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ESCRIBIR
Me
ha llevado a rincones ocultos,
a
simas oscuras del alma;
por
noches brillantes de luna,
y
recuerdos de pasadas infancias.
A
vivir la vejez prematura
de
un tiempo que aun no me alcanza.
Donde
mis pasiones corean su danza.
Para todo medí mis valores,
con
mis aciertos y mis errores.
Fui
la víctima y el victimario,
y
otro ser en lo imaginario,
robé
un banco, fui astronauta,
acuné
a mi niño, conté estrellas,
junté
palabras, soñé querellas,
hilé
recuerdos y tejí historias
llenas
de verbos.
Viví
en los campos y los desiertos
saqué
a mis monstruos
de
su destierro.
Amé
a distancia, y en los recuerdos
mis
personajes fueron espejo
de
sentimientos que me nutrieron
y
que dormían en su encierro.
Hablé
con seres extraordinarios,
en
los océanos de mi conciencia.
Fui a Francia e Inglaterra,
sin
moverme de esta tierra
que
es la cuna de mis ancestros.
Como
político copié a maestros,
planeé
venganza con mis rencores,
viajé
a la infancia de mis amores.
Olí
perfumes y probé sabores.
con
mis gustos y mis rechazos,
jugué
con aves y con ratones,
y
en el teatro eché un vistazo.
A
los chismosos ironicé,
pues
en mis defectos hice hincapié,
saqué
palabras, puse adjetivos,
tejí
ideas y cosí motivos,
hice
discursos, hilé recuerdos,
soñé
a mi alma llena de versos.
Viví
en
y
a los fantasmas tuve en mi mano
Interpreté
a Picasso y a Benavente,
Tuve
con Borges diálogo ardiente.
Atea
o religiosa de sentimiento,
conocí
arrobos y descreimientos,
sueños
y pesadillas; amores, amistades,
deseos
imposibles, traiciones y soledades.
Hurgué
en mi mente y saqué a la luz
los
sentimientos que son mi cruz,
mis
miedos y mis terrores,
mis
sueños o mis destrezas,
dolores,
debilidades y fortalezas,
masculino,
femenino,
perros,
gatos y demonios.
Poco
osada y costumbrista
aun
me hago una pregunta:
a
pesar de que me gusta
y
de todo lo vivido
no
sé para qué escribo
si
nunca seré una artista.
Asunción Ibáñez – 2010
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