jueves, 2 de abril de 2026

 

Reflexión

 

 

Cada día, cada paso es una decisión propia, íntima.

 

Cada ser es artífice de su destino.

 

Puedo dormir toda mi vida culpando a los demás de mi suerte o puedo hacerme cargo de los resultados.

 

Asumi- 2002



 

 

martes, 31 de marzo de 2026


 Narración

 

 

MIS AMIGOS DE LA INFANCIA

Era verano y eso llamaba a estar jugando en la calle, las temperaturas son muy altas.

Nuestros papás nos daban cierto horario para regresar a casa y lo más limpitos posible.

Nos reuníamos cerca de las dieciocho horas y de allí dábamos ideas de a qué jugar y sorteábamos.

Éramos cuatro varones y tres niñas, así es que debíamos acordar algo donde pudiésemos jugar todos.

Elegimos jugar a las escondidas. Los varones siempre más hábiles y ágiles, ellos buscaban buenos lugares para esconderse, en las acequias, bajo o sobre algún auto estacionado cerca, se trepaban a los árboles, es decir nunca los encontrábamos cuando nos tocaba contar a alguna de las niñas. Cuando ellos contaban nos encontraban rápidamente.

Una tardecita-noche, le tocó contar a un varón y, nosotras salimos corriendo a buscar donde escondernos. Yo, siempre le tuve miedo a la oscuridad. Entonces decidí esconderme detrás de un macetón que tenía doña Rita en su jardín.

Fue oscureciendo, a mí no me daba para salir a librarme. Pasaron varios juegos y distintos amiguitos siguieron contando, mientras yo seguía en el mismo lugar. A la larga cuando se dieron cuenta que yo no aparecía comenzaron a buscarme.

Y, salió doña Rosa, la dueña de casa muy asustada porque sentía que me nombraban muy insistentemente. Doña Rosa, parada al lado mío y mirándome, les gritó a los chicos: ¿A quién buscan? ¡Aquí hay alguien –señalándome- que está con los ojos cerrados y los oídos tapados! -Esa era yo.

Los chicos nunca más me invitaron a jugar a las escondidas.

Y, doña Rosa sacó el macetón.

                                                                              Miriam Ortiz – 2026


lunes, 30 de marzo de 2026

 

 

RECUERDO DE LA INFANCIA

 

Busco en mis recuerdos y me transporto al barrio de mi niñez. Era uno de los primeros de la ciudad, casas de próceres de la independencia, museos, colegios tradicionales, la plaza principal muy cerca y el teatro Municipal. Lo tengo en el corazón. Los niños caminábamos sin peligro alguno.

Mamá trabajaba a una cuadra de la plaza, en el Ministerio de Finanzas con horario completo. Yo tenía diez años. Partía muy temprano hacia el colegio, y a la hora del almuerzo salíamos juntas. Éramos unas nueve compañeras que hacíamos el mismo camino. Charlábamos y reíamos por el trayecto. Nos íbamos despidiendo a medida que cada una llegaba a su casa. Al llegar a la mía, calentaba mi comida y hacía mis tareas.

Era la hora de jugar.

Tenía permiso para que Anita viniera a casa. Éramos amigas desde que estuvimos en primero de primaria. Nos veíamos casi todos los días. A veces, bajábamos al parque y leíamos revistas en el puesto de Doña María. Comíamos raspadillos y correteábamos al pesca-pesca. Otras veces jugábamos a las muñecas. Ella tenía todas las barbies y los muebles que su tío le compraba en la pulpería de la mina donde trabajaba.

Había días en que iba yo, con mis dos muñecas y la poca ropa que mi prima Sonia me regalaba. Pasábamos casi toda la tarde armando la casa bajo la mesa del comedor cubierta con una frazada. Cuando ya estaba todo listo para desarrollar la historia que habíamos planeado, sonaba el teléfono y era su mamá o la mía que nos ordenaban volver a casa.

Volvimos una ocasión, ya mayores, a visitar nuestro querido barrio. De lo que más nos acordamos fue el recorrer las tres cuadras que separaban nuestras casas, cargadas de nuestros juguetes. Y, lo más importante, reconocer que nunca habíamos acabado de jugar. Solo arreglábamos la casita, pero la trama nunca la llevamos a cabo.

Nos preguntamos, con mucha nostalgia si, a estas alturas de la vida, podríamos hacerlo. Sería un reto y nadie nos lo creería.

