miércoles, 18 de marzo de 2026

 


La vida espiritual puede verse a simple vista como un cactus cubierto de espinas, pero, al igual que esa planta, está llena de nutrientes y florece bellamente. 

                                           AMI - 2018



 

martes, 17 de marzo de 2026

 

Reflexión

 

Ámate a ti mismo como amas a tu prójimo

 

¿Tanto como quiero al prójimo? Este fue el planteo que se nos propuso. Y voy a exponer mi opinión sobre esto.

El amor propio llega por lo general con la madurez si es que no fue inculcado en la infancia, que sería lo deseable.

Se logra con la experiencia de vida, especialmente con los sufrimientos que ciertas situaciones nos generaron. Pero el mejor maestro es el autoconocimiento. Algo fundamental en este proceso de querernos, de respetarnos fue aprender a decir que no.

En el pasado, cuando tomé conciencia que estaba permitiendo comportamientos cuasi abusivos de algunas personas cercanas a mí reaccioné poniendo límites. Me hice la promesa de que nadie iba a disponer de mi persona o de mi tiempo, pasando por encima de mis necesidades.

No fue fácil llegar a este punto de real amor por mí misma. Cuando me entraba la duda si no estaba siendo algo egoísta con esta actitud, encontré la respuesta en qué le aconsejaría a mi hija si se encontrara en mi lugar. En una etapa lejana de la vida, decir que no me hubiera parecido falta de empatía. Pero me abrió los ojos mi hermano menor, que aquel momento era un adolescente. Su ejemplo de total seguridad en sí mismo y esa capacidad de poner el límite sin miramientos.

A veces me parecía un poco rudo pero después comprendí que se trataba de su auto estima. Cuando deja de importar lo que los demás opinan sobre uno la negativa fluye naturalmente. Deja de ser una carga estéril.

¿Me quiero? Sí. Me acepto tal cual soy, con alguna autocrítica cuando es necesario y también algunas auto-exigencias.

Me cuido cada vez más. Me ocupo de mi salud física y mental. Trato de estar informada para estar al tanto de todo aquello que puede ser útil en mi actualidad.

Me considero valiosa, aunque no más que los demás y de todo ser vivo. Así como me hago respetar también respeto. Acepto el no del otro sin que me afecte y que me pongan límites.

 

Nela Bodoc – 2025

 

lunes, 16 de marzo de 2026

 


La música es el arte

De combinar los sonidos,

Lo culinario es el gusto

De interactuar los sabores,

La poesía el lenguaje

De estrofas y sensaciones,

Y la pintura reúne

Mil paisajes y colores;

Todas estas creaciones

Y un solo convocador

Común denominador,

El don que mueve la vida

Cuenta el calor en sus filas

Atrapa con su emoción,

Su fuerza, magia divina,

El encanto de una flor.

Universal su mensaje

Y su nombre es amor.

 

        Alberto Coronel – 2025



viernes, 13 de marzo de 2026

 

EL CASO

 

A horas 4:30 de la mañana, se registró un accidente en el centro de la Zona Sur de nuestra ciudad. Una vagoneta negra, cuyo conductor se encontraba en estado de ebriedad, chocó un local comercial. Dada la hora del suceso no se registraron daños personales. La policía se apersonó inmediatamente y apresó al conductor. Se hará la reconstrucción del echo y se aplicarán las sanciones correspondientes.

 

Elisa Alzérreca - 2026

 

LA ANÉCDOTA

 

Eran las diez de la noche y me apresuraba a cerrar el restaurante. Me atrasé pues quería dejar terminado el balance mensual. Ya me acercaba a la puerta para salir, cuando escuché un ruido fuerte de motor y unas luces que me encandilaban. Me dio un salto el corazón e instintivamente corrí a la parte trasera del mostrador. ¡No lo podía creer!, una vagoneta enorme y negra venía directamente hacia mi ventanal y, con gran estruendo, lo atravesaba arrastrando mesas y sillas hasta quedar en medio de mi local. Aun temblando, cogí el celular y marqué el 110.

- ¡Que llegue pronto la policía, por favor! -pensé.

Se abrió la puerta del carro y salió un hombre con la cabeza sangrando y tambaleándose me dijo: - Lo siento señora, creo que me dormí.

