miércoles, 28 de enero de 2026

 

 

CUANDO AVANZA Y ARRASA

Los poemas de amor a menudo utilizan la metáfora del fuego para enfatizar la magnitud del enamoramiento, es una práctica que conocemos desde siempre. Algo como decir: “El fuego de tu amor arde sin control en mi pecho atormentado”

Ahora que el fuego ha arrasado gran parte de la Patagonia argentina y chilena pienso en la profundidad de las palabras y en el sentido de lo que decimos.

No puedo imaginar el dolor de los que han perdido sus casas y sus pertenencias entre humo y llamas. Mucho menos puedo llegar a sentir lo que están sufriendo las familias que perdieron a sus seres queridos (en Chile los fallecidos son como diecisiete) a los que no encuentran sus mascotas que son sus compañeros y a veces sus guardianes.

Ver por la pantalla del televisor el Parque Nacional los Alerces arrasado, con sus árboles milenarios ardiendo en éste fuego que nada deja en pie, fue un gran dolor en mi corazón.

Tanta belleza destruida en pocos días, belleza que tiene miles de años y que seguramente no será restaurada o al menos no volveremos a ver. Pasarán varias generaciones para observar erguidos esos majestuosos y altaneros Alerces, eso contando con la esperanza que esas tierras no sean reducidas a complejos turísticos internacionales.

Hace muchos años que nuestra Patagonia es objeto de deseo de potencias extranjeras, ya en el año 1919 aparecían en los principales diarios de Europa y Estados Unidos, artículos editoriales comentando las bondades y beneficios de esas benditas tierras que por orden y gracia del universo nos pertenecen.

En éste momento más de 300.000 hectáreas de tierras de frontera pertenecen a varios ciudadanos extranjeros, las que incluyen ríos y lagos, lo cual está prohibido por la ley de la República Argentina y pese a los reclamos e intimaciones judiciales, nada cambia.

Sueño volver a visitar mi amada Patagonia, sueño que el fuego no la siga destruyendo, sueño que no sea vendida o regalada a potencias foráneas, yo siempre sueño.

Sueño que el amor florezca como un silbo apacible o una música suave de paz y no como un fuego voraz que solo deja desolación y muerte.

Ana María Muñoz -2026

 

 

2 comentarios:

  1. Que el amor florezca y la lluvia enamore con su frescura calmando el fuego que arraza lo que amo

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