martes, 6 de enero de 2026

 

Reflexión

 

                                                       La Egoencia

En el pasado cada alma que buscaba a Dios se aislaba del mundo, yéndose a un claustro como monje, o al desierto a vivir en una pequeña ermita como anacoreta.

Posteriormente se seguía a un maestro. Todo aspirante a encontrar a Dios buscaba un camino, que era guiado por un Maestro. Este Maestro era seguidor de una corriente religiosa, confucionismo, budismo, judaísmo, cristianismo, islamismo, etc. Se crearon barreras de separatividad, invisibles a simple vista, pero más duras que si fueran de acero, afectando a países y comunidades.

Mas en todas las corrientes espirituales ha habido y hay quienes se desenvuelven espiritualmente. Quienes ayudan, curan, cuidan, enseñan y bendicen. Y quienes renuncian a sí mismos en bien de la Humanidad.

Almas santas, definitivamente.

Ahora, en este cambio de era, de paradigma ¿Cómo vivimos la Egoencia?

Con tan grande fuente de amor, con todo el corazón, vivir en paz, ayudar al de al lado, trabajar en equipo sin competir, bendecir a quienes nos rodean.

Amar sin barreras.

¿Por qué ahora?

Porque ahora es el momento. Hemos dado saltos en el juego de la rayuela, estamos a un salto de alcanzar el último estadio, que no es rectangular sino un semicírculo, “el cielo” le llamamos, que ciertamente es un salto al vacío desconocido, que no es doloroso sino un cielo de nubes blandas, fluidas, amorosas…

Y de allí podemos regresar a compartir lo experimentado: convivir en paz, con otros, y uniendo mi pensamientos con mi sentir y mi hacer.

                                         Asunción - 03/12/25 -



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