lunes, 14 de septiembre de 2026

 

Cuento fantástico

 

 

Acompañamiento 

El galeno que la trataba sugirió un confinamiento extremo en un ala olvidada de su clínica, para iniciar el proceso que él llamaba “ Melancomiento”, donde  el estado de melancolía causado por el abandono súbito de un amante en fuga , se transforma en resentimiento, curando al que ha sido vilmente  "dejado".

 Mirta confió en este proceso como cura para el abatimiento que sentía y en este terapeuta tan recomendado en redes.

Soledad extrema y aislamiento en el departamento anexado del sanatorio con el consentimiento firmado de la paciente, su familia y los amigos de la misma (casi 30 avales). 

La primera mañana, mientras lavaba la taza en el fregadero, una presencia se quedó cerca de ella y no se fue. 

La abrazaba como una sombra oscura, o la guiaba como luz futura. La presencia estaba.

No pudo evitar recordar  que había tenido una sensación similar cuando tropezó en la alcantarilla de su calle y el pánico por volver la dominó y la acompañó cual garrapata a un perro.

Sin quererlo ni buscarlo su aislamiento no era tan solitario. No le gustaba estar sola.

Muchas noches de pesadillas  despertó transpirando y la presencia la secó  y consoló.

No hubiera podido sola.

Cuando pasó el mes y  se comunicó con el médico, según lo acordado, cuestionó la eficacia de un tratamiento tan duro cuando ella había sido la  cruelmente abandonada.

La respuesta fue: siga.

El temor de que muriera atravesada por lo que el emérito doctor llamaba "purencolía" (quedar hecha puré por causa de la melancolía)  como efecto secundario de la terapia,  seguía latente y mantenía expectantes a los compañeros de terapia grupal que esperaban su salida de la cueva, como la llamaban a escondidas del doctor.

Un tiempo después, fortalecida  y habiendo llegado al estado de resencolía esperado (cuando surge el resentimiento a partir de la melancolía por abandono amoroso)  Mirta obtuvo el certificado de alta. Se cuidó de mantener oculta la presencia sombría que llevaba adherida a  ella, con el juramento secreto de obtener venganza con el desgraciado que la había dejado.

Total ¿quién podría atestiguar  que el logro de la terapia habría sido enamorarse de la mismísima muerte?

 Hoy, si les digo que allí estuve acompañada,  miento.

 

                                                    Estela Iris González -  2026

 

Nota: palabras creadas por la autora.

 

Melancomiento: proceso mediante el cual la persona que sufre melancolía por ruptura amorosa transforma la tristeza en resentimiento, bajo supervisión profesional en ambiente terapéutico

Purencolía: término terapéutico que indica  la destrucción de una persona a causa de melancolía profunda es decir quedar hecha puré.

Resencolía: estadio final del proceso de melancomiento por el cual la melancolía se transforma en resentimiento

 

 

viernes, 11 de septiembre de 2026

 

Cuento fantástico.

 

LA POSIÓN

Tengo gustos no tan comunes, aunque algo vulgares; me tientan las mesas de ofertas de libros usados.

Ayer paseaba por la alameda y me detuve, como siempre hacía, ante una de las mesas de libros “dos por uno” y me tenté de un libro bastante voluminoso, una antología de autores totalmente desconocidos, cuyo ostentoso título era “LEYENDAS TRUCULENTAS”             

Apenas llegué a casa comencé a ojearlo y me pareció completamente aburrido y sin gusto ni técnica, a fuer de mi primer juicio. Frustrada, lo arrojé de bastante mal talante hacia un mueble, y de entre sus hojas amarillentas cayó un papel doblado en dos, aún más amarillento y de bordes oscurecidos por el tiempo. Al desdoblarlo pude ver que se trataba de una vieja factura de compra de una máquina de coser, fechada el 31/11/1917, el día de brujas, pensé, aunque deduje que en ese año de esa fiesta foránea no se tendría ni noticas por estas tierras. 

Al reverso de tal documento vi una receta escrita con una bella caligrafía inglesa, con la descripción de varios ingredientes y sus debidas proporciones. Al margen alguien había escrito un comentario con letra despareja que decía: “De la tía Eduviges, la desaparecida” y al final del listado de ingredientes la misma letra hacía mención: “No sé cuánto pueda durar”. 

La lista de ingredientes no tenía casi nada muy especial, solo dos más o menos llamativos, como “pelos de bigote de gato negro” e  “hilos de telaraña esquinera”, lo demás eran hierbas y yuyos con los que estoy algo familiarizada, endulzado con miel.

Afuera llovía pausadamente y la temperatura descendía, por lo que tuve la idea de hacerme unas tortas fritas para el mate, pero una vez en la cocina, al ver a Paco, el gato de la casa lavándose la cara, es que cambié de idea. Poco entusiasmado el pobre hizo su “donación” así como la araña del cuartito de limpieza adonde fui a repasar el reservorio de hierbas. Conseguí la mayoría y otras las busqué en el jardín y hasta le pedí algunas a la vecina sin darle explicaciones. 

Así logré mi tisana. 

La colé en jarro de cerámica de esos que se usan para servir la cerveza, le agregué una cucharada de miel y tomé un pequeñísimo sorbito ¡Estaba riquísimo! Lo dejé sobre la mesa y retomé el libro ojeando cada uno de los cuentos allí publicados, y, sin darme cuenta, a cada ratito tomaba otro sorbo, hasta que llegué al final del recipiente. Nada llamó mi atención como para embarcarme en la lectura de algún cuento, por lo que me fui a la cama.