Miró todo a su alrededor y empezó a repetir - ¡Pagaré todo! ¡Pagaré todo!

 

Elisa Alzérreca – 2026

 

 

 

 

jueves, 12 de marzo de 2026

 


        ¿Por qué escribo?

Esta pregunta me la hice muchas veces. No tengo una respuesta que sea precisa, exacta, o que defina una acción.

Escribo desde que comenzó la aventura de descubrir que unos grafismos representaban mi nombre y así descubrí un mundo.

Escribo como un juego que me acercaba a mi mamá, garabateando cerca de ella, cuando hacía sus tareas de maestra.

Escribo en casi todas las variantes y variaciones, con muchas y pocas palabras.

Escribo, sobre todo, porque me gusta volar con la imaginación y aterrizar con el lápiz apoyado en el papel, encontrando desafíos, misterios, canciones, aventuras que sacuden la comodidad que me habita.

Así, la pluma y la palabra reconstruyen mundos y expanden sentires, observando como un ajeno, el inconexo tejido mental que toma forma en la breve creación que sale de mí.

Escribo entendiendo que hoy es un desafío para mi calma y el intelecto que se escapa.

Escribo porque algo que empezó como un juego hoy quiere seguir siéndolo, donde corro sin agitarme, juego a la mancha y no me mancho, descubro el amor y elijo el final, con libertad y seguridad.

Estela Iris – marzo 2026



 

martes, 10 de marzo de 2026

 

Reflexiones

 

¿PORQUÉ Y PARA QUIÉN ESCRIBO?

 

Nunca me lo pregunté. Lo hice y lo hago desde la escuela primaria. Siempre me gustó. Hacer una redacción era mi tarea favorita cuando la maestra lo solicitaba.

Durante mi adolescencia he escrito varios diarios íntimos. No sé cuántos. He perdido la cuenta. Fueron mis confidentes y la mejor forma de expresar lo que sentía.

Mientras tanto comencé una intensa actividad epistolar más que nada por necesidad ya que todos mis parientes vivían y viven en otro continente. Enviar y sobre todo recibir cartas era un placer enorme, que las nuevas generaciones desconocen.

Ahora lo hago por el puro placer de dejar libre la imaginación, de jugar con las palabras por permitir que surjan ideas nuevas que desconocía y desempolvar el altillo y abrir el baúl de mi subconsciente.

No tengo un objetivo claro. Nunca se me cruzó la idea de transformarme en una escritora ni de escribir un libro, aunque es lo único que me faltaría después de tener un hijo y plantar un árbol.

Compartir esta tarea con amigos, como los hacemos semanalmente en el Taller de Escritura le agrega disfrute y me motiva aún más a hacerlo. Es una experiencia difícil de describir pero es sumamente motivadora.

Tampoco me he preguntado para quién escribo. Al hacerlo no pienso si alguien lo va a leer ni si le va a parecer que es correcto. En realidad me hablo a mí misma, a esa parte que está oculta. A mi sombra, a mi otro yo, a mi lado ignoto.

Tanka:

 

La escritura

Una mariposa

De mis letras surgida

Volando vino

Y en la hoja se posó

Rozando mi corazón.

 

NELA


 



Hay cosas que duelen mucho

De pueblos que lento aprenden,

No es preciso ser rebelde

Solo saber escuchar.

Y no quiero navegar

En aguas que no son claras,

La vela de botavara

Me indica donde rumbear.

Si me enfoco en bogar

En mares desconocidos

Debo andar advertido,

Lo mismo es cabalgar

Cada cual habrá de dar

En la ciencia que domine,

Y por más que peregrine

Estar atento, observar.

Tarda tanto en superar

El hombre, sus apetencias,

Sufre sus propias dolencias

Una vez y otra vez más,

Y con él se ha de enojar.

Buscan sus ojos el cielo

Como buscando el consuelo

Que Tata Dios le ha de dar.

Y allá va su confianza

Cruzando su propia pampa

A veces sin regresar.

Mira atrás al extrañar

Al rincón de sus afectos

El olfato es su intelecto

Poco conoce, además.

 

        Alberto Coronel – 2025



  La vida espiritual puede verse a simple vista como un cactus cubierto de espinas, pero, al igual que esa planta, está llena de nutrientes ...