Dialogo
CONSIGNA: diálogo en una calle de la ciudad (detalles de ubicación)
La calle Rivadavia de la ciudad de Mendoza en 1960
Citadino: Esta es
una calle para recordar porque allí estaba la Escuela Superior del Magisterio,
el instituto de enseñanza de inglés conocido como La Cultural y el Rectorado de
la UNCuyo. Era una calle ilustre.
Campesino:
¿Ilustre? ¿Acaso cultivaban verduras o frutas para mostrar los logros de la
tierra?
Citadino: No,
amigo, no. Escuche lo que le digo: Esa escuela era muy importante porque
formaba maestras y bachilleres ¿Se da cuenta? Allí se preparaba a los jóvenes
para trabajar o para seguir estudiando una carrera universitaria.
Campesino, rascándose la cabeza: Pero la gente
tiene que comer, en la ciudad todo es cemento y ladrillos ¿Dónde guardaban las
gallinas?
Citadino: No nos
hacían falta, eran jóvenes, alegres y vivían en esa edad feliz en la que todo
es posible. Tejían sueños y risas.
Campesino: ¿Y
usted dice que así aprendían? ¿Qué estudiaban?
Citadino: Muchas
cosas, materias difíciles, incluso latín y griego, y otras fáciles.
Campesino: ¿Y eso,
de qué les servía?
Citadino: ¡Los
jóvenes chorrean luz, son el tesoro supremo del país!
Campesino: ¡Pare
ahí compadre!, usted me dice cosas que no entiendo. Los jóvenes que estudian son
lindos, pero los que trabajan la tierra, cuidan los árboles y recogen sus
frutos ¡Eso es la vida mi amigo! Cuando se esconden las sombras en las ramas de
un pino se van y descansan
Citadino: Ve, ve,
eso es hablar. Usted amigazo habla de la gloria de la tierra. Recuerde siempre,
lo que ustedes cultivan, llega a la ciudad en camiones, en trenes, en carros. De
una pradera luminosa llega el olor de la hierba verde y la fruta madura.
Campesino: Y así
es mi amigo. Cada cual con su trabajo, yo en la tierra y usted ahí dentro
haciendo no sé qué fórmulas. Todos viviendo ¡Adiós!
Citadino: Adiós.
Adiós…
Clara Molina – 2025
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