jueves, 28 de mayo de 2026

 


                                MEDITACIÓN SOBRE NUESTRO CUERPO

(Relajamos)

 

Una de las coordinadoras nos invitó a pensar en nuestro cuerpo de una forma diferente, con detenimiento, como haciendo un autoexamen de lo que nuestro cuerpo nos dice.

Éste cuerpo que llevo a cuestas hace casi 73 años me pide reiteradamente que pare; pero hago como que no lo escucho y así voy cada día con mi ansiedad haciendo mil cosas a la vez, desde la mañana temprano hasta las 23 horas en que caigo rendida a la cama.

Cierro los ojos y hago una oración que creo que jamás logro terminar; porque a la mitad pierdo la conciencia y entro en la dimensión del sueño.

Relajar y conectar con mi cuerpo le dio sentido a todo lo que está bien en mí, y a permitirme descansar y desconectar para vivir con calma y disfrutar más el momento en que estoy ahora.

Me desconcertó la situación planteada de tocarnos la ropa y sentir en nuestra piel la textura de ella, era algo para mí inusual. En verdad fue un descubrimiento, podría decirse banal, pero en el contexto en que estábamos, me pareció casi como estar acariciando una piel, la piel de otro ser. Fue un instante fugaz y muy intenso.

Una experiencia interesante que me invitó a poner un freno a mi cotidianidad.

                                                                              Ana María Muñoz – 2026

 

 

martes, 26 de mayo de 2026

 

Personaje

 

Jaime, mi consejero

Jaime es uno de mis mejores amigos a pesar de nuestra diferencia de edad. Tiene muchos años. No sé cuántos porque nunca confesó su edad. Siempre decía que era eterno, atemporal.

Es un anciano dueño de una gran cultura y lucidez. Durante su larga vida ha acumulado infinidad de experiencias como si hubiera vivido más de una existencia. Habla varios idiomas, algunos con gran dominio.

Vive solo en un departamento en el centro sin mucho lujo y aunque está pasando por algunas dificultades económicas siempre tiene caviar y un champán en la heladera para las visitas. Tal vez para no renunciar del todo a los lujos del pasado.

Le gusta contar sobre los viajes, los países que ha conocido y compartir anécdotas muy divertidas. Además escribe muy bien, preferentemente poesías. Ya ha publicado un libro del cuál tengo una copia en mi poder.

Me gusta visitarlo con frecuencia y tener largas charlas, especialmente cuando necesito un consejo. Cuando tengo algún conflicto o que tomar una decisión difícil, atascada, confundida acudo a él.

Tiene una forma de ver las cosas que por lo general me sirve para aclarar mi cabeza. Me escucha con mucha paciencia aunque le esté dando mil vueltas al asunto que me preocupa, y con su voz de patriarca bíblico me regala una frase concisa y sabia.

Cuando llego a su puerta, ya abierta por haberme anunciado por el portero eléctrico, está parado esperando con su blanca barba y una cálida sonrisa.

Es una enciclopedia humana. Sabe de todo. Nunca me deja con dudas sobre cualquier tema. Lo puedo escuchar hablar durante horas. Tiene un estilo, una forma de decir que no aburre. Siempre le digo que es un seductor de la palabra. Quienes lo conocen opinan lo mismo.

Como si fuera poco goza de un gran sentido del humor y un talento para las bromas que termino llorando de risa. Más de una vez en que he estado afectada por algún problema me ha ayudado a sobreponerme con sus ocurrencias. Inteligentemente, me deja expresarme y cuando recupero mi compostura me da su consejo si se lo pido.

Jaime nunca se queja de nada, como si su vida fuera perfecta. Aunque no lo menciona tiene serios problemas de salud. También de relación con su única hija, que hace mucho, no lo visita. Solo comparte sus momentos felices.

Una vez, como excepción, me comentó que se tenía que operar por sus cataratas. Era algo que lo preocupaba un poco. A la siguiente vez que fui a verlo lo encontré exultante y lo primero que dijo después de operarse fue –Amiga, no sabes, he recuperado los colores de las cosas. Es maravilloso-. Nunca lo había visto tan feliz.

Por supuesto, lo celebramos con una copa de champán.

 

Nela Bodoc – 2026



lunes, 25 de mayo de 2026

 

      


                                         Casualidad y destino.

Conocí a Roberto en una fiesta de casamiento en el campo cuando yo acababa de cumplir mis quince años. Mi tío Paco había sido invitado por los vecinos de enfrente a su finca, y les habían autorizado a que invitaran a sus sobrinas y cuñadas. Así fue que fuimos cinco en total, tres de nosotras no conocíamos a los contrayentes.

