Recuerdos
Mis amigas de la
infancia.
¿Dónde estarán
mis amigas de la infancia? ¿Vivirán aun?
El final de mi
primaria coincidió con el cambio de trabajo de mi padre, que fue trasladado,
por lo que nos mudamos a una zona alejada, y así fue que me desvinculé de mis
amigas y compañeras de la infancia, y no recuerdo haberlas visto después.
Amigas vecinas,
con las que no compartía la asistencia a la escuela, eran dos hermanas. La mayor,
Cristina, dulce y silenciosa, la mayor de todos sus hermanos y la menor, Chicha, que al ser menor que
nosotras nos seguía en las decisiones que tomábamos. Ellas perdieron
repentinamente su niñez porque su madre falleció repentinamente y, entre los
seis hermanos que quedaron huérfanos había un bebé de escasos meses. Siempre
las recuerdo y me pregunto ¿Habrán sido felices en sus vidas?
En la escuela
tenía amigas y amigos. Los varones no eran muy suaves en sus juegos pero, la
mayoría requería de nuestra compasión para comprender lo que el maestro
proponía para las tareas.
Pero a las
compañeras las recuerdo, después de tantos años por sus modos de ser. Por
ejemplo Natividad, que compartíamos el aula aunque ella era algo mayor que yo,
y que no completó sus estudios primarios, y que al dejar el cursado me regaló
un prendedor con forma de pingüinito con sombrero que aún conservo.
Susana, hermosa
rubia de ojos azules, de comportamiento impecable, que despertaba mi envidia. Y
Elsa, buena compañera, que se prendía en los juegos más arriesgados del patio
de recreos.
Las hermanas Berardi,
que participaban en todos los actos escolares y eran un desafío para mí el
competir con ellas.
Y la más difícil
y la única que seguí y sigo viendo: mi prima Ana. Vivíamos en la misma finca a
unos doscientos metros de distancia, y me torturaba cuando podía, pero tenía un
punto de débil, les tenía miedo a los sapos. Por eso yo, la niña buena, llevaba
o simulaba llevar un pobre sapito en el bolsillo de mi jardinero para que se
mantuviera lejos de mí. Ahora nos reímos, pero en nuestra infancia fue una relación
muy competitiva y conflictiva.
Cuando recuerdo a
mis amigas de aquel tiempo, después de setenta años, deseo que sean y hayan
sido muy felices.
Marta
– 2026