martes, 11 de agosto de 2026

 

¿CÓMO SENTÍ EL MUNDIAL DE FUTBOL?

 

Antes de describir cómo viví este mundial de futbol, me pongo a pensar muy placenteramente en la infinidad de positivos recuerdos que desde mis cinco años fueron alimentando este enorme cariño que siento por Argentina. Tener a mi madre nacida allá en Bolívar. Viajábamos con frecuencia a visitar a sus hermanas y me divertía de lo lindo con tíos y primos. Sería muy largo relatar cada detalle que quedó en mi mente y en mi corazón. Ahora, una motivación más, mi nieto Cordobés, Aurelito.

En el primer año de enamorar con mi esposo, en 1978, Argentina ganó el mundial. Mamá todavía estaba viva. En 1986, también sentimos la victoria con ella y los chicos. En el 2022, ella ya no estaba, pero igual fue emocionante e inolvidable.

Este año no ganamos, pero me queda, personalmente, la alegría y emoción de los partidos ganados, la fiel hinchada que los acompañó siempre, las lindas barras que vivaban y son tan sentidas, el compañerismo y pasión con la que participaron y ganaron.

¡Son cosas que lo valen todo!

No permití que los malos comentarios me quitaran la esperanza y lo vivido. Sí, sucedió algo en el último partido. Algo inexplicable hasta que se sepa la verdad. Pero, igual quedaron grandes, rodeados de tanto amor y detalles invaluables. Me quedo con lo bueno. Fue una campaña original y maravillosa, que, si bien no bordó una estrella en la camiseta, seguro quedó en el alma, no como derrota, sino como dignidad.

 

Elisa Rita Alzérreca Solari - 2026



lunes, 10 de agosto de 2026

 


Eres Tú quien guía el puño

Conque yo tomo la pluma

Y eres mi fe, por fortuna

Pues también guías mi alma...

Y no siempre tengo calma

Para ponerme a pensar

Cómo te pude encontrar

Si he vivido en la penumbra,

Compenetrado en la jungla

De una vida sin ejemplos,

Como esperando el momento

Que el milagro sucediera,

Y que de alguna manera

Mi vida fuera cambiando.

Y de a poco fui tomando

Conciencia, quien me llamaba,

Que la luz de la alborada

No era solo amanecer,

Hasta que llegué a saber

Que eras Tú quien me llamaba.

Y consulté con mi almohada

Y mil noches de desvelos

Pensar en ti era consuelo

De preguntas sin respuestas.

Y un buen día decidí

Debía encarar la cuesta...

Y a partir de ese momento

Ya nada sería igual.

Todo empezaba a cambiar,

Y me he vuelto a enamorar

De alguien que no conozco,

Solo imagino su rostro

Y nunca he visto su andar,

Y a veces creo escuchar

Un llamado muy profundo,

Cual si fuera de otro mundo,

Que me suele acariciar.

Muchas veces de alegría

También aprendí a llorar,

De pensar que me ha aceptado

Y que lo puedo nombrar.

Hoy te he aprendido a amar,

Y aunque muchos no lo entienden

Tengo un amor diferente

Que no se puede tocar,

No lo puedo acariciar,

Ni conozco su cabello,

Solo un sentimiento bello

Me ha embriagado el corazón,

Y aunque no tenga razón

Este cariño profundo,

Lo comparto con el mundo

Sin que me sienta celoso,

Porque es tan grande este gozo

Como mi paz interior.

¡Y qué inmensa mi riqueza!

Tengo un amor superior,

Capaz de albergar a todo

El que lo quiera escuchar,

Y sin pedir nada a cambio

También aprenderlo a amar.

                Alberto Coronel - 2026 



viernes, 7 de agosto de 2026

 

Cuento fantástico

 

 

El monstruo del cerro

Atraídos por su fama de ser un lugar con extrañas experiencias, un grupo de amigos decidimos hacer una excursión al cerro Uritorco.

Este cerro se encuentra en Capilla del Monte, en la provincia de Córdoba. Y es un lugar que atrae a mucha gente.