Hoy me levanté liviana como una pluma de tan bien que dormí anoche, y marché hacia el cuarto de baño, y como siempre levanté la mirada a la imagen que el espejo normalmente devuelve, y que acostumbro saludar con un “Qué lindo día hoy, qué suerte tienes” o “¿Cómo dormiste anoche? Parece que tienes resaca” o engañándome con “Hoy estás muy bella, fresca como una lechuga”, pero esta vez fue distinto, pues mi imagen no se presentó. No sé por qué miré para atrás esperando que viniera aun de camino, la muy perezosa, y no estaba. Traté entonces de abrir la canilla para lavarme los ojos ¡Y no vi mis manos!

Presa de pánico corrí a ver la nota y, como un letrero luminoso, llamaban mi atención las dos frases de letra despareja: “De la tía Eduviges, la desaparecida” y, la que me parecía muy angustiante “No sé cuánto dura” 

No sé si pasaron minutos u horas, pero me fui calmando y le fui encontrando una veta divertida a la situación, pues como nadie me veía podría introducirme en el lugar que quisiera sin que los demás se percataran, así que comencé a proyectar salidas. Para que no me vieran tendría que salir sin ropas. Me saqué el piyama y salí al jardín y los pájaros que comían semillas ni se percataron de mi presencia por lo que yo tenía que cuidar de no pisarlos.

Volví al interior de la casa y comencé a hacer mi lista de lugares a visitar: el convento de clausura, la cárcel, el burdel, el casino… pero, ¿Qué puede pasar si me hago visible en una de esas visitas, sin ropa encima?

 

                                                             Marta - 2020



 

jueves, 10 de septiembre de 2026

 

 

ETAPAS DE LA ROSA

Acerca del poema LA ROSA MUDABLE de

Federico García Lorca.

 

Atravesando la época de la niñez

nuestra piel es suave,

como un pétalo de rosa.

Delicada y tersa como gota de rocío.

 

Cuando llegamos a la plenitud

en la edad de la belleza, somos como el roble

erguido, fuertes y valientes ante la vida,

somos altivos y disfrutamos la juventud.

 

Pero al caer la tarde de nuestro andar

por los caminos sinuosos del destino

y nuestra piel pierde su brillo, la rosa

se torna mustia como un amor en el olvido.

 

Y cuando llega la oscuridad del final

del camino y todos los sueños tienen prisa,

ya no hay fuerza ni altivez, solo espera.

Que terminen de caer los últimos pétalos del rosal

antes de la partida.

Ana María Muñoz - 2026



miércoles, 9 de septiembre de 2026

 

 

IMÁGENES DE UNA POESÍA

 

Cuantas imágenes contrapuestas se desencadenan en la mente al ver una mujer desnuda. Primero, la tierra cual paisaje, tranquilo, libre del tropel de los caballos; sagrada fuente de vida siempre receptiva para dar vida después de una estampida de pasión.

Al verla se agitan el ansia suave como la lluvia y la pronta tormenta que se avecina.

Surge el arrebato de la sangre que en viril arroyo cubre todo el espacio donde yace ella tendida. Se da rienda suelta al amor carnal que se disuelve en la delicadeza que alcanza la belleza de una flor.

La lucha de raíces en su vientre y unos labios sin contorno hacen soñar con la muerte y la vida que se entrelazan como sucede en la lisa tierra.

                        Elisa R. Alzérreca S. - 2026

 

# Trabajo realizado en base a la poesía: “Casida de la mujer desnuda” de Federico García Lorca.




martes, 8 de septiembre de 2026

 

Reflexión del poema

“El que no sabe morir” de José María Peman

 

Me gusta este poema porque me muestra una manera de vivir la vida con sabiduría y profundidad. Así me gustaría vivir la vida: la vivo, la disfruto, aprendo lo que tengo que aprender y la suelto. Lo que significa morir en cada instante vaciándome y abriéndome a lo que la vida me trae a continuación. Es simplificarse viviendo a la par con la vida.

Es vivir el desapego segundo a segundo, sin miedo, sin temor, sin acumular, sin afán, sin controlar. Esta forma de vivir le da mucha paz a mi alma, quietud a mi mente y puedo respirar tranquilidad.

 

Cecilia Delherbe – 2026

 

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

 

 

Estratega

 

Tú táctica hizo que mis barreras cayeran,

quedé a tu merced confiando.

Despacito hiciste nido en mi vida.

Despacito abrí un tiempo para nosotros.

Ambos cuidamos ese puente

construido con escuchas sinceras,

con recuerdos de sensaciones únicas.

Tu estrategia funcionó a la perfección,

no sé en qué momento

ni sé con qué pretexto.

Hoy te necesito.

 

Respondiendo a "Táctica y Estrategia" de Mario Benedetti.

Laura Mondati - 2026



 

 

viernes, 4 de septiembre de 2026

 

 

Aprendizaje

 

Aprendí con el paso de los años, que no puedo controlar todo.

Aprendí a consolar, a ser más solidaria.

Aprendí que perdonar es liberador y da paz.

Aprendí que de la adversidad puedo salir fortalecida si confío en Dios o puedo salir destruida si solo confío en mí.

La vida es una enciclopedia que agrega una página cada nuevo día.

 

                 Ana María Muñoz – 2026

 

 

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