MIS AMIGAS DE
LA INFANCIA
Intento ir hacia mi niñez y recordar a mis amigas de la
infancia; llegan a mi mente las acciones
de correr y jugar, correr alrededor del edificio jugando al pillarse y jugar a
la pelota, al luche, al cordel. Me encantaban estas formas de entretención que
me permitían olvidarme de todo, era sólo yo divirtiéndome, relajándome, tomando
aire, libre, desahogando mis energías contenidas por lo responsable que era con
mis estudios, con mis hermanos y además por vivir en departamento.
Recuerdo un par de veces agarrándonos del pelo por el enojo
de sentir que mi amiga me había hecho trampa al jugar al luche, nos tirábamos
del cabello un rato y de allí seguíamos jugando.
Eso era lo más importante.
Recuerdo los momentos de juego que eran como cruzar a otra
dimensión y entrar en otro mundo donde quedaban atrás las tareas y solo
disfrutaba jugando con mis amigas y mis hermanos. Era un placer, que aún hoy me
persigue. Llevo mi frisbee (disco volador) y mis paletas en el auto por si se
da la posibilidad de jugar un rato. Es una forma de diversión que busco hasta
hoy.
Me gustaba mucho correr, tanto que en la pre-adolescencia
fui atleta de un club deportivo, y en el verano llegaba muy temprano para
entrenar, que para mí era como jugar, disfrutar del aire y la naturaleza. En
ese entonces todavía el estadio municipal era de pasto natural y de tierra, hoy
las cosas son diferentes. Y el silencio que se encerraba en esos muros me
llenaba de paz considerando que afuera había movilización y ruido, pero no se
escuchaba nada. Momentos que me hicieron muy feliz.
Hace unos años, siendo adulta, me encontré con mi entrenador
y después de 40 años pude expresarle que
mi paso por el deporte fue una de las experiencias más felices y plenas de mi
vida, y que le agradecía mucho su dedicación y entusiasmo con los jóvenes
deportistas y conmigo.
Me agradeció muy satisfecho de la labor realizada.
Cecilia Delherbe – 2026