Retiro
Alejarme, tomar distancia.
Ver al grupo desde afuera para buscar verme
desde adentro.
Reencuentro.
Este Taller es un espacio de escritura creativa, diseñado para las actividades de extensión Cafh Argentina 6
Silencio
Guardo un silencio en la garganta
la sangre roja
palabras
en la oscuridad del silencio impostado.
En algún lugar y desde siempre
la sumisión era la consigna
mejor callada y silenciada
invisible y domesticada.
Solo quedaron mudas historias
impregnadas en las paredes
o en lamentos del más allá.
En lágrimas contenidas
o las que fueron vertidas
en algún río
o en el inmenso mar.
UN
VIAJE A GRANADA, TIERRA DE LOS ANTEPASADOS
Como buenos descendientes de españoles, Manolo y Pepa vivían
soñando con ir a España, precisamente a Granada, tierra de sus padres, a buscar
sus raíces.
Un día, la prima Carmen ganó la lotería y los invitó al viaje
tan ansiado. Y allá parten, Manolo, Pepa y Carmen con su novio de 60 años que
es descendiente de árabes, pero que no se quiere perder el viaje.
Manolo y Pepa llevan viejos cuadernos atesorados porque ahí
están los nombres de sus abuelos y parientes, más unas fotos ajadas y pálidas para
que les ayuden a reconocer a su gente.
Al llegar, los sorprende la belleza y modernidad de la
ciudad.
El ayer está más oculto y protegido que un guerrero bajo la
armadura. Cuando se va de viaje a buscar las raíces hay que avivar la llama que
alumbrara otros tiempos, para reconocer la mirada en los ojos que nos miran.
Por fin llegan a un pueblo pequeño de casas viejas y bajas.
Su gente está sentada en la puerta de calle mirando el tiempo pasar.
Carmen y su novio están aquí a las patadas con la historia.
Él, burlón, critica todo, las calles empedradas, las caras de la gente
aparentemente aburridas, el poco garbo de las mujeres. Todo le parece feo y sin
gracia.
Manolo y Pepa encuentran al cura del pueblo en una vieja y casi
destruida iglesia. Allí ubican a unos tíos, tías y parientes lejanos. Ansiosos
parten en su búsqueda.
Cuando se reúnen, no dan crédito a sus ojos: ¡Tan parecidos y
tan lejanos! No saben ni qué decirse. Están parados allí, en la base de una
historia que comenzó hace mucho tiempo. ¡No saben ni con quien hablan!
La noche pide permiso para entrar en escena, las estrellas
brillan ante sus ojos. Surgen los nombres, las lágrimas, algún recuerdo
olvidado. Las manos también aprenden nuevos lenguajes.
Allá en Argentina, empieza uno…aquí en Granada retruca otro mientras
que el novio, Mateo, se ríe de todo.
Pepa se mira los pies. No puede creer que sea verdad.
¿Qué trajeron a España? ¿Qué se llevarán de todo esto? ¿Esta
gente tiene realmente algo que ver con sus padres?
¿Tendrá sentido? Quizás Mateo tenga razón, son gente vieja,
desconocida y sin gracia.
Allá en Argentina, piensa Pepa, la vida es más vibrante y divertida.
La gente es conocida y la vida transcurre entre canciones y asados.
Clara
Molina – 2025
Consigna: Crear una historia a partir de la oración: UN VIAJE A LAS
RAÍCES
Anécdota
El águila
mora
La abuela y su nieto de año y medio se habían quedado en los
vehículos junto a un río de aguas cristalinas mientras los jóvenes y niños se
fueron a escalar un cerro, durante unas vacaciones invernales en un muy frío y
soleado invierno en Bariloche.
La abuela, como corresponde a una buena abuela, sacó de la
canasta un sanguche casero de pollo que el niñito tomó con sus manitas,
“Solo” decía, indicando que no quería ayuda, y en un momento un trozo de pollo
cayó al suelo; el pequeño lo miraba con tristeza mientas su abuela lo
tranquilizaba diciendo que había más, que no pasaba nada.
