martes, 7 de diciembre de 2021

 

EL BÚHO DE OJOS PARDOS.

Estaba el unicornio blanco, arrobado

en el jardín florecido,

extasiado con su cuerno dorado,

en el rosal efímero,

rosal del otoño tardío.

Acongojado y pensativo,

absorbía el aire sombrío,

de recuerdos del búho sepultado.

Y en su afán comunicativo,

dijo al jardín amado:

En mis sueños no estructurados,

valoré los silencios estimativos,

del búho de ojos pardos.

Teresa Columna 2020

 

 

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