Crear un personaje
Soy un
cactus.
Soy resistente a los mandatos, pero estoy en un tazón, sí,
así como lo oyen, en un tazón de cerámica.
La razón tiene que ver con mi corta historia.
Resulta que mi primer cuidadora, que ahora no recuerdo como
se llama, me plantó en vasito descartable, sí, de esos blancos que se llaman de
un solo uso.
Me costó pero me arraigué, con cierta dificultad, para ser
sincero.
Un día de febrero llegó una amiga de ella, Fabiana, y
charlaron largo rato ¡Oh! ¡Dios mío, cómo hablan las mujeres!
Fabiana le llevaba un libro y mi cuidadora quiso retribuirle
la atención y tomó mi frágil contenedor, el vasito blanco, y me obsequió a esa
señora, que me encerró en el baúl de su auto y allí, a oscuras, se me oprimió
el corazón ¿A dónde iría a parar? ¿Me cuidarían?
Desde mi encierro escuchaba el ruido del tránsito de la
ciudad. En un momento nos detuvimos y quedé angustiado y temeroso ¿Qué más
pasaría? ¿Cuánto tiempo me tendría allí?
Después de largo rato escuché la voz de Fabiana y la de otra
mujer. Fabiana abrió el baúl y apoyó a mi lado una maceta mediana don dos
plantas, una de ellas era una palmera bebé y la otra una suculenta orgullosa y
antipática, que ni siquiera tuvo la cortesía de calmar a la pobre palmerita. Y
sin más esta señora hizo conmigo lo que hiciera mi primera cuidadora: tomó mi
frágil contenedor y me puso en manos de Marta, que así se llama la persona que
la acompañaba.
Marta me llevó a un viejo departamento en el primer piso y
me dejó en la ventana donde habían otras plantas, todas diferentes, en sus
macetas.
Mis nuevas vecinas eran muy orgullosas y criticonas, y no me
dirigieron la palabra por muchos días. Una mañana mi nueva cuidadora, cuchillo
en mano, trajo un tazón de cerámica con tierra, hizo un pocito en el centro, me
sacó el vasito sin problemas y me trasplantó.
Otra vez a arraigarme, pero poco a poco lo fui logrando.
En el invierno me llevó adentro, temía que la helada me
quemara, pero hace unos días me llevó nuevamente al exterior.
Ahora está pensando entrarnos a todas mañana o pasado porque
anuncian un fuerte viento zonda, con mucho calor y poca humedad, más ráfagas
violentas.
Teme que pudiéramos caer en el patio del departamento de
abajo, lo que sería catastrófico.
Marta, mi nueva cuidadora no es muy hábil, aunque tiene
buenos sentimientos hacia nosotras.
Cada mañana, cuando se levanta, nos saluda en voz alta.
“Buen día plantitas ¿Cómo están hoy?” y nos alegra la mañana.
Marta - 2023