martes, 1 de julio de 2025

 



ILUSIONES EN EL CIRCO

Había gran expectativa en el pueblo, una vieja camioneta circulaba por la calle principal con un megáfono anunciando la llegada de un circo y tirando volantes invitándonos para que fuésemos a la función que comenzaría a las 20 horas.

Muchos niños corrían detrás de ese vehículo, levantando los papeles que volaban en el aire frío de finales del otoño.

Yo no recuerdo haber ido al circo cuando era una niña, tal vez mis padres nos llevaron a mis hermanos y a mí, pero no quedó registrado en mi memoria tal evento.

Ya de adulta, llevé a mis hijos a una función circense, cuando aún trabajaban allí grandes animales traídos de otros países, incluso de otros continentes y los payasos divertían al público a puro golpe simulado.

Los niños disfrutaban, aplaudían y se reían cuando los payasos caían al suelo y se lamentaban de dolor por los golpes, que en realidad no eran tal.

Con el pasar de los años se prohibió hacer trabajar a los animales, algo que yo celebré y comenzó otra era en los espectáculos.

Mis hijos crecieron y un día pasó un vehículo anunciando por las calles que había llegado un gran circo, estaba mi hermano menor de visita en casa y me dijo: ¿Negra, quieres que vamos a verlo? Me sorprendí, pero tras pensarlo unos momentos le dije que sí.

Fuimos con mucha ilusión para ver cómo era ahora una función, sin sufridos animales y sin gente golpeándose sobre el escenario.

Nunca me había reído y aplaudido tanto, artistas haciendo acrobacias en telas, bailarines espectaculares, trapecistas, malabaristas, motos voladoras. Parecíamos dos chiquilines jugando como infantes.

Fueron momentos mágicos, nos olvidamos de todo lo cotidiano y por unas horas solo fuimos dos hermanos viviendo una ilusión; porque la emoción y la ilusión se unieron en ese lapso de tiempo, que sí quedó guardado en mi memoria como un grato recuerdo.

Creo que me gustaría mucho asistir a una función más y sentirme una niña nuevamente, mientras en mi boca se va haciendo pequeño un delicioso chupetín.

                                                                              Ana María Muñoz – 2025



 

 

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