Poema
Mi bien más preciado
El hálito de vida
Un soplo de polvo de estrellas,
como un rayo cósmico
cargado de ignota energía,
entró en el vientre de madre
ejerciendo su magia misteriosa
sobre el huevo fecundado.
La danza de la vida comenzó,
dos, cuatro, ocho, dieciséis…
Las células se fueron repartiendo
inaugurando los primeros latidos
de mi incipiente corazón.
Allí, en nido de agua y panza
me acunaba con caricias intangibles,
adolescente que se topó con su preñez
no tuvo tiempo para aprender
nanas y canciones de cuna,
entonaba las de rondas infantiles
con su aterciopelada voz juvenil
que ya se selló en mi corazón.
Yo anhelaba el alumbramiento
para conocer sus brillantes ojos
húmedos de dolor y felicidad
e impregnarme del olor de sus brazos.
Ese día vital llegó para las dos
con nuestras almas entrelazadas
por el valioso regalo que me dio:
LA VIDA, el bien más preciado de todos.
Es para mi madre toda mi gratitud.
NELA BODOC – 2026