento único en el mundo.
Es extraño -le contesta Don Ratón -Yo también tengo algo que
contarte. Esta mañana, cogí mi violín y al querer tocar mis habituales
canciones, empecé a tocar insólitas sinfonías. Me convertí en un mago de mi
instrumento. Vamos a contarle a María, se encuentra adentro durmiendo. Tal vez,
con mi maravillosa música y tus resplandecientes colores logremos despertarla. Así
será un día especial para los tres.
Se acercan a la cama y se forma un aura reluciente color mar
que gira como un vals con las notas que mágicamente salen del violín. María
abre poco a poco los ojos y se levanta transformada en una bella bailarina que rompía
con el hechizo de haber sido llamada “la horrible durmiente”.
De pronto, todo queda en silencio, los tres se miran
asustados; por la puerta entra un pequeño duende -Soy Pepe Aladino- dice -y se
me pidió conceder tres dones a tres seres de esta arboleda. Los veo dichosos, pero
todo tiene un precio. Deberán juntarse cada inicio de primavera, para cantar,
tocar y bailar para alegrar a todos los animales del bosque, hasta el fin de
sus días.
Analizaron la propuesta y aceptaron. No hay nada más agradable
que hacer lo que a uno le gusta, con el esfuerzo de no faltar a la cita y hacer
felices a los demás.
No hace falta decir que vivieron así por siempre.
Elisa Alzérreca
– 2026
Recuerdo de mi infancia.
Recuerdo a una vecina y compañera de escuela. Era un año
mayor que yo. Como vivía cerca de casa a veces nos encontrábamos camino a la
escuela. Sofía era muy buena alumna y me ayudaba cuando no entendía algo en
clase. Además sus padres eran docentes y tenían una amplia biblioteca.
Sus padres y los míos acostumbraban a dormir siesta. Después
del almuerzo, cuando ellos se retiraban a sus dormitorios, Sofía y yo nos
encontrábamos en el patio y nos íbamos a un canal poco profundo, donde jugábamos
con el barro. Había gusarapos, sapos y grillos.
Trepábamos a una higuera para cortar brevas e higos, y este
hecho nos complicaba un poco porque en nuestras piernas y brazos, el roce de
las hojas nos producía picazón e irritación en la piel, pero eso no evitaba que
al día siguiente volviéramos a la aventura de jugar en el barro y trepar a la
higuera.
Momentos hermosos que en mi memoria guardo con mucho amor.
Estela Puebla - 2026
¿Qué siento en mis manos cuando
tallo la piedra?
Tallar la piedra no es cualquier
cosa,
Debes tener arte y fuerte tu
alma.
Porque la piedra es dura y por
cierto…muy pura.
Tómalo con calma, ella llegará a
amarte,
Pásale la mano, te dirá la suerte
¡Ella habla! Si sabes escucharla.
No preguntes con tu mente
Sólo roza con el cincel la roca,
Ella canta y adelanta las cosas
que debes hacer.
No te preocupes por lo que ves de
frente
Porque la mente ya enfoca lo
suficiente.
Pasa tu mano, retira lo que
sobra,
Ella te muestra sus vetas rosas…
Calla, escucha…ella te habla.
Cristian Arnulphi – 2026
Consigna: Las emociones a través de las manos
SENTIMIENTOS
DE INFANCIA
Cuando María comenzó a asistir a la escuela su mundo se
transformó. ¡Todo era tan nuevo!
El primer día estaba asustada, había tanta gente en ése
lugar. Ella que siempre estuvo con su madre y sus hermanos recluidos en su
casa, se sentía incómoda.
Al pasar los días todo fue mejorando, poco a poco fue
aprendiendo el nombre de sus compañeros y también haciendo amistad con las
niñas.
La escuela era grande y muy vistosa, había murales en el
patio y las aulas eran cálidas y luminosas. Las clases le parecían aburridas,
pero cuando sonaba el timbre anunciando el recreo su corazón daba un vuelco de
alegría.
Rosita, Elena, Analía y Elcira, se convirtieron en sus
amigas más cercanas y juntas pasaban el recreo jugando en el patio, disfrutaban
esos momentos entre risas y juegos.
En cambio con los varones el trato era muy diferente, solo
compartía con ellos el saludo y algún comentario sobre lo que la maestra estaba
enseñando.
Analía y Elena, sus queridas amigas vivían cerca de su casa,
a unas pocas cuadras por lo que a veces pasaban las tardes jugando en casa de
ella. La excusa era hacer las tareas, pero en realidad solo pasaban el tiempo
jugando con las muchísimas muñecas que María tenía en su habitación, eran tan
hermosas que parecían niñas, algunas morenas, otras eran rubias y hasta tenía
una pelirroja. Ellas las peinaban y les cambiaban las ropitas como si fueran
sus hijas, y entretenidas, no se daban cuenta que el tiempo pasaba hasta que la
mamá de María, una señora cariñosa y amable, además divertida, las llamaba a
tomar la merienda, y que algunas veces se ponía a jugar con ellas como si fuera
una igual.
Eran tiempos hermosos de aprendizajes y juegos, eran niñas
felices y estudiosas.
Cuando María festejó su cumpleaños en el mes de abril, ya los
días otoñales eran frescos y lloviznaba suavemente por lo que “todo sería
dentro de casa” eso dijo la mamá, quien había invitado a todos los compañeros
de la clase.
Ese día jugaron todos juntos, estaban tan contentos y todo
les parecía maravilloso.
Después de tomar el chocolate y devorar todo lo que había
sobre la mesa quisieron salir a jugar al jardín, había cesado la tenue lluvia
así que, la mamá de María estuvo de acuerdo, eso sí, recomendándoles que tengan
cuidado de no caer.
Niñas y niños corrían entre rosales y jazmines para no ser
manchados, es que ¿quién no jugó alguna vez a la mancha? todo era alegría en la
fiesta de María. Hasta que se fueron a jugar a la galería embaldosada y un niño
llamado Alberto resbaló y cayó pesadamente al suelo golpeándose la cabeza,
todos se asustaron mucho; el muchachito estaba tendido en el piso, pálido
llorando. Vino el médico y lo revisó de forma cautelosa, al cabo de algunos
minutos Alberto se incorporó y el galeno dijo que estaba bien y que podían
seguir jugando, pero dentro de la casa. “Nada de correr afuera” dijo.
Fue un tiempo precioso para esos niños que hoy son adultos y
siguen conservando estos recuerdos y su bella amistad.
Ana María Muñoz – 2026
En la calle
Una señora mayor cruzaba la calle
correctamente, cuando el semáforo se lo permitió y a un auto que dobló la
esquina y su conductor, impaciente, asomando su cabeza le dijo: -Apurate, vieja-
La señora, sin perder la compostura, bajando
su barbijo para mostrar todo su sereno rostro, le contestó: -Gracias joven, pido a Dios le dé a usted
larga vida, así podrá recibir un bello saludo como el que hoy me brinda.
Asumi- 2021
MANOS
TRÉMULAS
Manos blancas e inquietas,
se apoyan, cual pájaros,
en los brazos del asiento,
pasivas pero alertas acompañan,
a su dueño en su tormento.
Comienza la ruidosa labor,
que las crispa a cada momento,
los dedos finos se entrelazan,
en señal de súplica por aliento.
Se aprietan, se enfrían,
se tornan puño de nuevo.
Añoran que pase el tiempo,
que vuelvan a soltarse
con gran alivio y volar al
viento.
Elisa Alzérreca – 2026
Microcuento Ex compañera Íbamos caminando, mi sombra y yo, cuando ella se me adelantó para encontrarse con la sombra de él. Las ...