martes, 30 de septiembre de 2025

 


                Salgo al balcón de mis sueños

                Por su inmenso ventanal

                Y dejo abierto el portal

                Para que ingrese la vida,

                Que su aguas cristalinas

                Calmen la sed de mi huerto.

    Las amarras de mi puerto

    Sujetan mis esperanzas,

    Los vientos de la templanza

    Inflan mis velas de amor,

    Y pongo mi cara al sol

    En busca de sus secretos.

    Eres mi fe, mi Señor,

    Y tus legiones del cielo,

    Salgo al ruedo en este suelo,

    Donde hay tanto dolor.

    El surco germinador

    Dará el fruto de la tierra

    Donde su única guerra

    Es producir con fervor

    Acentuando el tesón

   Que toda su ciencia encierra.

   El trigo dará su pan

   Para que el hombre en su afán

   Reponga fuerzas del día,

   Y le abastezca a su cría

   Con su ejemplo de sudor.

   No hay lugar para el lamento,

   Y cada uno en su tiempo

   Sembrará sobre su era,

   Como amor de primavera,

   Las semillas que creyera

   Oportuno cultivar,

   Para luego retirar,

   Ese fruto que va dando;

   Y si es magra la cosecha

   Siempre hay que seguir sembrando.

   Cada uno habrá de ver

   La senda que ha de seguir,

   Y yo quiero elegir

   Un camino de esperanza

   Donde germinen las ansias

   En un cercano horizonte,

   Y ver bien de cerca el brote

   Como fruto del mañana

   En donde cada semana

   Empuje a seguir creciendo.

   En el amor voy creyendo

   Y esa fuerza me engalana.

                Alberto Coronel - 2025



 

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