lunes, 25 de mayo de 2026

 

      


                                         Casualidad y destino.

Conocí a Roberto en una fiesta de casamiento en el campo cuando yo acababa de cumplir mis quince años. Mi tío Paco había sido invitado por los vecinos de enfrente a su finca, y les habían autorizado a que invitaran a sus sobrinas y cuñadas. Así fue que fuimos cinco en total, tres de nosotras no conocíamos a los contrayentes.

También había un grupo de tres jóvenes que estaban trabajando, o sea Roberto, el fotógrafo y dos de sus amigos. Nos indicaron una mesa donde quedamos frente a ellos, y surgió una conversación casi obligada, como suele suceder en estos casos.

Fue muy lindo conocernos. Después de la cena comenzó el baile y cerca de la medianoche él me invitó a bailar. Descubrimos que nuestros gustos, como la música de moda, las películas y los libros coincidían bastante. Podríamos suponer que congeniamos, pues conversamos hasta la salida del sol, hora en que nos marchamos pues la fiesta continuó, pero quedamos en vernos en una confitería a tomar un té, dada mi edad, el fin de semana siguiente, en la que se celebraba el día de la independencia, y como vivíamos a una distancia de noventa kilómetros entre ambos, era bueno que festejáramos por ese fin de semana largo.

Pero, dada la fecha suele hacer mucho frío. Así fue que el fin de semana acordado nevó intensamente, acumulándose la mayor cantidad de nieve que se recuerda en mi ciudad de residencia.

No volvimos a saber el uno del otro en, al menos dos años y medio, pero, ¡Oh, casualidad! Un día nos encontramos en un ómnibus de larga distancia, yo en asiento 23 y él en el 24. Ambos estábamos libres de ataduras, según compartimos informaciones de nuestro vivir cotidiano, y al llegar a mi destino nos despedimos con la promesa de vernos en una semana.

Él no apareció. Cuando se lo comenté a mi tío días después, este me dijo que esa semana había muerto el padre de Roberto, por lo que era lógico que no asistiera. No volví a saber nada de su vida hasta un año después.

Llegó marzo y comenzaron las clases, el primer día de clases de mi último año, pero hubo un tema que, aunque yo se lo había comentado él no recordó: yo tomaba mis clases en el turno noche puesto que trabajaba en día.

Cuando regresé a casa mi madre me esperaba con una pícara sonrisa, y me informó: “Apareció el tal Roberto con unos músicos a darte una serenata, ¡De película antigua! No se acordaba que asistes a clases nocturnas” -Dejó un ramo de flores y saludos. Nunca más supe nada.

Creo que habrá pensado como yo, que tres casualidades hacen un destino al que hay que escuchar.

                                                                              Asumi – 2026

 

Consigna. ¿Qué significa lo que llamamos casualidades?



 

 

 

viernes, 22 de mayo de 2026

                                    


                                Amigo

Mi letra lleva el fin

de sacar tu pesadumbre,

la envío como la lumbre

en medio de oscuridad,

y me acerco en hermandad,

con el recado, muy hondo,

aquí estoy, pero en silencio,

por si precisas mi hombro.

                                                      Alberto Coronel - 2026



jueves, 21 de mayo de 2026

 

Resumen

 

RESUMEN DEL LIBRO “LA ÚLTIMA PROFESÍA DE MARÍA MAGDALENA” DE LITA

DONOSO

 

En este Libro Lita Donoso, psicóloga e investigadora nos cuenta la historia de cómo María Magdalena apareció en su vida y conecto con su energía y misión.

En realidad, el aspecto femenino de la divinidad siempre le llamo la atención. Y en cierta ocasión que estaba haciendo un retiro en el desierto de atacama, en una pequeña capilla, sintió y percibió la presencia de un ser luminoso, una mujer, una maestra: María Magdalena.

Le hizo sentir que necesitaba de la ayuda de Lita para difundir su misión y su ministerio que comenzaba en esta nueva era, con la finalidad de que se supiera que cada ser humano debía hacer consciente en si las polaridades, integrar la dualidad, que este era un paso crucial para el nacimiento de una nueva conciencia en el ser humano.

Lita se apoya en la Enseñanzas del “I AM” o “YO SOY” de Saint Germain para realizar esta misión divina y anclar el “Cristo Total”, lo femenino y masculino, una unidad aquí, en este planeta.

Lita recibió enseñanzas, energía y guía de María Magdalena para que pudiera realizar anclajes, es decir crear puntos de descarga de su energía para expandir las enseñanzas y esta nueva energía que permita expandir la conciencia y devolverle a la mujer el lugar que se merece, es decir, dejar atrás el pensamiento patriarcal, para descubrir o “recordar”, como la Maestra dice, cómo hacer sucesivos saltos cuánticos para liberarse de la rueda de las encarnaciones y volver a la Fuente. Es un trabajo con la consciencia.

Debía realizar anclajes en diversos puntos del planeta, en los desiertos del mundo, Atacama, Arabia, Estados Unidos, en Francia y en Bolivia. Lita se entregó a la misión solicitada, no sabía cómo lo lograría, pero las situaciones surgían por arte de magia, se armaban los grupos a veces con personas que no vería nunca más, pero en un determinado momento todo encajaba armónicamente y se daban los recursos y los lugares donde realizaría el trabajo solicitado. Oraciones individuales y en grupo, meditaciones individuales y en grupo y mucha conexión con lo divino y con esta Maestra.

La Maestra María Magdalena viene a entregarnos una renovación de las creencias cristianas basadas en las enseñanzas de Jesús el Cristo, pero con una nueva mirada que incluye sus propias enseñanzas, experiencia y su relación con los Caballeros Templarios y los pueblos cátaros de Francia y España.

