Reflexión
Ser oyente
En los tiempos actuales se puede percibir la falta de amor
en todos los ámbitos donde interactuamos los seres humanos. Si esto lo puedo
observar fácilmente en los demás me pregunto si también lo veo en mí.
Me detengo para reflexionar y auto-observarme ¿Qué tanto
amor soy capaz de dar?
Ser totalmente honesta en el auto conocimiento y no
engañarme a mí misma al analizar mi comportamiento no es una tarea fácil, pero
sí imprescindible.
Cada uno tiene una opinión personal sobre el amor, palabra
que es compleja y difícil de definir. Incluye muchas cosas y una de ellas, que
es a la que quiero apuntar es el respeto. Respetar es una forma de amar.
Hay muchas maneras de respetar. Una de ellas, que considero
muy importante, escuchar a quién nos habla, con toda nuestra atención. Lo que
algunos llaman la escucha activa. Y sobre esto quiero apuntar mi reflexión.
La mayoría de nosotros, inmersos en nuestros pensamientos no
estamos verdaderamente presentes en una conversación. El móvil nos distrae
constantemente. Es un ladrón de atención en las charlas, en los diálogos, en
los encuentros.
He sido y soy víctima de esta situación y me impacta
emocionalmente. Me siento dolida cuando necesito comunicar una idea, un
sentimiento o expresarme y me doy cuenta que mi oyente solo simula escucharme.
Me siento desvalorizada.
Seguramente he actuado de esta manera muchas veces, sin ser
consciente de ello. Intento cambiar este mal hábito. Quiero respetar a la
persona que necesita decir algo brindándole mi atención, aun cuando no lo haga
con palabras.
Para practicar la escucha empática ponemos a trabajar todos
los sentidos. Hay que estar allí. Y para ello hace falta algo más: ver a
nuestro interlocutor, hacerlo visible. Hubieron demasiados invisibles en mi vida.
El chofer que maneja el taxi que tomé, la cajera que me cobró en el
supermercado, el indigente que tocó a mi puerta, todos ellos son seres humanos,
son valiosos, merecen ser vistos y escuchados. Respetar, visibilizar, prestar
atención, empatizar son todos distintas aspectos del amor.
Me pregunto ¿Si todos fuéramos buenos oyentes? ¿Si nos
prestáramos toda la atención unos a otros? ¿Si nos respetáramos? ¿Si nos
amáramos más?
¿Qué transformaciones veríamos en esta familia que es la
humanidad?
Nela Bodoc – 2025
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