TRAGEDIA EN EL PUERTO
“Qué pronto
puede cambiar la majestuosidad del mar en su calmado e idílico paisaje”
recuerda abatido Marco, el hijo mayor de Pedro y Cinthia. Con qué ilusión
llegaban ya a destino tras el ansiado viaje en el famoso transatlántico.
La tormenta
cubrió el cielo estrellado y agitaba las aguas levantando gigantescas olas que golpeaban
el barco cual cáscara de nuez. Todo fue de improviso, los sistemas de
pronóstico del tiempo no habían anunciado nada. Tomó la mano de su hermana que
lloraba y llamó por celular a sus padres. Ya el ambiente estaba convulsionado y
todos corrían sin destino seguro por los pasillos. Pedro, notoriamente
angustiado, les dijo que se quedaran arriba, que ellos buscarían información
sobre qué hacer.
Marco sabía
que debía proteger a Claudia, la abrazó tratando de levantarle el ánimo con recuerdos
lindos del viaje. Avistaron el puerto, pero un ruido ensordecedor los paralizó.
Parecía que
la embarcación crujía y se partía. El agua comenzó a subir y las olas abatían
contra ellos. Pasó un marinero y éste les indicó que corrieran a babor. En
tanta confusión, siguen la instrucción. La oscuridad y el miedo los arrastra y
la luz para ellos se apaga.
Despiertan y
ven el sol del amanecer. Sobresaltado busca a la pequeña, que está sentada a su
lado en un bote junto a unas pocas personas. Un nudo se le hace en la garganta.
Mira a su alrededor, el puerto está muy cerca. La gran nave ha desaparecido.
Mira con una enorme pregunta en los ojos. El encargado del bote le indica que
nadie más lo había logrado.
Elisa Alzerreca - 2025
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