Cuento
fantástico
Visitante
extraviado.
Fuimos de vacaciones a Córdoba, y nos anotamos en una
excursión guiada al cerro Uritorco.
Cuando llegamos, la guía se presentó, nos pidió que cada
uno de nosotros dijera su nombre y de dónde venía, luego nos habló del lugar en
que nos encontrábamos, su historia y que había quienes aseguraban que era un
lugar con gran cantidad de avistamientos de ovnis, pero que podía ser mucha
sugestión y poca certeza. Luego nos designó un acompañante del mismo grupo, y
mi compañero asignado se llama Rafael. Luego de las presentaciones comenzamos a
ascender por un sendero, bajo la consigna de no separarnos del grupo.
Rafael y yo no nos conocíamos así que iniciamos un breve
diálogo del por qué habíamos decidido tomar esas vacaciones en ese lugar, pero, de
pronto, nos encontramos separados del contingente, solo éramos él y yo, y hasta
el paisaje era distinto.
Quedamos tan sorprendidos que parecíamos estatuas. Rafael
fue quien reaccionó primero, tomó mi mano con la suya temblorosa, lo que me inspiró
algo de confianza, aunque no salíamos de nuestro asombro tratando de ajustarnos
a esa nueva realidad.
Teníamos miedo hasta de que la tierra nos tragara.
Poco a poco, moviéndonos despacio, tratamos de reconocer
el lugar mirando a nuestro alrededor, pero no había nada semejante a lo
conocido, ni siquiera la vegetación tenía el color que recordábamos. Fue
entonces que vimos un pequeño artefacto pentagonal, que de pronto abrió una
puerta que no habíamos notado, donde apareció un ser muy pequeño, de unos
quince o veinte centímetros de estatura semejante a un batracio, que al salir
al exterior de esa cápsula comenzó a crecer rápidamente hasta superar los dos
metros.
Horrible. Su cabeza era una prolongación de su cuerpo,
pues no tenía cuello. En su cara tenía tres ojos, muy juntos uno con otro, pero
que los movía independientes, fijando la mirada en tres direcciones diferentes.
Su boca era algo así como un sorbete, mientras que su piel de un amarillo
ceniza. Del centro de su pecho salía una garra con varios dedos de uñas muy
largas y afiladas.
No emitía sonido alguno, pero percibimos un mensaje que
interpreté como telepático, preguntando qué planeta era este, y como pensamos
la respuesta no fue necesario verbalizarla, luego preguntó la fecha y
respondimos del mismo modo, entonces dijo “Programé mal las coordenadas, me
equivoqué. Gracias.”
Y se achicó rápidamente, ingresó a su pequeña nave y
desaparecieron.
Asunción Ibáñez – 2026
Consigna: Crear un persona monstruoso.