viernes, 6 de febrero de 2026

 

 

                             UN VIAJE A GRANADA, TIERRA DE LOS ANTEPASADOS

Como buenos descendientes de españoles, Manolo y Pepa vivían soñando con ir a España, precisamente a Granada, tierra de sus padres, a buscar sus raíces.

Un día, la prima Carmen ganó la lotería y los invitó al viaje tan ansiado. Y allá parten, Manolo, Pepa y Carmen con su novio de 60 años que es descendiente de árabes, pero que no se quiere perder el viaje.

Manolo y Pepa llevan viejos cuadernos atesorados porque ahí están los nombres de sus abuelos y parientes, más unas fotos ajadas y pálidas para que les ayuden a reconocer a su gente.

Al llegar, los sorprende la belleza y modernidad de la ciudad.

El ayer está más oculto y protegido que un guerrero bajo la armadura. Cuando se va de viaje a buscar las raíces hay que avivar la llama que alumbrara otros tiempos, para reconocer la mirada en los ojos que nos miran.

Por fin llegan a un pueblo pequeño de casas viejas y bajas. Su gente está sentada en la puerta de calle mirando el tiempo pasar.

Carmen y su novio están aquí a las patadas con la historia. Él, burlón, critica todo, las calles empedradas, las caras de la gente aparentemente aburridas, el poco garbo de las mujeres. Todo le parece feo y sin gracia.

Manolo y Pepa encuentran al cura del pueblo en una vieja y casi destruida iglesia. Allí ubican a unos tíos, tías y parientes lejanos. Ansiosos parten en su búsqueda.

Cuando se reúnen, no dan crédito a sus ojos: ¡Tan parecidos y tan lejanos! No saben ni qué decirse. Están parados allí, en la base de una historia que comenzó hace mucho tiempo. ¡No saben ni con quien hablan!

La noche pide permiso para entrar en escena, las estrellas brillan ante sus ojos. Surgen los nombres, las lágrimas, algún recuerdo olvidado. Las manos también aprenden nuevos lenguajes.

Allá en Argentina, empieza uno…aquí en Granada retruca otro mientras que el novio, Mateo, se ríe de todo.

Pepa se mira los pies. No puede creer que sea verdad.

¿Qué trajeron a España? ¿Qué se llevarán de todo esto? ¿Esta gente tiene realmente algo que ver con sus padres?

¿Tendrá sentido? Quizás Mateo tenga razón, son gente vieja, desconocida y sin gracia.

Allá en Argentina, piensa Pepa, la vida es más vibrante y divertida. La gente es conocida y la vida transcurre entre canciones y asados.

                                                                                  Clara Molina – 2025

 

Consigna: Crear una historia a partir de la oración: UN VIAJE A LAS RAÍCES

 

 

 

jueves, 5 de febrero de 2026

 

Anécdota 


El águila mora

 

La abuela y su nieto de año y medio se habían quedado en los vehículos junto a un río de aguas cristalinas mientras los jóvenes y niños se fueron a escalar un cerro, durante unas vacaciones invernales en un muy frío y soleado invierno en Bariloche.

La abuela, como corresponde a una buena abuela, sacó de la canasta un sanguche casero de pollo que el niñito tomó con sus manitas, “Solo” decía, indicando que no quería ayuda, y en un momento un trozo de pollo cayó al suelo; el pequeño lo miraba con tristeza mientas su abuela lo tranquilizaba diciendo que había más, que no pasaba nada.

Desde los árboles cercanos surgió un ave hermosísima, un águila mora, con más de un metro punta a punta de sus alas y su plumaje blanco y beige, y temerariamente, con precisión, descendió a los pies de los sorprendidos turistas recogiendo con gracia el trocito de pollo, sin rozar siquiera los pies de la abuela ni otros obstáculos, llevándoselo en sus patas hacia las alturas como merecido trofeo.

El primero en reaccionar fue el bebé, que señalando con su pequeño índice comentó: “Pajarito”

 

Asunción Ibáñez- 2023



miércoles, 4 de febrero de 2026

    



    SIMPLICIDAD

 

Te invoco Divinidad,

y mi oración

es la fuente de aguas límpidas

donde sumergir mi alma

y restaurar mi eje,

reencontrar mi ideal,

buscar el camino

del gozo completo,

de la unión contigo.

AMI

 

martes, 3 de febrero de 2026

 

Crear un personaje

 

Soy un cactus.

Soy resistente a los mandatos, pero estoy en un tazón, sí, así como lo oyen, en un tazón de cerámica.

La razón tiene que ver con mi corta historia.

Resulta que mi primer cuidadora, que ahora no recuerdo como se llama, me plantó en vasito descartable, sí, de esos blancos que se llaman de un solo uso.

Me costó pero me arraigué, con cierta dificultad, para ser sincero.

Un día de febrero llegó una amiga de ella, Fabiana, y charlaron largo rato ¡Oh! ¡Dios mío, cómo hablan las mujeres!