Desde los árboles cercanos surgió un ave hermosísima, un
águila mora, con más de un metro punta a punta de sus alas y su plumaje blanco
y beige, y temerariamente, con precisión, descendió a los pies de los
sorprendidos turistas recogiendo con gracia el trocito de pollo, sin rozar
siquiera los pies de la abuela ni otros obstáculos, llevándoselo en sus patas
hacia las alturas como merecido trofeo.
El primero en reaccionar fue el bebé, que señalando con su
pequeño índice comentó: “Pajarito”
Asunción Ibáñez- 2023
Crear un personaje
Soy un
cactus.
Soy resistente a los mandatos, pero estoy en un tazón, sí,
así como lo oyen, en un tazón de cerámica.
La razón tiene que ver con mi corta historia.
Resulta que mi primer cuidadora, que ahora no recuerdo como
se llama, me plantó en vasito descartable, sí, de esos blancos que se llaman de
un solo uso.
Me costó pero me arraigué, con cierta dificultad, para ser
sincero.
Un día de febrero llegó una amiga de ella, Fabiana, y
charlaron largo rato ¡Oh! ¡Dios mío, cómo hablan las mujeres!
Fabiana le llevaba un libro y mi cuidadora quiso retribuirle
la atención y tomó mi frágil contenedor, el vasito blanco, y me obsequió a esa
señora, que me encerró en el baúl de su auto y allí, a oscuras, se me oprimió
el corazón ¿A dónde iría a parar? ¿Me cuidarían?
Desde mi encierro escuchaba el ruido del tránsito de la
ciudad. En un momento nos detuvimos y quedé angustiado y temeroso ¿Qué más
pasaría? ¿Cuánto tiempo me tendría allí?
Después de largo rato escuché la voz de Fabiana y la de otra
mujer. Fabiana abrió el baúl y apoyó a mi lado una maceta mediana don dos
plantas, una de ellas era una palmera bebé y la otra una suculenta orgullosa y
antipática, que ni siquiera tuvo la cortesía de calmar a la pobre palmerita. Y
sin más esta señora hizo conmigo lo que hiciera mi primera cuidadora: tomó mi
frágil contenedor y me puso en manos de Marta, que así se llama la persona que
la acompañaba.
Marta me llevó a un viejo departamento en el primer piso y
me dejó en la ventana donde habían otras plantas, todas diferentes, en sus
macetas.
Mis nuevas vecinas eran muy orgullosas y criticonas, y no me
dirigieron la palabra por muchos días. Una mañana mi nueva cuidadora, cuchillo
en mano, trajo un tazón de cerámica con tierra, hizo un pocito en el centro, me
sacó el vasito sin problemas y me trasplantó.
Otra vez a arraigarme, pero poco a poco lo fui logrando.
En el invierno me llevó adentro, temía que la helada me
quemara, pero hace unos días me llevó nuevamente al exterior.
Ahora está pensando entrarnos a todas mañana o pasado porque
anuncian un fuerte viento zonda, con mucho calor y poca humedad, más ráfagas
violentas.
Teme que pudiéramos caer en el patio del departamento de
abajo, lo que sería catastrófico.
Marta, mi nueva cuidadora no es muy hábil, aunque tiene
buenos sentimientos hacia nosotras.
Cada mañana, cuando se levanta, nos saluda en voz alta.
“Buen día plantitas ¿Cómo están hoy?” y nos alegra la mañana.
Marta - 2023
Dicen que las mariposas
En cosquillan las entrañas,
Cuando una fresca mañana
Trae nostalgias de ayer,
Quizás nos da a entender
Que aún hay tiempo
Al estar vivo.
De escuchar el buen latido
Con el pulso anormal.
Es un día sorprendente,
El sol tiene otro brillar,
De nuevo el ave al cantar
Suena un tono estridente,
Y el canto de la fuente
Murmurando un despertar,
Auspicia con su vertiente
Que este día no es igual.
Sigo andante y descubriendo
Que hay un nuevo encandilar
La campana en su tañar
Llama almas a la vida.
Y la flor allá olvidada
Clama por participar,
En la fiesta de los sueños
Y vida primaveral.
Me detengo y examino
Hay aromas por de más
Conocidos, diferentes
Todos riman al compás
Del paso que habla de verbos
Todos quieren conjugar.
Alberto Coronel – 2025
Retiro ...