POR LA PAZ
La luna saltó en el cielo
como un cervatillo herido,
tenía en sus recovecos
las caricias de su madre.
Su luz me hizo pensar en Dios,
en la paz de los templos
que no hieren la carne,
que no salpican con sangre,
que no retuercen el alma,
Sí alimentan la brasa del gran
amor
que fulge de los corazones
que allí oran por la paz.
Hoy llegó hasta mí
este sentido tan suave
como perfume de flores,
como alas que arremolina el aire.
Soy un ser, pasajero misterioso,
que quiere irradiar ternura
en lo que le queda de vida
y cantarle al mundo con áspera
lisura.
Que la paz es posible y es
posible en la vida,
en la copa vacía
beber con esperanza.
Allí abajo en el árbol
las raíces descansan,
todo puede ser paz en el alma.
todo es paz mirando al fuego
cuando en silencio las llamas
dibujan las salamandras.
Clara Molina -2025
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