Fabiana le llevaba un libro y mi cuidadora quiso retribuirle la atención y tomó mi frágil contenedor, el vasito blanco, y me obsequió a esa señora, que me encerró en el baúl de su auto y allí, a oscuras, se me oprimió el corazón ¿A dónde iría a parar? ¿Me cuidarían?

Desde mi encierro escuchaba el ruido del tránsito de la ciudad. En un momento nos detuvimos y quedé angustiado y temeroso ¿Qué más pasaría? ¿Cuánto tiempo me tendría allí?

Después de largo rato escuché la voz de Fabiana y la de otra mujer. Fabiana abrió el baúl y apoyó a mi lado una maceta mediana don dos plantas, una de ellas era una palmera bebé y la otra una suculenta orgullosa y antipática, que ni siquiera tuvo la cortesía de calmar a la pobre palmerita. Y sin más esta señora hizo conmigo lo que hiciera mi primera cuidadora: tomó mi frágil contenedor y me puso en manos de Marta, que así se llama la persona que la acompañaba.

Marta me llevó a un viejo departamento en el primer piso y me dejó en la ventana donde habían otras plantas, todas diferentes, en sus macetas.

Mis nuevas vecinas eran muy orgullosas y criticonas, y no me dirigieron la palabra por muchos días. Una mañana mi nueva cuidadora, cuchillo en mano, trajo un tazón de cerámica con tierra, hizo un pocito en el centro, me sacó el vasito sin problemas y me trasplantó.

Otra vez a arraigarme, pero poco a poco lo fui logrando.

En el invierno me llevó adentro, temía que la helada me quemara, pero hace unos días me llevó nuevamente al exterior.

Ahora está pensando entrarnos a todas mañana o pasado porque anuncian un fuerte viento zonda, con mucho calor y poca humedad, más ráfagas violentas.

Teme que pudiéramos caer en el patio del departamento de abajo, lo que sería catastrófico.

Marta, mi nueva cuidadora no es muy hábil, aunque tiene buenos sentimientos hacia nosotras.

Cada mañana, cuando se levanta, nos saluda en voz alta. “Buen día plantitas ¿Cómo están hoy?” y nos alegra la mañana.

Marta - 2023



lunes, 2 de febrero de 2026

 



Dicen que las mariposas

En cosquillan las entrañas,

Cuando una fresca mañana

Trae nostalgias de ayer,

Quizás nos da a entender

Que aún hay tiempo

Al estar vivo.

De escuchar el buen latido

Con el pulso anormal.

Es un día sorprendente,

El sol tiene otro brillar,

De nuevo el ave al cantar

Suena un tono estridente,

Y el canto de la fuente

Murmurando un despertar,

Auspicia con su vertiente

Que este día no es igual.

Sigo andante y descubriendo

Que hay un nuevo encandilar

La campana en su tañar

Llama almas a la vida.

Y la flor allá olvidada

Clama por participar,

En la fiesta de los sueños

Y vida primaveral.

Me detengo y examino

Hay aromas por de más

Conocidos, diferentes

Todos riman al compás

Del paso que habla de verbos

Todos quieren conjugar.


Alberto Coronel – 2025





sábado, 31 de enero de 2026

 





                            ¿Dónde estaré cuando ya no esté?

                        ¿Dónde estaré cuando yo no esté?



viernes, 30 de enero de 2026

 

La consigna que más me impactó.

 

Me gustó mucho el tema “Mujeres sin voz”

 

Lo trabajamos en marzo, el mes de la mujer. En la consigna presentamos seis dibujos de rostros femeninos tomados de una revista dirigida a las mujeres, de Mayo de 1959. Todas lucían sombreros de moda, tenían hermosos ojos, pero no les habían dibujado boca, por lo tanto no podrían hablar, pero ahora, visto en este nuevo modelo de sociedad, nos dicen mucho.

En esos años la mujer tenía muy reducido los espacios que podía ocupar en la sociedad. Los movimientos feministas tenían menos peso que las costumbres y hábitos sociales.

No era habitual que la mujer condujera automóviles, y aunque lo hiciera, cuando viajaba con un hombre era él quien conducía mientras ella ocupaba el lugar de acompañante aunque el vehículo fuera de su propiedad.

Además era habitual que cuando una mujer iba al volante los hombres le hacían chistes como “Andá a cocinar” dando por sentado que era ignorante en dicho tema.

Esto como ejemplo, pues en todos los ámbitos, ya fuera científico, político, económico o social esa mentalidad era una barrera a superar, que poco a poco ha ido cambiando.

Y llego a la conclusión que eso está guardado en mi inconsciente pues hice en ese momento, Marzo de 2025, una dura poesía titulada “Mujeres sin voz” que fue publicada en el blog de nuestro taller de escritura el 9/5/25.

Esa ha sido una de las consignas más movilizadoras de este año.

                                               Asunción Ibáñez - 2025



 

                                  UN VIAJE A GRANADA, TIERRA DE LOS ANTEPASADOS Como buenos descendientes de españoles, Manolo y Pepa vi...