Metáforas
Placer
matutino
El día me regaló un mandar perfumado por los suspiros del
aire que invadieron mis laberintos.
Se escuchaba a los lejos el clarinete que hiere todos los
días al silencio de las madrugadas, cuando irrumpió impiadosamente el fulgor
esperado cubriéndolo todo de oro.
Estaba el parque asombrado por su propia belleza, aunque el
mérito era de los colores que emergieron con la complicidad de la primavera.
Me sentí imperiosamente atraída por las minúsculas gemas que
titilaban sobre los pétalos de las rosas.
A la orilla del arroyo, se lucían en suave danza las melenas
de clorofila buscando, bastante sedientas, acariciar la frescura del agua.
Ellas, las hijas de las semillas, madres de los frutos,
desplegaban impúdicas su verde desnudez sobre el prado.
Tomé mi copa, la llené de vides y levaduras para celebrar mi
placer matutino.
Nela Bodoc – 2025
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