También había un grupo de tres jóvenes que estaban trabajando, o sea Roberto, el fotógrafo y dos de sus amigos. Nos indicaron una mesa donde quedamos frente a ellos, y surgió una conversación casi obligada, como suele suceder en estos casos.

Fue muy lindo conocernos. Después de la cena comenzó el baile y cerca de la medianoche él me invitó a bailar. Descubrimos que nuestros gustos, como la música de moda, las películas y los libros coincidían bastante. Podríamos suponer que congeniamos, pues conversamos hasta la salida del sol, hora en que nos marchamos pues la fiesta continuó, pero quedamos en vernos en una confitería a tomar un té, dada mi edad, el fin de semana siguiente, en la que se celebraba el día de la independencia, y como vivíamos a una distancia de noventa kilómetros entre ambos, era bueno que festejáramos por ese fin de semana largo.

Pero, dada la fecha suele hacer mucho frío. Así fue que el fin de semana acordado nevó intensamente, acumulándose la mayor cantidad de nieve que se recuerda en mi ciudad de residencia.

No volvimos a saber el uno del otro en, al menos dos años y medio, pero, ¡Oh, casualidad! Un día nos encontramos en un ómnibus de larga distancia, yo en asiento 23 y él en el 24. Ambos estábamos libres de ataduras, según compartimos informaciones de nuestro vivir cotidiano, y al llegar a mi destino nos despedimos con la promesa de vernos en una semana.

Él no apareció. Cuando se lo comenté a mi tío días después, este me dijo que esa semana había muerto el padre de Roberto, por lo que era lógico que no asistiera. No volví a saber nada de su vida hasta un año después.

Llegó marzo y comenzaron las clases, el primer día de clases de mi último año, pero hubo un tema que, aunque yo se lo había comentado él no recordó: yo tomaba mis clases en el turno noche puesto que trabajaba en día.

Cuando regresé a casa mi madre me esperaba con una pícara sonrisa, y me informó: “Apareció el tal Roberto con unos músicos a darte una serenata, ¡De película antigua! No se acordaba que asistes a clases nocturnas” -Dejó un ramo de flores y saludos. Nunca más supe nada.

Creo que habrá pensado como yo, que tres casualidades hacen un destino al que hay que escuchar.

                                                                              Asumi – 2026

 

Consigna. ¿Qué significa lo que llamamos casualidades?



 

 

 

viernes, 22 de mayo de 2026

                                    


                                Amigo

Mi letra lleva el fin

de sacar tu pesadumbre,

la envío como la lumbre

en medio de oscuridad,

y me acerco en hermandad,

con el recado, muy hondo,

aquí estoy, pero en silencio,

por si precisas mi hombro.

                                                      Alberto Coronel - 2026



jueves, 21 de mayo de 2026

 

Resumen

 

RESUMEN DEL LIBRO “LA ÚLTIMA PROFESÍA DE MARÍA MAGDALENA” DE LITA

DONOSO

 

En este Libro Lita Donoso, psicóloga e investigadora nos cuenta la historia de cómo María Magdalena apareció en su vida y conecto con su energía y misión.

En realidad, el aspecto femenino de la divinidad siempre le llamo la atención. Y en cierta ocasión que estaba haciendo un retiro en el desierto de atacama, en una pequeña capilla, sintió y percibió la presencia de un ser luminoso, una mujer, una maestra: María Magdalena.

Le hizo sentir que necesitaba de la ayuda de Lita para difundir su misión y su ministerio que comenzaba en esta nueva era, con la finalidad de que se supiera que cada ser humano debía hacer consciente en si las polaridades, integrar la dualidad, que este era un paso crucial para el nacimiento de una nueva conciencia en el ser humano.

Lita se apoya en la Enseñanzas del “I AM” o “YO SOY” de Saint Germain para realizar esta misión divina y anclar el “Cristo Total”, lo femenino y masculino, una unidad aquí, en este planeta.

Lita recibió enseñanzas, energía y guía de María Magdalena para que pudiera realizar anclajes, es decir crear puntos de descarga de su energía para expandir las enseñanzas y esta nueva energía que permita expandir la conciencia y devolverle a la mujer el lugar que se merece, es decir, dejar atrás el pensamiento patriarcal, para descubrir o “recordar”, como la Maestra dice, cómo hacer sucesivos saltos cuánticos para liberarse de la rueda de las encarnaciones y volver a la Fuente. Es un trabajo con la consciencia.

Debía realizar anclajes en diversos puntos del planeta, en los desiertos del mundo, Atacama, Arabia, Estados Unidos, en Francia y en Bolivia. Lita se entregó a la misión solicitada, no sabía cómo lo lograría, pero las situaciones surgían por arte de magia, se armaban los grupos a veces con personas que no vería nunca más, pero en un determinado momento todo encajaba armónicamente y se daban los recursos y los lugares donde realizaría el trabajo solicitado. Oraciones individuales y en grupo, meditaciones individuales y en grupo y mucha conexión con lo divino y con esta Maestra.