 

Elisa Alzérreca – 2026

 

 

viernes, 27 de marzo de 2026

 

 

 

Por qué quiero escribir

 

Quiero escribir porque en algunas ocasiones tuve ideas muy lindas, eso creo yo, y además, me parece que es una parte fundamental de la investigación, del razonamiento, de la filosofía. Y con todo esto ayudamos.

El ejercicio de la escritura ayuda a ordenar ideas, plantear otras formas de ver las cosas desde mi universo.

El plantearse Escribir sobre un tema es, me parece como abrir una puerta hacia algo desconocido o no tan conocido (para mí), desde ahí me impulsa a investigar, profundizar, analizar, buscar ejemplos, bases teóricas y excepciones.

Me parece que Escribir es darse la posibilidad de ser romántico para poder enamorarse de la vida, de nuestros sueños, de las ideas de muchos y de pocos, soñar despierto y dejar que esas ideas sean leídas por almas diferentes.

También quiero escribir porque me gusta leer y quizá eso me plantó la semilla para hacerlo.

Quiero hacer algo diferente de lo habitual, algo que, como el arte, toque algo más que ganar y perder, me lo debo, y quizás sea un gran regalo para algunos, sobre todo para mí.

Quiero escribir porque creo que tengo cosas buenas por contar, historias, vivencias, reflexiones, y más.

Quizá algún día alguien goce de una escritura mía que lo llene, le ayude o alimente, como yo fui beneficiado por esas personas que se animaron a escribir.

Quiero escribir porque quiero decir cosas que duren más que el tiempo de la palabra hablada.

Quiero escribir porque quiero ayudar y quiero que me ayude.

                                               Cristian Arnulfi - 2026

 


jueves, 26 de marzo de 2026

 

CASO

Conductor que manejaba a alta velocidad, impactó contra el frente de un comercio en la ciudad de Santiago. Personal policial constató que dicho conductor dio positivo en el test de alcoholemia.

 

ANÉCDOTA

Caminaba hacia mi trabajo en forma apresurada y un tanto distraído, cuando de pronto un auto a gran velocidad se subió a la vereda, impactando fuertemente en un local comercial.

Debido al impacto, saltaron los vidrios del frente del salón, que era una panadería, y yo que estaba a tres pasos del vehículo en cuestión, me salvé de casualidad de no ser atropellado.De todas maneras, los trozos de vidrio impactaron en mis manos y rostro por lo cual, estaba lastimado y manchado de sangre.

Todo mi cuerpo temblaba del susto, hasta tuve ganas de llorar e insultar al irresponsable que provocó tal desastre.

De enfrente vino una señora que estaba limpiando su vereda a ofrecerme ayuda, me limpió con gasas húmedas las manos y la cara, mientras lo hacía me contó que esto pasa a menudo acá, ya que no hay semáforo y además hay un boliche a pocas cuadras.

No pude ir a mi trabajo, avisé que estaba mal herido por un inconsciente que se llevó mi cuerpo por delante, creo que exageré un poco, me dije mientras caminaba hacia mi casa comiendo una medialuna que logré rescatar de la destruida panadería.

Ana María Muñoz – 2026

 

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

 

¿Por qué escribir y para quién?

Escribir es una necesidad de expresar lo que hay en mi interior y en mi sentir.

Es un espacio mío, escribo para mí, para sacar cosas que han quedado en la bodega de mi interior y ya no he vuelto a tocarlas más.

Escribo cuando algo que me sucede me sobrepasa, es una forma de desahogar y aliviar esa pesadez emocional que se me produce: me calma. Puedo centrarme de nuevo y alivianarme. Mi mente se aquieta, mi corazón se armoniza.

También escribo cuando se me cruza una idea inspiradora, un pensamiento fugaz que aparece de repente y que puedo volcar en el papel, profundizar y hurgar más y más, intentando llegar a las causas, a los por qué, es como ponerme en contacto con la fuente. Me sirve para tomar conciencia, darme cuenta de algo.

Escribo para ponerme en contacto con mi ser interno, para detenerme y observar qué me está pasando, qué estoy sintiendo en realidad. Es una detención muy valiosa para mí, pues me permite concretar y llevar al papel mis reflexiones y ponerle nombre a lo que verdaderamente siento.

Cecilia Delherbe Maldonado – 2026

 



martes, 24 de marzo de 2026

 

 

                                               Despedida

El anciano agonizaba. Abrió su puño derecho y cayeron miles de recuerdos, mientras, suavemente, su mano izquierda derramaba un rimero de bendiciones.

                                                           AMI - 2022



 

  Reflexión     Cada día, cada paso es una decisión propia, íntima.   Cada ser es artífice de su destino.   Puedo dormir toda ...