Debido que para llegar a la cumbre hay que caminar unas cuatro horas, decidimos salir al amanecer para evitar que nos sorprendiera la noche en ese lugar misterioso.

Después de dos horas de trekking, disfrutando del paisaje y de las bromas que hacíamos sobre encuentros con alienígenas, nos detuvimos a descansar un rato. Aprovechamos para hidratarnos y reponer energía con unos bocadillos.

El cielo se empezó a oscurecer tomando diferentes tonalidades, moradas, violetas, azules, cada vez más oscuras, hasta que se puso negro.

Quisimos incorporarnos para continuar la marcha, pero una especie de vaho que flotaba en el aire nos descompuso. Al mismo tiempo un resplandor que venía desde la cumbre iba incrementando su intensidad, hasta enceguecernos literalmente.

Estáticos en el lugar, desorientados, perdimos la noción del tiempo. Nos había parecido que el evento había durado una hora al menos. Pero cuando recuperamos la visión comprobamos que solo había pasado un minuto.

Algo increíble atrajo repentinamente nuestras miradas. Algo difícil de describir.

Era una cosa inmensa de unos ocho metros de altura y una base de alrededor de 10 metros. Era una masa amorfa, parecía un postre de gelatina gigantesco de color verde translúcido. Se podían ver una especie de órganos en su interior. Tan pronto podía formar unos brazos largos con o sin dedos y luego los desintegraba. Luego creó cuatro ojos enormes que cada uno miraba en direcciones diferentes, y una gran boca que era como agujero negro.

Ese ser, porque estaba vivo, se desplazaba lentamente arrastrando su desconocida materia, cubriendo y aniquilando todo lo que encontraba a su paso. Plantas, guijarros, animalitos, todo se veía pasar por su aparato digestivo y desaparecía.

Venía bajando desde la cumbre, estaba solo unos treinta metros de distancia.

Estábamos paralizados de miedo, sin caer en la cuenta de lo que estaba pasando, temblando, nos miramos sin saber qué hacer.

De pronto volvió ese intenso resplandor, pero antes de enceguecernos pudimos ver una gigantesca nave de forma octogonal con haces luminosos de color violeta. Mientras se acercaba hacía un tremendo ruido como si fuesen varias locomotoras. No solo nos dejó enceguecidos sino también ensordecidos.

En el centro de la nave se abrió un boquete y salió un ancho tubo, una especie de aspiradora de gran potencia.

Impávidos veíamos como en pocos minutos aspiró al monstruoso gigante de gelatina. Se apagaron todas las luces, la nave desapareció y solo quedó una enorme porción de tierra manchada con algo pegajoso y de color verde.

El día recuperó su luz natural, nosotros el aliento y el habla. Antes de descender del cerro, sentimos curiosidad por la sustancia pegajosa que quedó sobre la marca. Alguien se animó a probarla y exclamó - ¡Tiene sabor a menta!

 

Nela Bodoc – 2026

 

Consigna: crear un ser fabuloso.



jueves, 6 de agosto de 2026

 

Reflexión

 

En un retiro en soledad no puedo suponer lo que siente o piensa otro, solo puedo vislumbrar qué le pasa a mi alma.

Puedo reírme de mí misma.

Llorar y que nadie me consuele con frases hechas.

Nadie me da consejos no solicitados.

Solo mi alma y yo.

 

                                                                                              Iris Nely – 2016

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

 

 

Luz

Cuando todo se ve oscuro,

las noticias por donde las ves no son buenas,

y miras la luna brillando,

tienes un techo donde llegar,

abrigo para paliar el frío,

una ducha caliente,

una cama que acobija,

vocecitas que cuentan cosas sin parar,

manitos que acarician,

abrazos que reconfortan…

La oscuridad se disuelve.

El agradecer se hace fuerte…

Cada bocanada de aire

es un disfrute.

Aunque las cosas pesen,

con mochilas de pensamientos que contracturan…

En esos instantes donde vemos la luz

Y agradecemos por ella.