La Maestra María Magdalena viene a entregarnos una renovación de las creencias cristianas basadas en las enseñanzas de Jesús el Cristo, pero con una nueva mirada que incluye sus propias enseñanzas, experiencia y su relación con los Caballeros Templarios y los pueblos cátaros de Francia y España.

                                                               Cecilia Delherbe – 2026

 

 

martes, 19 de mayo de 2026

 

Relato

 

 

La casualidad vs destino

 

Unos años atrás encontré un artículo cuyo tópico era sobre la enfermedad y cómo uno puede curarse a sí mismo En él se mencionaba al autor y el título del libro.

Aproveché la posibilidad que da la tecnología y busqué más información en las redes.

El autor era un periodista de USA, bastante reconocido, llamado Norman Cousisns que falleció en 1990, al os 80 años. Él había promovido el uso de la risa y el humor para mejorar la salud, debido a su propia experiencia. A sus 45 años sufrió una grave enfermedad, una espondilitis anquilosante, que le provocaba terribles dolores y variadas limitaciones.

Además de recurrir a la medicina desarrollo su propio tratamiento basado en las emociones. Para ello recurrió a la risa viendo películas cómicas largas horas, todos los días. Y así logró una recuperación notable que dejó asombrados a sus médicos. Esto lo documentó en su libro “Principios de la autocuración”

Debido a unos problemas de salud y dolores físicos que padecí estuve muy interesada en conseguir dicho libro que había sido editado en 1979. Recurrí a las librerías más prestigiosas de Mendoza pero nadie lo conocía. Algunas se comunicaron con sus casas centrales, en Buenos Aires, pero no lo tenían.

Aprovechando que de vez en cuando viajaba a la Capital para visitar a familiares inicié una intensa búsqueda por numerosas librerías que venden textos usados. Recorrí varías veces la calle Belgrano, famosa por tener la mayor cantidad de ellas sin tener éxito.

Por lo de la conocida frase “La risa es remedio infalible” estaba empecinada en tener en mis manos esta obra.

Pasados unos años, ya resignada, abandoné la búsqueda. Pero un día mi mejor amiga me invitó a tomar el té a la casa de su madre, que yo aún no conocía y allí ocurrió algo inesperado. Esta señora, que era muy letrada, poseía una amplia biblioteca que despertó mi curiosidad. Con el permiso de ella comencé a revisar las estanterías y la ver los títulos. Un poco cansada me iba a sentar cuando, en un rincón casi escondido lo vi ¡Allí estaba el libro que tantos años había buscado!

Con la idea de convencer a la propietaria de que me lo prestara le comenté sobre mi larga búsqueda. Pero ante mi sorpresa me lo obsequió. Parece que para ella no había sido tan relevante.

No puedo describir la felicidad que sentía de regresar a mi casa con ese tesoro en mi cartera.

¿Fue casualidad o el destino?

                                                     Nela Bodoc - 2026 



lunes, 18 de mayo de 2026

 

Rezongona

Así la bautizamos. Era una fotocopiadora grande, muy resistente, que encendíamos al abrir el negocio apagábamos al cerrar. Mientras no sacaba copias emitía un suave ronroneo por lo cual la llamábamos así.

Era máquina para grandes trabajos. Había otra más pequeña que se utilizaba como refuerzo cuando Rezongona hacía gran cantidad de copias iguales; era pequeña, y la llamamos Coqueta, ella sí me quería, nunca me dio un disgusto, pero Rezongona ¡Uf! Funcionaba perfecto con cualquiera de los operadores ¡Menos conmigo!

¡Las veces que no funcionaba bien! ¡Incontables! Pero solo conmigo. Entonces yo pedía el servicio técnico, quienes me recomendaban que para que no hubiera un daño mayor la apagara. Pero cuando llegaban los técnicos todo marchaba perfecto. Creo que llegué a soñar que la ranura de su salida hojas, en ciertos momentos, lucía una mueca sonriente.

Algunas veces yo esperaba a mi asistente para que realizara lo trabajos más grande, pues con ella no tenía problema alguno.

Era sabido que Rezongona no me quería. Por eso, cuando el trabajo era más urgente o delicado, recurría a la pequeña Coqueta, aunque fuese más lenta y yo debiera quedarme después de hora.

Rezongona y yo nunca nos llevamos bien.

                                                                              Asunción Ibáñez – 2026.



 

Consigna: ¿Alguna vez sentiste que un ser inanimado tiene vida y sentimientos?

 

 

 

                                          MEDITACIÓN SOBRE NUESTRO CUERPO (Relajamos)   Una de las coordinadoras nos invitó a pensar e...