Poesía
Sopa de vida
Llego a la casa de mi mamá, a
quien amo profundamente.
Una casita de color lila, con un
hermoso antejardín,
flores que adornan y dan alegría
Y disfrutando de toda esa armonía.
Está la Pelu, la gata regalona,
eterna compañera de mi mamá.
Mi hermana duerme la siesta,
también mi mamá.
Pero me escucha, y nos saludamos
con un beso amoroso,
con profunda ternura.
Voy a la cocina y reviso las
ollas y me quedo suspendida en el tiempo…
En silencio, una olla me habla ¿Qué
había dentro?
Un trozo de pollo, arroz y una
sopa casi blanca.
Logré comprender como se sentía
mi mamá: pena, decaimiento, soledad…
quizás el duelo de mi otro
hermano la había dejado sin fuerzas, sin ánimo.
Estaba deprimida.
A pesar que estaba con mi hermana
sentía soledad y tristeza.
Me acerco a ella para preguntarle
qué había pasado, por qué esa sopa.
Me hizo un gesto de resignación y
me dijo con dulzura, prepárame una tú,
“Por supuesto que sí, mamita”- le
dije.
Fui a comprar verduras variadas,
zanahorias, cebolla, apio,
cilantro, pimentón, papas,
zapallo y otras
para prepararle una sopa colorida
y que le subiera el ánimo.
Y así fue, comió y disfrutó mi
sopa, se levantó
y salimos al jardín a disfrutar
el paisaje, nos sentamos
unidas por el brazo y su cabeza
sobre mi hombro,
permanecimos así por largo rato.
Cecilia Delherbe M. - 2026
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