lunes, 16 de febrero de 2026

 

 

UNA VISITA INESPERADA

 

Fue un fin de semana de junio. Yo me encontraba bastante preocupada por un proyecto que debía presentar unos días después. Había estado meses trabajando en ello y por fin había llegado el momento. Mis nervios estaban a tope, así que decidí escuchar una música relajante por un rato, para apaciguar un poco mi mente.

Me costó desprenderme del torbellino de pensamientos que sacudían mi cabeza y, cuando lo estaba logrando, aunque entre dormida, escuché el timbre de la puerta. Me incorporé de golpe por el susto, la verdad es que el sonido del timbre era bastante fuerte y no esperaba visitas.

Fui a la puerta refunfuñando, y me enojé al ver que, en verdad no había nadie, pensé que tal vez eran algunos chiquillos jugando. Estuve a punto de maldecirles en mi interior, pero recordé que yo solía jugar a eso de niña. Se me dibujó una sonrisa en el rostro y pegué la vuelta hacia mi habitación. La verdadera sorpresa me la llevé en el camino… Al ingresar al comedor para llegar a mi cuarto, de reojo me pareció ver a alguien en un asiento. Cerré los ojos y los abrí tres veces ¡Había un niño de unos doce años! La situación fue tan extraña que quedé muda, como una piedra, mirándolo fijo y sin decir nada.

- ¿Qué pasa? ¿No me recuerdas? - Me preguntó con una voz serena y dulce, aunque yo continué inmóvil, sin entender nada de lo que estaba sucediendo. - Soy Ami, Ami, el niño de las estrellas. Me conociste cuando eras una niña de10 años ¿Ahora me recuerdas?

Estuve unos segundos sin responder, me costó reaccionar. El niño continuaba allí, sentado, con una sutil sonrisa en su rostro, vestido con un extraño traje.

- ¡No puede ser! - Susurré – Sí, te recuerdo, por supuesto que te recuerdo, tú me enseñaste a ver la vida de otra forma cuando era pequeña. Pero… ¿Qué haces aquí?

- Vine a verte, quería saber qué habías hecho de tu vida. Saber si me recordabas, y si recordabas qué viniste a hacer a este mundo - Me contestó el niño con un tono un poco divertido pero a la vez serio. Me miraba fijo a los ojos, volví a quedar perpleja -¿Recuerdas qué viniste a hacer a este mundo? ¿Recuerdas cuál es la misión que elegiste?

De repente todo se fue volviendo borroso y oscuro, sin embargo, esas dos últimas preguntas resonaban como un eco, una y otra vez, y yo sin respuesta alguna. Realmente no sabía qué responderle o qué responderme. Respiré de golpe como quien emerge luego de estar sumergido debajo del agua, abrí los ojos y estaba acostada en mi habitación, escuchando aquella música que tanto me gustaba.

Todo había sido, quizás, un sueño, pero tan vívido que continuaba muy sorprendida. Sin embargo sabía que no era un sueño cualquiera, aquí estaba la clave que necesitaba… ¿Cuál era la misión que había elegido?

Pude recordar, descubrir que el proyecto que iba a presentar en unos días era parte de esa misión. La respuesta salió de mi interior como un bálsamo que calmó una a una mis dudas y mis inseguridades. Mis nervios y mi ansiedad se disiparon y me pude tranquilizar. Volví otra vez a conectarme con lo que mi corazón quería expresar y darlo a través de ese proyecto en el que tanto había creído.

                                                                       AMI – 2023

 

 

 

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