Despedida
El
anciano agonizaba. Abrió su puño derecho y cayeron miles de recuerdos,
mientras, suavemente, su mano izquierda derramaba un rimero de bendiciones.
AMI - 2022
Este Taller es un espacio de escritura creativa, diseñado para las actividades de extensión Cafh Argentina 6
CASO Y ANÉCDOTA
Caso: Vivir sin teléfono celular
El noticiero del mediodía anunció que a partir de la
medianoche del día de la fecha internet dejará de estar activo por algunas
horas, que podrían ser muchas.
Esto, debido a un hackeo a nivel mundial, el cual nos dejará
desconectados. Es un suceso nunca antes visto ya que afectará a toda la población
del planeta y que además, pese a todos los esfuerzos por evitar que ocurra, no
podrá ser evitado.
Anécdota:
Mi vecina, que el lunes salió de su casa temprano para hacer
varias gestiones, fue víctima de un robo a la salida de un comercio de la
ciudad; cuenta ella que cuando se dirigía a su auto estacionado dentro del
predio de dicho comercio, fue abordada por dos jóvenes que fingían vender diversos
artículos. En un descuido se apropiaron de su cartera, dejándola desesperada
pidiendo auxilio. Quiso llamar por teléfono a algún familiar y en ese momento
se dio cuenta de la magnitud de lo que le había ocurrido.
Todo estaba en su cartera, documentos, anteojos, teléfono
celular, dinero. Dice que fue cuestión de segundos, no tenía cómo llamar pese a
que personas solidarias le ofrecieron teléfonos para hacerlo. No sabía los
números, ni siquiera de sus hijos, ni una agenda, ni un papel. Los bancos ya habían
cerrado, las billeteras virtuales tenían dinero; pero sin teléfono nada podía
hacer. Tampoco pudo hacer la denuncia policial, ahora se hace virtual, imagino
la desesperación que sentiría yo, sin celular no sé qué hacer.
La situación le produjo un ataque de ansiedad y lloró amargamente
en la calle, fue un día para el olvido, me dijo.
Hoy es viernes y me comentó que está tranquila tratando de
solucionar los muchos problemas que esto del robo le ha ocasionado, lo peor de
todo es la falta de sus anteojos.
-Me robaron la vida llevándose mi celular- me dijo.
Ana María Muñoz – 2026
POR QUÉ ESCRIBO
Porque desde el momento en que aprendí a hacerlo me
apasionó, jamás dejé la costumbre de juntar letras, sílabas y palabras en un
papel.
Me ayuda a conectar con mi ser íntimo y también con otros
seres. Además, a expresar mis ideas, propósitos y sentimientos. También puedo
desnudar injusticias y sufrimientos que aquejan a la humanidad.
Escribo porque puedo exaltar el amor en tiempos de odio.
PARA QUÉ ESCRIBO
Para recordar momentos, para agradecer, para viajar con los
sueños. Escribo también para consolar y consolarme en momentos de tristeza.
Escribo para creer que existe un mundo mejor con personas
solidarias que aman la vida y la naturaleza.
Siento que es una necesidad y lo hago casi a diario; porque
es como beber si tengo sed o comer si tengo hambre.
No sé si lo hago bien; pero ahí están mis viejos cuadernos
llenos de frases que me vienen a la mente y mis cuadernos nuevos que se nutren
de ellas.
Escribir me alivia tensiones, es como un refugio de paz y
felicidad.
Ana María Muñoz – 2026
Justo ayer fue que te posaste
Con tu trino en mi ventana,
Despertando la mañana,
Endulzando con tu son.
Al descubrir el amor
En tu canto bien salvaje,
Me muestras tu mejor traje
Con tu emplumado mayor
Y aquí esto,
A tu silueta admirando,
Y en ello vas contagiando
A que perfume la flor.
El brillo del girasol,
La rana de la laguna…
Veo el coctel en la espuma,
Del arroyo cantador.
Y en todo atiza el color,
La madre naturaleza
Nos invita a su fiesta
Que existe algo mejor.
Por un momento, varón,
Olvida tu maquinaria,
Que la faz extraordinaria
Está llamado al amor,
Reclamando va tu sal,
El idioma universal
Con su néctar elocuente,
Está pidiendo a tu mente:
“Humanízate, señor”
Por un segundo el dolor
No mostrará su gemido,
Para sentir el latido
Que grita tu corazón
Vuelve pronto ruiseñor,
Benteveo, pito juan,
Trae a tu amigo el zorzal,
La calandria y el jilguero,
Vuelen por el mundo entero
Cantándole al amor…
Te esperaré con el sol
Cada día que amanezca
Y será la brisa fresca
Llena de vida y color.
Alberto Coronel – 2026
Reflexión
Ámate a ti
mismo como amas a tu prójimo
¿Tanto como quiero al prójimo? Este fue el planteo que se
nos propuso. Y voy a exponer mi opinión sobre esto.
El amor propio llega por lo general con la madurez si es que
no fue inculcado en la infancia, que sería lo deseable.
Se logra con la experiencia de vida, especialmente con los
sufrimientos que ciertas situaciones nos generaron. Pero el mejor maestro es el
autoconocimiento. Algo fundamental en este proceso de querernos, de respetarnos
fue aprender a decir que no.
En el pasado, cuando tomé conciencia que estaba permitiendo comportamientos
cuasi abusivos de algunas personas cercanas a mí reaccioné poniendo límites. Me
hice la promesa de que nadie iba a disponer de mi persona o de mi tiempo,
pasando por encima de mis necesidades.
No fue fácil llegar a este punto de real amor por mí misma.
Cuando me entraba la duda si no estaba siendo algo egoísta con esta actitud,
encontré la respuesta en qué le aconsejaría a mi hija si se encontrara en mi
lugar. En una etapa lejana de la vida, decir que no me hubiera parecido falta
de empatía. Pero me abrió los ojos mi hermano menor, que aquel momento era un
adolescente. Su ejemplo de total seguridad en sí mismo y esa capacidad de poner
el límite sin miramientos.
A veces me parecía un poco rudo pero después comprendí que
se trataba de su auto estima. Cuando deja de importar lo que los demás opinan
sobre uno la negativa fluye naturalmente. Deja de ser una carga estéril.
¿Me quiero? Sí. Me acepto tal cual soy, con alguna
autocrítica cuando es necesario y también algunas auto-exigencias.
Me cuido cada vez más. Me ocupo de mi salud física y mental.
Trato de estar informada para estar al tanto de todo aquello que puede ser útil
en mi actualidad.
Me considero valiosa, aunque no más que los demás y de todo
ser vivo. Así como me hago respetar también respeto. Acepto el no del otro sin
que me afecte y que me pongan límites.
Nela Bodoc – 2025
Despedida El anciano agonizaba. Abrió su puño derecho y cayeron miles de recuerdos, m...