Homenaje
A una mujer que jamás olvidaré
A lo largo de mi vida he conocido un buen número de mujeres
extraordinarias que merecen ser homenajeadas, pero no puedo dejar de elegir a
mi madre, siempre, a mi madre.
Carta a mi madre:
Los recuerdos de la infancia llegan a mí en tropilla.
Los chirlos que me dabas con tu mano pesada de trabajadora
incansable, correteándome por toda la casa. Y siempre me alcanzabas.
Aún resuena en mis oídos tu melodiosa voz, cantando
canciones de tu tierra, mientras lavabas toda la ropa a mano consiguiendo una
blancura en los guardapolvos que era la envidia de mis colegas.
Las meriendas eran casi una fiesta por las cosas ricas que
preparabas. Inolvidables panqueques de manzana acaramelados, rosquillas
espolvoreadas con azúcar impalpable, masitas variadas y otras tantas delicias.
No conocía las golosinas ni falta que me hacía.
Por tu juventud te divertía jugar con mi hermano y conmigo.
Eras una niña más. Disfrutabas de asustarnos con tus bromas pesadas en la
oscuridad. Pero las noches de verano, recostados viendo las estrellas en la
terraza, esperando a que papá llegara del trabajo, escuchando las historias de
tu infancia, que fueron mi delicia.
En el invierno lo esperábamos acurrucados a tu lado, en la
cama grande, bajo el acolchado de plumas, ávidos por escuchar los cuentos de
monstruos, brujas, y seres horribles, aunque muriésemos de miedo. Tal vez te
causaba cierto placer y a la vez ternura ver nuestras caritas los ojos muy
abiertos de susto. Me causa mucha gracia cuando lo recuerdo.
Tus habilidades eran innumerables. No conocí a nadie igual.
Tenías la capacidad de arreglar, componer o restaurar cualquier cosa.
Además de ama de casa, eras plomero, electricista, albañil,
carpintero, jardinero y pintor. Nos cosías la ropa reciclando todo lo que
llegaba a tus manos. Tus zurcidos en las medias, con el huevo de madera, eran
obras de arte. Y de vez en cuando nos sorprendías con un juguete de madera
hecho con tus manos.
Te admiraba mucho. Lo sigo haciendo, porque a pesar de tu
vida teñida de grandes pérdidas y siendo tan joven eras muy sabia.
Por todo esto quiero homenajearte, recordando a la
maravillosa persona que me regaló el destino como madre.
Nela Bodoc – 2025
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