lunes, 26 de octubre de 2026

 

    

                    Al romper propias fronteras

                    Libero mi propio andar,

                    Y no permito enclaustrar

                    El inmenso pensamiento,

                    Arrojo ideas al viento

                    Alguien las podrá tomar,

                    Y enriquecer una vida

                    En alas de la hermandad.

                    Ni soy de aquí, ni de allá,

                    Soy pasajero del mundo,

                    Y el mundo me albergará

                    Con mi moneda de vida:

                    La verdad, la libertad,

                    La honestidad y decencia,

                    Valores en decadencia

                    En la gran modernidad.

                    Este soy yo, padre mío,

                    Y en tu nombre he de elevar

                    El amor, la fe, la vida

                    Como estandarte de paz.

                                                  Alberto Coronel -2026    



viernes, 23 de octubre de 2026

 

             Madre

            La vida pasó como un rio.

            Y cada año, en octubre,

            festejamos a las madres

            en su día…

            Si no tengo hijos

            ¿Qué hay que festejar?

            La gente me mira

            con gran compasión,

            pensando en el vacío

            de mi corazón…

            No saben el secreto

            que tengo guardado,

            ya que un ángel su mano posó,

            dejando en mi alma

            un suave mandato

            que trajo la calma

            a mi corazón,

            que no está vacío,

            está lleno de amor.

            El ángel me dijo que

            millones de almas

            necesitan que oren por ellas,

            consuelo y amor…

            que las abracen, les brinden cuidados,

            sin tiempo, sin reclamos,

            como el sol del invierno

            o un perfume de flor.


                AMI – 2026

 

 

 

jueves, 22 de octubre de 2026

 

LA MANZANA VERDE

(Versión libre del cuento de Clara Gonorowsky)

El hombre solitario decidió salir a dar un paseo, muy raro ya que no era de su agrado hacerlo y casi siempre estaba recluido en casa, no le gustaba nada andar entre la gente y solo salía de su casa por razones puntuales como hacer las compras necesarias. Cerró su puerta con llave y se fue caminando lentamente. Anduvo por bastante tiempo hasta que se dispuso a regresar a su vivienda.

Cuando ingresó notó algo extraño, sobre la mesa había una manzana verde que lo miraba fijamente “Qué raro, no me gustan y jamás las compro” pensó. Al acercarse y mirarla de cerca vio que tenía un corte y dentro de él algo brillaba.

¿Cómo apareció esto acá, si cuando volví la puerta tenía doble llave? se preguntaba muy sorprendido, la verdad es que era un enigma, revisó las ventanas y estaban con cerrojo como siempre, así estaba cuando golpearon a la puerta.

Era un joven mensajero diciendo que por error había dejado una manzana que era para su vecina, la envió su novio quien había puesto dentro un anillo de compromiso.

El hombre, sorprendido y sin entender entregó la fruta y siguió su vida como si nada raro pasara, pero siguió pensando en el episodio, salió de prisa a preguntar al joven cómo hizo para entrar en su casa, pero ya no volvió a verlo, entonces como estaba oscureciendo se dispuso a cerrar las cortinas sin antes mirar hacia las casas cercanas y para su sorpresa vio una joven que lucía en su dedo un gran anillo que brillaba ante los últimos rayos de sol, ella se veía feliz y estaba entretenida comiendo una manzana verde, un halo de luz rodeaba su cabeza, fue solo un instante, porque desapareció entre una nube que de repente apareció y misteriosamente la envolvió. Asustado decidió ir al lugar donde el mensajero dijo que llevaría la manzana, al llegar quedó atónito, no había allí una vivienda, era un terreno baldío con un letrero. SE VENDE.

De regreso a casa sintió un fuerte dolor en el pecho que le impedía respirar con normalidad, pronunció el nombre de su amada novia y pensó en el momento en que ella, comiendo una manzana verde que tanto le gustaban, se atragantó con un trozo sin que él pudiera lograr que lo expulsara, falleciendo en sus brazos por asfixia.

Faltaban unos pocos días para su boda y aún conservaba el anillo de compromiso que jamás pudo poner en su dedo.

Intentando abrir la puerta cayó pesadamente al suelo con la vista fija en el rostro de su amada que estaba junto a él y le sonreía con ternura.

 

Ana María Muñoz-2026

 

 

Consigna: “Atención y memoria”. Escucha del cuento “La manzana verde” de Clara Gonorowky, publicado en “Simiente de Lunas”, Editorial Equinoxio, 2019.

 

miércoles, 21 de octubre de 2026

 

 

Mi bien más preciado: la siesta.

Mendoza es un lugar de clima semiárido, con temperaturas que pueden ser muy frías en invierno, con días cortos y noches largas, y muy calurosas en verano con días bastante largos con días largos, por lo que, en los meses de Diciembre, Enero y Febrero, se hace imprescindible, tomar una siesta.

