REFLEXIONES
Muchas veces me pregunto ¿Hacia dónde vamos? También pienso
¿Qué sentido tiene la vida? Si es solo trabajar, comer y dormir o hay algo más
sustancioso que nos mueva a buscar plenitud y satisfacción en nuestra vida
cotidiana.
Las acciones rutinarias no me complacen y busco
constantemente llenar espacios que siento vacíos y no es que quiera grandes
cosas, solo vivir feliz.
Tal vez sea decepción, tal vez egoísmo.
Creo que lo que más abunda en nuestro mundo es justamente
estos dos tipos de sentimientos o características.
La decepción proviene de las altas expectativas que hemos
puesto en algo o en alguien y de ahí surge la frustración.
Es la decepción, el pesar por el engaño de algo que nos
prometieron y no se cumplió y trae consigo, en caso extremo, la depresión.
Jóvenes y adultos decepcionados llegan cada vez más a las
adicciones y al suicidio, lo confirman las estadísticas alarmantes a nivel
mundial. Justamente hace unos días, el 10 de septiembre fue el día de la
prevención del suicidio.
Tal vez estamos decepcionados; pero no tenemos que dejar que
la frustración nos domine y nos destruya.
Puede haber buena vida después de un duro trance.
Puede haber sonrisas después de las lágrimas.
Puede haber amor después del odio y también puede haber
altruismo después del egoísmo.
Ana María Muñoz – 2025
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