                                                               Cecilia Delherbe – 2026

 

 

martes, 19 de mayo de 2026

 

Relato

 

 

La casualidad vs destino

 

Unos años atrás encontré un artículo cuyo tópico era sobre la enfermedad y cómo uno puede curarse a sí mismo En él se mencionaba al autor y el título del libro.

Aproveché la posibilidad que da la tecnología y busqué más información en las redes.

El autor era un periodista de USA, bastante reconocido, llamado Norman Cousisns que falleció en 1990, al os 80 años. Él había promovido el uso de la risa y el humor para mejorar la salud, debido a su propia experiencia. A sus 45 años sufrió una grave enfermedad, una espondilitis anquilosante, que le provocaba terribles dolores y variadas limitaciones.

Además de recurrir a la medicina desarrollo su propio tratamiento basado en las emociones. Para ello recurrió a la risa viendo películas cómicas largas horas, todos los días. Y así logró una recuperación notable que dejó asombrados a sus médicos. Esto lo documentó en su libro “Principios de la autocuración”

Debido a unos problemas de salud y dolores físicos que padecí estuve muy interesada en conseguir dicho libro que había sido editado en 1979. Recurrí a las librerías más prestigiosas de Mendoza pero nadie lo conocía. Algunas se comunicaron con sus casas centrales, en Buenos Aires, pero no lo tenían.

Aprovechando que de vez en cuando viajaba a la Capital para visitar a familiares inicié una intensa búsqueda por numerosas librerías que venden textos usados. Recorrí varías veces la calle Belgrano, famosa por tener la mayor cantidad de ellas sin tener éxito.

Por lo de la conocida frase “La risa es remedio infalible” estaba empecinada en tener en mis manos esta obra.

Pasados unos años, ya resignada, abandoné la búsqueda. Pero un día mi mejor amiga me invitó a tomar el té a la casa de su madre, que yo aún no conocía y allí ocurrió algo inesperado. Esta señora, que era muy letrada, poseía una amplia biblioteca que despertó mi curiosidad. Con el permiso de ella comencé a revisar las estanterías y la ver los títulos. Un poco cansada me iba a sentar cuando, en un rincón casi escondido lo vi ¡Allí estaba el libro que tantos años había buscado!

Con la idea de convencer a la propietaria de que me lo prestara le comenté sobre mi larga búsqueda. Pero ante mi sorpresa me lo obsequió. Parece que para ella no había sido tan relevante.

No puedo describir la felicidad que sentía de regresar a mi casa con ese tesoro en mi cartera.

¿Fue casualidad o el destino?

                                                     Nela Bodoc - 2026 



lunes, 18 de mayo de 2026

 

Rezongona

Así la bautizamos. Era una fotocopiadora grande, muy resistente, que encendíamos al abrir el negocio apagábamos al cerrar. Mientras no sacaba copias emitía un suave ronroneo por lo cual la llamábamos así.

Era máquina para grandes trabajos. Había otra más pequeña que se utilizaba como refuerzo cuando Rezongona hacía gran cantidad de copias iguales; era pequeña, y la llamamos Coqueta, ella sí me quería, nunca me dio un disgusto, pero Rezongona ¡Uf! Funcionaba perfecto con cualquiera de los operadores ¡Menos conmigo!

¡Las veces que no funcionaba bien! ¡Incontables! Pero solo conmigo. Entonces yo pedía el servicio técnico, quienes me recomendaban que para que no hubiera un daño mayor la apagara. Pero cuando llegaban los técnicos todo marchaba perfecto. Creo que llegué a soñar que la ranura de su salida hojas, en ciertos momentos, lucía una mueca sonriente.

Algunas veces yo esperaba a mi asistente para que realizara lo trabajos más grande, pues con ella no tenía problema alguno.

Era sabido que Rezongona no me quería. Por eso, cuando el trabajo era más urgente o delicado, recurría a la pequeña Coqueta, aunque fuese más lenta y yo debiera quedarme después de hora.

Rezongona y yo nunca nos llevamos bien.

                                                                              Asunción Ibáñez – 2026.



 

Consigna: ¿Alguna vez sentiste que un ser inanimado tiene vida y sentimientos?

 

 

 

viernes, 15 de mayo de 2026

 

 

CONECTAR CON MI CUERPO… Y YO

 

Una voz serena y pausada me pide acomodar mi cuerpo. El peso de muchos kilos me aprieta contra la silla. Mis pies no llegan a posarse sobre la madera, pienso. La voz dulce me sugiere respirar. Con los ejercicios de Tai chi, lo logro. Pero esta respiración de llevar el aire a determinado lugar no se me hace sencilla. Escucho mi corazón, compás viene, compás va, olvido el inhalar y exhalar. Vuelvo a la voz y, poco a poco la relajación me abraza, me aleja del ir y venir de la cotidianidad acelerada que siempre me marcó el paso. Me siento más liviana. Es un momento acogedor, que me atrae y me apacigua. Siento que así debe ser, e intento aprender de estos momentos, los cuales debo acoplar a mi forma de vida. Disfruto, cada vez más, de mis actividades pausadas, pero falta todavía controlar ese frenesí por hacerlo todo. Hacer menos y al ritmo que mi cuerpo pida; no exigirle tanto; mimarlo más para un mejor futuro, más sano y feliz. Esa voz me guía, me enseña y me aconseja. Gracias por ello.

 

Elisa Alzérrreca Solari – 2026

 

Consigna: atender lo que percibo durante un ejercicio de relajación, dejándome llevar sin juzgar.

 

 

jueves, 14 de mayo de 2026

 



Agradecer la vida,

agradecer los sueños.

Agradecer el agua

y el calor de los leños.

Alberto Coronel



 

                                                   Casualidad y destino. Conocí a Roberto en una fiesta de casamiento en el campo cuando y...