Sólo a los niños no les gusta este descanso que, en algunos casos, sus padres quieren imponerles. Pero los adultos, y especialmente los de mayor edad, amamos ese “deporte”, porque, sobre todo, nuestro cuerpo lo pide. Y yo elijo, a esta altura de mi vida, escuchar a mi cuerpo.

Me tomo al menos una hora para descansar horizontalmente, aunque no duerma todo el tiempo, pero sí recupero fuerzas y se desinflaman mis pies.

Por lo tanto, además del sueñito reparador, leo algún libro o utilizo el teléfono celular para ver aplicaciones con noticias, novedades, eventos o contestar mensajes, saludar a familiares y amigos. O sea, que ya no soy una adolescente, sino una adultescente y hago lo mismo que ellos: me recuesto a ver el teléfono.

Es este el bien más preciado en mis mediodías del verano en mi etapa actual: mi tercera edad.

                                               Asunción Ibáñez – 2026



 

martes, 20 de octubre de 2026

 

LA LLEGADA DE MI PRIMER HIJO

Cuántas veces he pensado ese momento

en que supe que te estaba gestando,

en mi vientre de muchacha enamorada.

Primero fue temor, fue casi terror,

estaba terminando la escuela secundaria

y pronto empezaría la universidad.

Mi carrera de periodismo terminó

antes de haberla iniciado.

Cuando mi cuerpo comenzó a cambiar

y mi panza creció a la par de mis pechos,

algo más cambió en mi vida.

Los días pasaban imaginando cómo sería

ese ser que llegaría a cambiar todo.

Horas pensando un nombre e

imaginando un rostro, unas manitos.

Tan largos los meses de la espera,

mis ansias eran cada vez más potentes,

te veía en sueños, te oía decir mi nombre.

Te amé mientras te contaba cómo era el mundo

y sé que vos acurrucado en mi vientre me oías.

Te amé mucho más cuando vi tu cuerpo

en mis brazos, que temblaban de emoción.

Te amo hoy que eres un hombre noble y trabajador

y te amaré hasta mi último día de vida.

Any Muñoz 18/10/2026

 

 

lunes, 19 de octubre de 2026

 


Mis manos me dicen

Mis manos te extrañan

como te extrañan mis sueños,

y ellas traen recuerdos

de noches de abrazos,

con cálidos tactos

de días de ausencia

con frío en mis manos,

con la piel muy húmeda

de tanta impotencia.

 

Y tanto te extraño

cuando te recuerdo

que mis manos tiemblan

hurgando el pasado.

 

El tiempo no vuelve

por más que lo intento,

no hay modo de hacerlo,

las manos me tiemblan

los dedos se crispan

ante tu recuerdo.

 

Mis manos lo sienten

y expresan pesares

que mi boca calla

y unas preguntas

que nacen sin habla

¿Así será siempre

o el tiempo lo sana?

 

               Asumi – 2025



 

 

viernes, 16 de octubre de 2026

 

Recuerdo

 

 

NACE UN NUEVO LAZO DE AMOR

Compañero:

Fue un día nada común. La noticia de ser madre llegó inesperadamente. Los rayos de sol atravesaban las ramas de los árboles en esa plaza, al mismo tiempo, un viento soplaba y mecía las ramas evitando la próxima lluvia de la temporada. Los dos tomados de la mano, sacaste de tu mochila el peluche de un monito tierno y dulce. Lo tomé entre mis manos y nos abrazamos. Ya lo sospechábamos y momentos antes el médico lo confirmaba. La semilla de nuestro amor ya crecía dentro mio. Un tropel de pensamientos encontrados, al igual que el tiempo, el sol, nos aseguraba el comienzo de un nuevo camino y a la vez, nos llevaba a unir los nuestros en un desconocido paisaje.

Por otro lado, el viento y la posible lluvia nos alentaba a enfrentar todo lo que ser papás implicaba. Además, había un gran riesgo de perder esa pequeña vida. Pasaron los meses y el peligro pasó.

Hija:

Disfrutaba el sentirte crecer, moverte y empezar a tejer y preparar todo lo que necesitarías al nacer. Así llegó el día de la cesárea. Toda la familia conglomerada en la clínica. Primera hija, nieta y sobrina. Se escuchaba la bulla desde la sala de recuperación. Recién al día siguiente apareció la enfermera con mi niña en brazos. Te miré y me pareciste un ángel, hermosa, pequeña y frágil. Todo empezaba en ese momento. Nada podría separarme de ti.

Ese inmenso amor, que nació en esa plaza, se apoderaría de todo mi ser para siempre, para protegerte, acompañarte y vivir para ti. Te pegué contra mi pecho. Fue el instante más bello de mi vida.

 

Elisa R. Alzérreca Solari – 2026

 

 

                                 Al romper propias fronteras                           Libero mi propio andar,                          ...