Relato
Mala suerte
Sentadas ante una taza de té hicimos planes. Tan pronto como
abrieran nos iríamos al mercado y compraríamos en Wollworth’s un buen montón de
espejos.
Cuando llegamos a la plaza del mercado las tiendas todavía
estaban cerradas.
Adela y yo nos
sentamos en un banco aprovechando que la mañana estaba agradable. Hacía tiempo
que tenía necesidad de hablar con mi socia, pues por los apremios del trabajo
no tuvimos oportunidad de planificar algunas compras.
-¿Qué te parece si además de los espejos compramos también
unos neceseres? -Preguntó Adela.
-Es una buena idea. Olvidé de decirte que se vendieron
todos.
Nuestro pequeño local estaba un poco desabastecido después
de las ventas por el día de la madre.
-¡Por fin abrieron las tiendas!- Exclamó mi socia.
Woolworth´s es una tienda enorme. Me resulta entretenido
caminar entre los exhibidores, repletos de toda clase de productos para
perfumerías, peluquerías y otros rubros. El sector que más me gusta es el de
menajes.
-¿Dónde estarán los espejos? Pregunté mirando hacia todos
lados.
-Antes estaban en aquel sector- señaló mi compañera- ¡Sí,
sí, allí están!
Encontramos una gran variedad de espejos de todos tamaños:
redondos, rectangulares, con marcos decorados. También encontramos los de
tocador con mango de carey. Por último vimos los grandes que van sobre la
pared, esos para verse de cuerpo entero.
Adela ya estaba eligiendo mientras yo me quedé pensando -
¿Qué curioso que tenga que comprar espejos cuando me disgusta mirarme en ellos.
-¿Qué pasa Lola?¿Por qué esa mueca de disgusto?
-Nada, nada- contesté restándole importancia-¿Cuántos
llevamos?
-Y podría ser cuatro de cada uno, solo de los pequeños y de
los medianos, también de los que tienen aumento para la depilación- contesté.
Al finalizar la compra a punto de salir de la tienda, una de
las bolsas que yo llevaba se desfondó. Los espejos se estrellaron contra el
piso estrepitosamente, desparramándose en miles de trozos por todos lados.
Quedamos paralizadas.
-¡Siete años de mala suerte!- gritó la empleada que abrió la
puerta.
La frase quedó resonando en mis oídos…
Nela Bodoc – 2025
Consigna: compartimos la
introducción tomada del capítulo 6 de Señor Dios, soy Anna, Finn, editorial
Pomaire, dando seguimiento del texto con la creatividad de cada participante,
con diálogo entre los personajes.
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