lunes, 20 de octubre de 2025

 

Madre

 

                                               Una mujer inolvidable.

 

Te recuerdo siempre, cada mañana, cada día, tú, madre mía.

Permanece en mí haber tu herencia, las bellas manualidades que hacías para no tirar nada.

De ti aprendí la economía providencial. Donde un mantel viejo se convertía en pulcras servilletas; con los abrigos de paño que ya no nos entraban los descosías y superpuestos los trozos aun reconocibles en un ajustado rompecabezas lograbas un acolchado calentito para las noches de invierno. Y a los sacos tejidos que eran chicos o rotos por los codos los destejías, lavabas cuidadosamente la lana y la juntaba con otra y estrenábamos nueva prenda más a la medida de nuestro crecimiento. Nunca tus manos se quedaban quietas, siempre creando.

Creando también diariamente recetas deliciosas y nutritivas, y conservando productos de estación para el invierno y fabricando mermeladas y dulces para todo el año.

Otra cosa que recuerdo, y que también quedó en la memoria de quienes te conocieron, es tu permanente estado positivo: nunca te lamentabas, aun en las situaciones más difíciles, que no fueron pocas. Y tu optimismo, siempre presente, hasta tu último instante.

Y tu permanente agradecimiento.

Estos valores nos heredaste, no una fortuna monetaria ¿para qué? Si nos enseñaste respeto respetando a los seres y a las cosas.

Enseñaste amor del mismo modo, considerando a todos los seres como tus iguales, con sencillez

Y siempre estabas satisfecha, porque, decías, “Lo único que no tenemos dinero, por lo demás somos ricos”

Gracias mamá por enseñarme durante tus noventa años de vida sin prédicas ni comparaciones. Solo respirando vida simple y amorosa.

                                                                              Marta – 2025

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Crear un personaje   Soy un cactus. Soy resistente a los mandatos, pero estoy en un tazón, sí, así como lo oyen, en un tazón de cerá...