Hay cosas que duelen mucho
De pueblos que lento aprenden,
No es preciso ser rebelde
Solo saber escuchar.
Y no quiero navegar
En aguas que no son claras,
La vela de botavara
Me indica donde rumbear.
Si me enfoco en bogar
En mares desconocidos
Debo andar advertido,
Lo mismo es cabalgar
Cada cual habrá de dar
En la ciencia que domine,
Y por más que peregrine
Estar atento, observar.
Tarda tanto en superar
El hombre, sus apetencias,
Sufre sus propias dolencias
Una vez y otra vez más,
Y con él se ha de enojar.
Buscan sus ojos el cielo
Como buscando el consuelo
Que Tata Dios le ha de dar.
Y allá va su confianza
Cruzando su propia pampa
A veces sin regresar.
Mira atrás al extrañar
Al rincón de sus afectos
El olfato es su intelecto
Poco conoce, además.
Alberto Coronel – 2025
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