Reflexión
En un retiro en
solitario no hay para donde mirar, sino para el propio interior. No hay otro
referente que mi propia alma, mi cuerpo y mi psique.
AMI - 2016
Este Taller es un espacio de escritura creativa, diseñado para las actividades de extensión Cafh Argentina 6
¿CUÁNDO
NOS OLVIDAMOS DEL TANGO?
Que alguien me diga por
favor
¿Dónde está el viejo
rezongón
que guardaba el aire en su
fuelle
y nos hacía temblar de
emoción?
¿En
qué desván o altillo olvidado
el
elegante violín llorón está?
¿Dónde
alguien lo dejó guardado
para
que no lo escuchemos más?
Tantas noches de alegres
milongas
que hoy solo son lejanos
recuerdos.
No se oye un tango en la
radio
aunque la Garúa siga
cayendo.
La
Cumparsita se quedó en frío silencio.
La
Balada para un loco se vistió de cordura.
Ya
no hay bailarines en la televisión
que
deslumbren con su arte a la audición.
Es nuestro, es bello y lo
dejamos de lado
cual si fuera un viejo
sillón desgastado
que descansa en un rincón
y que nadie ve.
Ese tango melodioso que
tantas almas enamoró.
Quiero
que regrese a los lujosos salones,
que
no falte en las bodas y en toda reunión
donde
se esté celebrando con alegría el amor,
un
cantor apasionado como el querido Jorge Falcón.
Any Muñoz 2026
¿CÓMO SENTÍ EL
MUNDIAL DE FUTBOL?
Antes de describir cómo viví este mundial de futbol, me
pongo a pensar muy placenteramente en la infinidad de positivos recuerdos que
desde mis cinco años fueron alimentando este enorme cariño que siento por
Argentina. Tener a mi madre nacida allá en Bolívar. Viajábamos con frecuencia a
visitar a sus hermanas y me divertía de lo lindo con tíos y primos. Sería muy
largo relatar cada detalle que quedó en mi mente y en mi corazón. Ahora, una
motivación más, mi nieto Cordobés, Aurelito.
En el primer año de enamorar con mi esposo, en 1978,
Argentina ganó el mundial. Mamá todavía estaba viva. En 1986, también sentimos
la victoria con ella y los chicos. En el 2022, ella ya no estaba, pero igual
fue emocionante e inolvidable.
Este año no ganamos, pero me queda, personalmente, la
alegría y emoción de los partidos ganados, la fiel hinchada que los acompañó
siempre, las lindas barras que vivaban y son tan sentidas, el compañerismo y
pasión con la que participaron y ganaron.
¡Son cosas que lo valen todo!
No permití que los malos comentarios me quitaran la
esperanza y lo vivido. Sí, sucedió algo en el último partido. Algo inexplicable
hasta que se sepa la verdad. Pero, igual quedaron grandes, rodeados de tanto
amor y detalles invaluables. Me quedo con lo bueno. Fue una campaña original y
maravillosa, que, si bien no bordó una estrella en la camiseta, seguro quedó en
el alma, no como derrota, sino como dignidad.
Elisa Rita Alzérreca Solari - 2026
Eres Tú quien guía el puño
Conque yo tomo la pluma
Y eres mi fe, por fortuna
Pues también guías mi alma...
Y no siempre tengo calma
Para ponerme a pensar
Cómo te pude encontrar
Si he vivido en la penumbra,
Compenetrado en la jungla
De una vida sin ejemplos,
Como esperando el momento
Que el milagro sucediera,
Y que de alguna manera
Mi vida fuera cambiando.
Y de a poco fui tomando
Conciencia, quien me llamaba,
Que la luz de la alborada
No era solo amanecer,
Hasta que llegué a saber
Que eras Tú quien me llamaba.
Y consulté con mi almohada
Y mil noches de desvelos
Pensar en ti era consuelo
De preguntas sin respuestas.
Y un buen día decidí
Debía encarar la cuesta...
Y a partir de ese momento
Ya nada sería igual.
Todo empezaba a cambiar,
Y me he vuelto a enamorar
De alguien que no conozco,
Solo imagino su rostro
Y nunca he visto su andar,
Y a veces creo escuchar
Un llamado muy profundo,
Cual si fuera de otro mundo,
Que me suele acariciar.
Muchas veces de alegría
También aprendí a llorar,
De pensar que me ha aceptado
Y que lo puedo nombrar.
Hoy te he aprendido a amar,
Y aunque muchos no lo entienden
Tengo un amor diferente
Que no se puede tocar,
No lo puedo acariciar,
Ni conozco su cabello,
Solo un sentimiento bello
Me ha embriagado el corazón,
Y aunque no tenga razón
Este cariño profundo,
Lo comparto con el mundo
Sin que me sienta celoso,
Porque es tan grande este gozo
Como mi paz interior.
