CONECTAR CON
MI CUERPO… Y YO
Una voz serena y pausada me pide acomodar mi cuerpo. El peso
de muchos kilos me aprieta contra la silla. Mis pies no llegan a posarse sobre
la madera, pienso. La voz dulce me sugiere respirar. Con los ejercicios de Tai chi,
lo logro. Pero esta respiración de llevar el aire a determinado lugar no se me
hace sencilla. Escucho mi corazón, compás viene, compás va, olvido el inhalar y
exhalar. Vuelvo a la voz y, poco a poco la relajación me abraza, me aleja del
ir y venir de la cotidianidad acelerada que siempre me marcó el paso. Me siento
más liviana. Es un momento acogedor, que me atrae y me apacigua. Siento que así
debe ser, e intento aprender de estos momentos, los cuales debo acoplar a mi
forma de vida. Disfruto, cada vez más, de mis actividades pausadas, pero falta
todavía controlar ese frenesí por hacerlo todo. Hacer menos y al ritmo que mi
cuerpo pida; no exigirle tanto; mimarlo más para un mejor futuro, más sano y
feliz. Esa voz me guía, me enseña y me aconseja. Gracias por ello.
Elisa Alzérrreca Solari – 2026
Consigna: atender lo
que percibo durante un ejercicio de relajación, dejándome llevar sin juzgar.