lunes, 8 de septiembre de 2025

 

Cuento

 

 

                                                   El reloj chino.

El reloj rosado murmuraba desde la pared, no con ritmo, como los relojes antiguos que decían tic tac, ni como los que siguieron después que avanzaban con quejas haciendo un esfuerzo, éste rezonga, murmura con un murmullo como si lo hiciera entre dientes, no tiene dientes, más bien parece que mascullara palabras duras sobre alguien que está presente pero que no se ve en la escena.

Él rompe la pálida monotonía de la vieja pared, que se esmera en parecer recién pintada aunque no logra disimular su vejez.

Pero tiene un problema, bueno, no un problema, más bien un inconveniente. Nadie lo acaricia dándole cuerda cada mañana para que funcione, sólo le colocan una fría batería y no recibe más atención, solo alguna mirada fugaz de alguien apurado.

Y otro inconveniente, al que sí podríamos ver como problema, es la gata de la casa, que está empeñada en llegar hasta él, quizás para averiguar por qué murmura, o tal vez para hacerlo callar para siempre.

¿Qué pensará el reloj? ¿Pensará?

                                                                              Marta Ibáñez - 2025



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