¡Y qué inmensa mi riqueza!
Tengo un amor superior,
Capaz de albergar a todo
El que lo quiera escuchar,
Y sin pedir nada a cambio
También aprenderlo a amar.
Alberto Coronel - 2026
Cuento fantástico
El monstruo
del cerro
Atraídos por su fama de ser un lugar con extrañas
experiencias, un grupo de amigos decidimos hacer una excursión al cerro
Uritorco.
Este cerro se encuentra en Capilla del Monte, en la
provincia de Córdoba. Y es un lugar que atrae a mucha gente.
Debido que para llegar a la cumbre hay que caminar unas
cuatro horas, decidimos salir al amanecer para evitar que nos sorprendiera la
noche en ese lugar misterioso.
Después de dos horas de trekking, disfrutando del paisaje y
de las bromas que hacíamos sobre encuentros con alienígenas, nos detuvimos a
descansar un rato. Aprovechamos para hidratarnos y reponer energía con unos
bocadillos.
El cielo se empezó a oscurecer tomando diferentes
tonalidades, moradas, violetas, azules, cada vez más oscuras, hasta que se puso
negro.
Quisimos incorporarnos para continuar la marcha, pero una
especie de vaho que flotaba en el aire nos descompuso. Al mismo tiempo un
resplandor que venía desde la cumbre iba incrementando su intensidad, hasta
enceguecernos literalmente.
Estáticos en el lugar, desorientados, perdimos la noción del
tiempo. Nos había parecido que el evento había durado una hora al menos. Pero
cuando recuperamos la visión comprobamos que solo había pasado un minuto.
Algo increíble atrajo repentinamente nuestras miradas. Algo
difícil de describir.
Era una cosa inmensa de unos ocho metros de altura y una
base de alrededor de 10 metros. Era una masa amorfa, parecía un postre de
gelatina gigantesco de color verde translúcido. Se podían ver una especie de
órganos en su interior. Tan pronto podía formar unos brazos largos con o sin
dedos y luego los desintegraba. Luego creó cuatro ojos enormes que cada uno
miraba en direcciones diferentes, y una gran boca que era como agujero negro.
Ese ser, porque estaba vivo, se desplazaba lentamente
arrastrando su desconocida materia, cubriendo y aniquilando todo lo que
encontraba a su paso. Plantas, guijarros, animalitos, todo se veía pasar por su
aparato digestivo y desaparecía.
Venía bajando desde la cumbre, estaba solo unos treinta
metros de distancia.
Estábamos paralizados de miedo, sin caer en la cuenta de lo
que estaba pasando, temblando, nos miramos sin saber qué hacer.
De pronto volvió ese intenso resplandor, pero antes de
enceguecernos pudimos ver una gigantesca nave de forma octogonal con haces
luminosos de color violeta. Mientras se acercaba hacía un tremendo ruido como
si fuesen varias locomotoras. No solo nos dejó enceguecidos sino también
ensordecidos.
En el centro de la nave se abrió un boquete y salió un ancho
tubo, una especie de aspiradora de gran potencia.
Impávidos veíamos como en pocos minutos aspiró al monstruoso
gigante de gelatina. Se apagaron todas las luces, la nave desapareció y solo
quedó una enorme porción de tierra manchada con algo pegajoso y de color verde.
El día recuperó su luz natural, nosotros el aliento y el
habla. Antes de descender del cerro, sentimos curiosidad por la sustancia
pegajosa que quedó sobre la marca. Alguien se animó a probarla y exclamó -
¡Tiene sabor a menta!
Nela Bodoc – 2026
Consigna: crear un ser fabuloso.
Luz
Cuando todo se ve oscuro,
las noticias por donde las ves
no son buenas,
y miras la luna brillando,
tienes un techo donde llegar,
abrigo para paliar el frío,
una ducha caliente,
una cama que acobija,
vocecitas que cuentan cosas sin
parar,
manitos que acarician,
abrazos que reconfortan…
La oscuridad se disuelve.
El agradecer se hace fuerte…
Cada bocanada de aire
es un disfrute.
Aunque las cosas pesen,
con mochilas de pensamientos que
contracturan…
En esos instantes donde vemos la
luz
Y agradecemos por ella.
Nos aferramos a lo bueno,
a esos presentes,
que, aunque parecen efímeros,
nos llenan de vida,
para continuar.
Laura
Mondati - 02/07/2026
Reflexión En un retiro en solitario no hay para donde mirar, sino para el propio interior. No hay otro referente que mi propia alma,...