Metáforas.
Como si fuera un
jardín
Construir la
paz.
Entre medio de la maleza, esa que invadió como una marea
verdosa debido a mi desidia, se irguió un trocito de cielo, una florcita
celeste.
Alguna semilla viajera, socia del viento, decidió descansar
un rato pero se quedó dormida.
El rocío de las primeras horas se apiadó de la viajera y con
urgencia calmó su sed. Así fue como la ayudó a parir a la incipiente flor.
Pensé en bautizarla pero ya tenía nombre. Se llama “No me olvides”.
Para honrarla por su valentía, rodeada como estaba de
presencias hostiles, arranqué una a una esas hebras ásperas, duras, invasivas
que la rodeaban. Le hice espacio y le regalé horizonte. Agradecida por mi gesto
abrió sus tiernos brazos color verde nuevo luciendo a sus recién nacidas
congéneres.
A los pocos días tenía en mi modesto jardín un precioso paño
aterciopelado de florcitas azuladas que me sonreían agradecidas.
Un trozo de cielo que espolvoreó color y fragancias.
¿Será que así se cuida la paz? Cada uno la construye
poniendo amor donde hay maleza de odio, regando con pequeñas buenas acciones y
arrancando de cuajo los actos violentos.
Nela Bodoc – 2025
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