Reflexión
Ámate a ti
mismo como amas a tu prójimo
¿Tanto como quiero al prójimo? Este fue el planteo que se
nos propuso. Y voy a exponer mi opinión sobre esto.
El amor propio llega por lo general con la madurez si es que
no fue inculcado en la infancia, que sería lo deseable.
Se logra con la experiencia de vida, especialmente con los
sufrimientos que ciertas situaciones nos generaron. Pero el mejor maestro es el
autoconocimiento. Algo fundamental en este proceso de querernos, de respetarnos
fue aprender a decir que no.
En el pasado, cuando tomé conciencia que estaba permitiendo comportamientos
cuasi abusivos de algunas personas cercanas a mí reaccioné poniendo límites. Me
hice la promesa de que nadie iba a disponer de mi persona o de mi tiempo,
pasando por encima de mis necesidades.
No fue fácil llegar a este punto de real amor por mí misma.
Cuando me entraba la duda si no estaba siendo algo egoísta con esta actitud,
encontré la respuesta en qué le aconsejaría a mi hija si se encontrara en mi
lugar. En una etapa lejana de la vida, decir que no me hubiera parecido falta
de empatía. Pero me abrió los ojos mi hermano menor, que aquel momento era un
adolescente. Su ejemplo de total seguridad en sí mismo y esa capacidad de poner
el límite sin miramientos.
A veces me parecía un poco rudo pero después comprendí que
se trataba de su auto estima. Cuando deja de importar lo que los demás opinan
sobre uno la negativa fluye naturalmente. Deja de ser una carga estéril.
¿Me quiero? Sí. Me acepto tal cual soy, con alguna
autocrítica cuando es necesario y también algunas auto-exigencias.
Me cuido cada vez más. Me ocupo de mi salud física y mental.
Trato de estar informada para estar al tanto de todo aquello que puede ser útil
en mi actualidad.
Me considero valiosa, aunque no más que los demás y de todo
ser vivo. Así como me hago respetar también respeto. Acepto el no del otro sin
que me afecte y que me pongan límites.
Nela Bodoc – 2025
No hay comentarios:
Publicar un comentario