martes, 3 de febrero de 2026

 

Crear un personaje

 

Soy un cactus.

Soy resistente a los mandatos, pero estoy en un tazón, sí, así como lo oyen, en un tazón de cerámica.

La razón tiene que ver con mi corta historia.

Resulta que mi primer cuidadora, que ahora no recuerdo como se llama, me plantó en vasito descartable, sí, de esos blancos que se llaman de un solo uso.

Me costó pero me arraigué, con cierta dificultad, para ser sincero.

Un día de febrero llegó una amiga de ella, Fabiana, y charlaron largo rato ¡Oh! ¡Dios mío, cómo hablan las mujeres!

Fabiana le llevaba un libro y mi cuidadora quiso retribuirle la atención y tomó mi frágil contenedor, el vasito blanco, y me obsequió a esa señora, que me encerró en el baúl de su auto y allí, a oscuras, se me oprimió el corazón ¿A dónde iría a parar? ¿Me cuidarían?

Desde mi encierro escuchaba el ruido del tránsito de la ciudad. En un momento nos detuvimos y quedé angustiado y temeroso ¿Qué más pasaría? ¿Cuánto tiempo me tendría allí?

Después de largo rato escuché la voz de Fabiana y la de otra mujer. Fabiana abrió el baúl y apoyó a mi lado una maceta mediana don dos plantas, una de ellas era una palmera bebé y la otra una suculenta orgullosa y antipática, que ni siquiera tuvo la cortesía de calmar a la pobre palmerita. Y sin más esta señora hizo conmigo lo que hiciera mi primera cuidadora: tomó mi frágil contenedor y me puso en manos de Marta, que así se llama la persona que la acompañaba.

Marta me llevó a un viejo departamento en el primer piso y me dejó en la ventana donde habían otras plantas, todas diferentes, en sus macetas.

Mis nuevas vecinas eran muy orgullosas y criticonas, y no me dirigieron la palabra por muchos días. Una mañana mi nueva cuidadora, cuchillo en mano, trajo un tazón de cerámica con tierra, hizo un pocito en el centro, me sacó el vasito sin problemas y me trasplantó.

Otra vez a arraigarme, pero poco a poco lo fui logrando.

En el invierno me llevó adentro, temía que la helada me quemara, pero hace unos días me llevó nuevamente al exterior.

Ahora está pensando entrarnos a todas mañana o pasado porque anuncian un fuerte viento zonda, con mucho calor y poca humedad, más ráfagas violentas.

Teme que pudiéramos caer en el patio del departamento de abajo, lo que sería catastrófico.

Marta, mi nueva cuidadora no es muy hábil, aunque tiene buenos sentimientos hacia nosotras.

Cada mañana, cuando se levanta, nos saluda en voz alta. “Buen día plantitas ¿Cómo están hoy?” y nos alegra la mañana.

Marta - 2023



lunes, 2 de febrero de 2026

 



Dicen que las mariposas

En cosquillan las entrañas,

Cuando una fresca mañana

Trae nostalgias de ayer,

Quizás nos da a entender

Que aún hay tiempo

Al estar vivo.

De escuchar el buen latido

Con el pulso anormal.

Es un día sorprendente,

El sol tiene otro brillar,

De nuevo el ave al cantar

Suena un tono estridente,

Y el canto de la fuente

Murmurando un despertar,

Auspicia con su vertiente

Que este día no es igual.

Sigo andante y descubriendo

Que hay un nuevo encandilar

La campana en su tañar

Llama almas a la vida.

Y la flor allá olvidada

Clama por participar,

En la fiesta de los sueños

Y vida primaveral.

Me detengo y examino

Hay aromas por de más

Conocidos, diferentes

Todos riman al compás

Del paso que habla de verbos

Todos quieren conjugar.


Alberto Coronel – 2025





sábado, 31 de enero de 2026

 





                            ¿Dónde estaré cuando ya no esté?

                        ¿Dónde estaré cuando yo no esté?



viernes, 30 de enero de 2026

 

La consigna que más me impactó.

 

Me gustó mucho el tema “Mujeres sin voz”

 

Lo trabajamos en marzo, el mes de la mujer. En la consigna presentamos seis dibujos de rostros femeninos tomados de una revista dirigida a las mujeres, de Mayo de 1959. Todas lucían sombreros de moda, tenían hermosos ojos, pero no les habían dibujado boca, por lo tanto no podrían hablar, pero ahora, visto en este nuevo modelo de sociedad, nos dicen mucho.

En esos años la mujer tenía muy reducido los espacios que podía ocupar en la sociedad. Los movimientos feministas tenían menos peso que las costumbres y hábitos sociales.

No era habitual que la mujer condujera automóviles, y aunque lo hiciera, cuando viajaba con un hombre era él quien conducía mientras ella ocupaba el lugar de acompañante aunque el vehículo fuera de su propiedad.

Además era habitual que cuando una mujer iba al volante los hombres le hacían chistes como “Andá a cocinar” dando por sentado que era ignorante en dicho tema.

