viernes, 24 de octubre de 2025

 

Homenaje

A una mujer que jamás olvidaré

 

A lo largo de mi vida he conocido un buen número de mujeres extraordinarias que merecen ser homenajeadas, pero no puedo dejar de elegir a mi madre, siempre, a mi madre.

 

Carta a mi madre:

Los recuerdos de la infancia llegan a mí en tropilla.

Los chirlos que me dabas con tu mano pesada de trabajadora incansable, correteándome por toda la casa. Y siempre me alcanzabas.

Aún resuena en mis oídos tu melodiosa voz, cantando canciones de tu tierra, mientras lavabas toda la ropa a mano consiguiendo una blancura en los guardapolvos que era la envidia de mis colegas.

Las meriendas eran casi una fiesta por las cosas ricas que preparabas. Inolvidables panqueques de manzana acaramelados, rosquillas espolvoreadas con azúcar impalpable, masitas variadas y otras tantas delicias. No conocía las golosinas ni falta que me hacía.

Por tu juventud te divertía jugar con mi hermano y conmigo. Eras una niña más. Disfrutabas de asustarnos con tus bromas pesadas en la oscuridad. Pero las noches de verano, recostados viendo las estrellas en la terraza, esperando a que papá llegara del trabajo, escuchando las historias de tu infancia, que fueron mi delicia.

En el invierno lo esperábamos acurrucados a tu lado, en la cama grande, bajo el acolchado de plumas, ávidos por escuchar los cuentos de monstruos, brujas, y seres horribles, aunque muriésemos de miedo. Tal vez te causaba cierto placer y a la vez ternura ver nuestras caritas los ojos muy abiertos de susto. Me causa mucha gracia cuando lo recuerdo.

Tus habilidades eran innumerables. No conocí a nadie igual. Tenías la capacidad de arreglar, componer o restaurar cualquier cosa.

Además de ama de casa, eras plomero, electricista, albañil, carpintero, jardinero y pintor. Nos cosías la ropa reciclando todo lo que llegaba a tus manos. Tus zurcidos en las medias, con el huevo de madera, eran obras de arte. Y de vez en cuando nos sorprendías con un juguete de madera hecho con tus manos.

Te admiraba mucho. Lo sigo haciendo, porque a pesar de tu vida teñida de grandes pérdidas y siendo tan joven eras muy sabia.

Por todo esto quiero homenajearte, recordando a la maravillosa persona que me regaló el destino como madre.

Nela Bodoc – 2025

 

 

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