martes, 2 de septiembre de 2025

 

Cuento.

 

                                                     Nuestro proyecto.

Sentados ante una taza de té hicimos nuestros planes. Tan pronto como abrieran nos iríamos al mercado y compraríamos en Woolworth´s un buen montón de espejos.

Cuando llegamos a la plaza del mercado las tiendas todavía estaban cerradas. Nos sentamos en unos cajones vacíos que estaban a un costado del pasillo, más allá de los puestos de venta.

Anna suspiró profundamente. Y apoyando sus manos sobre sus rodillas exclamó –Bueno, vamos a hacerlo- dando la impresión de ser un maratonista en la largada, dispuesto a ser el ganador. De pronto me disparó una pregunta en tono desesperado- ¿Y si no les gusta nuestra idea? ¡Nos vamos a quedar con los espejos comprados!

No pude más que reír para aflojar el nudo que apretaba la boca de mi estómago y contesté como si fuera un gran chiste –Saldremos por los pueblos ofreciéndolos de casa en casa, y quizás lleguen a faltarnos y emprendamos con éxito el oficio de mercachifles.

Anna me envió una mirada furibunda, y cambiando de actitud dijo- Nuestra idea es buena, a nadie se le ha ocurrido colocar espejos en el túnel del terror del parque de diversiones, solo a nosotras.

-Sí, pero tenemos que ser muy cuidadosas al ubicarlos para que tengan el efecto esperado- dije.

-Cuando viajen en el bote por el canal a oscuras y pasen por una tela de araña que los rozará y se les pegará se encenderá una luz y sus caras se reflejarán en un espejo ¡Quién sabe qué les asustará más, si las arañas o sus caras- dijo Anna soltando su risa despareja.

-Y luego le seguirán las abejas, y después los sapos, más allá los lagartos, y los murciélagos, y… - la risa no me dejó seguir.

-Hagámoslo más difícil- propuso Anna- preguntémosle a la salida del túnel cuántos espejos vieron, y si le aciertan les damos uno de regalo.

Con solo imaginarlo nos reímos a mandíbula batiente hasta que comenzaron a abrir las tiendas.

                                                                              Marta – 2025



 

Así comienza el cuento. Nuestro desafío es continuarlo y terminarlo.

(Este es el comienzo del capítulo 6 de “Señor Dios, soy Anna”, de Fynn, Ed. Pomaire.)

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