Esto como ejemplo, pues en todos los ámbitos, ya fuera científico, político, económico o social esa mentalidad era una barrera a superar, que poco a poco ha ido cambiando.

Y llego a la conclusión que eso está guardado en mi inconsciente pues hice en ese momento, Marzo de 2025, una dura poesía titulada “Mujeres sin voz” que fue publicada en el blog de nuestro taller de escritura el 9/5/25.

Esa ha sido una de las consignas más movilizadoras de este año.

                                               Asunción Ibáñez - 2025



 

jueves, 29 de enero de 2026

 


A veces quiero estar solo

Pero nunca lo he logrado,

Porque todo en derredor

Me recuerda que estoy vivo,

Todo se mueve, festivo,

Como el entretejido

Gozoso del despertar,

Y en las fauces voy a dar

De todo lo creativo.

El sol fluye en mi ventana

Con sus rayos de energía,

Y antes de que nazca el día

El ave suelta su canto,

El aroma de los campos,

El trigo recién cegado,

Llenan vasijas de encanto

Ni conocen alambrados.

La vida es libre en pausado.

La brisa posa en la piel

Mil susurros anhelados,

Los sentidos se agudizan

En busca de sensaciones,

Y por todos los rincones

La vida muestra su encanto.

Se oye a lo lejos el canto

Del labrador trajinado.

Por más que busco quietud

Tiene distintas ofrendas,

Diferentes vestimentas,

Todo sucede a mi lado.

 

Alberto Coronel – 2025



miércoles, 28 de enero de 2026

 

 

CUANDO AVANZA Y ARRASA

Los poemas de amor a menudo utilizan la metáfora del fuego para enfatizar la magnitud del enamoramiento, es una práctica que conocemos desde siempre. Algo como decir: “El fuego de tu amor arde sin control en mi pecho atormentado”

Ahora que el fuego ha arrasado gran parte de la Patagonia argentina y chilena pienso en la profundidad de las palabras y en el sentido de lo que decimos.

No puedo imaginar el dolor de los que han perdido sus casas y sus pertenencias entre humo y llamas. Mucho menos puedo llegar a sentir lo que están sufriendo las familias que perdieron a sus seres queridos (en Chile los fallecidos son como diecisiete) a los que no encuentran sus mascotas que son sus compañeros y a veces sus guardianes.

Ver por la pantalla del televisor el Parque Nacional los Alerces arrasado, con sus árboles milenarios ardiendo en éste fuego que nada deja en pie, fue un gran dolor en mi corazón.

Tanta belleza destruida en pocos días, belleza que tiene miles de años y que seguramente no será restaurada o al menos no volveremos a ver. Pasarán varias generaciones para observar erguidos esos majestuosos y altaneros Alerces, eso contando con la esperanza que esas tierras no sean reducidas a complejos turísticos internacionales.

Hace muchos años que nuestra Patagonia es objeto de deseo de potencias extranjeras, ya en el año 1919 aparecían en los principales diarios de Europa y Estados Unidos, artículos editoriales comentando las bondades y beneficios de esas benditas tierras que por orden y gracia del universo nos pertenecen.

En éste momento más de 300.000 hectáreas de tierras de frontera pertenecen a varios ciudadanos extranjeros, las que incluyen ríos y lagos, lo cual está prohibido por la ley de la República Argentina y pese a los reclamos e intimaciones judiciales, nada cambia.

Sueño volver a visitar mi amada Patagonia, sueño que el fuego no la siga destruyendo, sueño que no sea vendida o regalada a potencias foráneas, yo siempre sueño.

Sueño que el amor florezca como un silbo apacible o una música suave de paz y no como un fuego voraz que solo deja desolación y muerte.

Ana María Muñoz -2026

 

 

martes, 27 de enero de 2026

 

Poema

 

Tierra yerma

 

Como el desnudo suelo bajo sus pies

está su yermo corazón latiendo por si acaso

¿Dónde está ese fresco rocío de la mañana

que le donaba algo de vida a la brizna?

En su pecho, agrietado por tantas ausencias,

clama por antiguos abrazos y palabras tiernas.

Nada brota allí, las hierbas no se animan,

la vida está latente a la espera de un milagro.

Los vientos transcurren sin obstáculos que se lo impidan,

inexorables como el tiempo que corre en los relojes.

No les importa el vacío de un interminable duelo,

así como la tierra cuarteada anhelando ruega por

la bendición de una larga y piadosa llovizna

para que le dé vida a un modesto hilo de agua

que aliente en su recorrido imprescindibles esperanzas.

Así espera su yermo corazón sediento por tantas sedes

el urgente consuelo de todas las lágrimas retenidas.

 

Nela Bodoc - 15 de enero de 2026

 

 

  Crear un personaje   Soy un cactus. Soy resistente a los mandatos, pero estoy en un tazón, sí, así como lo oyen, en un tazón de cerá...