Nos aferramos a lo bueno,

a esos presentes,

que, aunque parecen efímeros,

nos llenan de vida,

para continuar.

 

       Laura Mondati - 02/07/2026

 

martes, 4 de agosto de 2026

 

Cuento fantástico

 

                                               Visitante extraviado.

Fuimos de vacaciones a Córdoba, y nos anotamos en una excursión guiada al cerro Uritorco.

Cuando llegamos, la guía se presentó, nos pidió que cada uno de nosotros dijera su nombre y de dónde venía, luego nos habló del lugar en que nos encontrábamos, su historia y que había quienes aseguraban que era un lugar con gran cantidad de avistamientos de ovnis, pero que podía ser mucha sugestión y poca certeza. Luego nos designó un acompañante del mismo grupo, y mi compañero asignado se llama Rafael. Luego de las presentaciones comenzamos a ascender por un sendero, bajo la consigna de no separarnos del grupo.

Rafael y yo no nos conocíamos así que iniciamos un breve diálogo del por qué habíamos decidido tomar esas vacaciones en ese lugar, pero, de pronto, nos encontramos separados del contingente, solo éramos él y yo, y hasta el paisaje era distinto.

Quedamos tan sorprendidos que parecíamos estatuas. Rafael fue quien reaccionó primero, tomó mi mano con la suya temblorosa, lo que me inspiró algo de confianza, aunque no salíamos de nuestro asombro tratando de ajustarnos a esa nueva realidad.

Teníamos miedo hasta de que la tierra nos tragara.

Poco a poco, moviéndonos despacio, tratamos de reconocer el lugar mirando a nuestro alrededor, pero no había nada semejante a lo conocido, ni siquiera la vegetación tenía el color que recordábamos. Fue entonces que vimos un pequeño artefacto pentagonal, que de pronto abrió una puerta que no habíamos notado, donde apareció un ser muy pequeño, de unos quince o veinte centímetros de estatura semejante a un batracio, que al salir al exterior de esa cápsula comenzó a crecer rápidamente hasta superar los dos metros.

Horrible. Su cabeza era una prolongación de su cuerpo, pues no tenía cuello. En su cara tenía tres ojos, muy juntos uno con otro, pero que los movía independientes, fijando la mirada en tres direcciones diferentes. Su boca era algo así como un sorbete, mientras que su piel de un amarillo ceniza. Del centro de su pecho salía una garra con varios dedos de uñas muy largas y afiladas.

No emitía sonido alguno, pero percibimos un mensaje que interpreté como telepático, preguntando qué planeta era este, y como pensamos la respuesta no fue necesario verbalizarla, luego preguntó la fecha y respondimos del mismo modo, entonces dijo “Programé mal las coordenadas, me equivoqué. Gracias.”

Y se achicó rápidamente, ingresó a su pequeña nave y desaparecieron.

                                                           Asunción Ibáñez – 2026

 

Consigna: Crear un persona monstruoso.

 

 

lunes, 3 de agosto de 2026

 


Hoy

Aquí y ahora

Necesito decir…

¿Qué sentido tiene

este amor que siento?

Amor por las letras,

el sentir,

sé que no sé enseñar,

ni brindar lo que

podría crear.

 

¿Crear? Es un sueño

más que una creación…

y vuelvo a expresar

¿Qué sentido tiene?

¿Es amor a las letras

o expresión de un ego muy grande?

¡Vestida de ilusión!

¿Síndrome del impostor?

¿Por qué darle un nombre?

¡Si sólo es mi yo!

 

Debo reconocer,

que sueños son sueños

a veces vacíos,

creencias creadas

por mi interno ser.

 

No tengo respuesta,

o no tengo valor

de ver esta escena

sin tanto pudor,

y abrazar la nada

sin ninguna pena.

 

               AMI - 2026

 


  ¿CÓMO SENTÍ EL MUNDIAL DE FUTBOL?   Antes de describir cómo viví este mundial de futbol, me pongo a pensar muy placenteramente en la i...