lunes, 13 de abril de 2026

 

Cuento infantil

 

 

EL DUENDE MÁGICO DEL BOSQUE

 

Ahí va Martín, el ruiseñor. Vuela de rama en rama anunciando la llegada de la primavera. Revolotea entre los arrayanes a punto de florecer y mostrar sus hermosas florecillas blancas que impregnan el bosque con su característico aroma. Se acerca al borde del lago, levanta el pico para sentir el aire fresco. Posa sus ojos en el agua que, cual espejo, le refleja su pequeña figura. Revolotea hacia atrás asombrado. El plumaje de sus alas y de su cresta se han pintado de un maravilloso azul tornasol -¿Cómo puede ser? se pregunta intrigado. Con el pecho blanco es un contraste elegante y nada común a su especie. Vuela apresurado a la cabaña cercana buscando a Don Ratón. Al llegar, lo encuentra sentado en un pequeño tronco probando tocar su violín.

¡Mírame amigo! -le dice alborozado- ¡Observa el color de mis plumas! No sé cómo pasó. Pero me siento único en el mundo.

Es extraño -le contesta Don Ratón -Yo también tengo algo que contarte. Esta mañana, cogí mi violín y al querer tocar mis habituales canciones, empecé a tocar insólitas sinfonías. Me convertí en un mago de mi instrumento. Vamos a contarle a María, se encuentra adentro durmiendo. Tal vez, con mi maravillosa música y tus resplandecientes colores logremos despertarla. Así será un día especial para los tres.

Se acercan a la cama y se forma un aura reluciente color mar que gira como un vals con las notas que mágicamente salen del violín. María abre poco a poco los ojos y se levanta transformada en una bella bailarina que rompía con el hechizo de haber sido llamada “la horrible durmiente”.

De pronto, todo queda en silencio, los tres se miran asustados; por la puerta entra un pequeño duende -Soy Pepe Aladino- dice -y se me pidió conceder tres dones a tres seres de esta arboleda. Los veo dichosos, pero todo tiene un precio. Deberán juntarse cada inicio de primavera, para cantar, tocar y bailar para alegrar a todos los animales del bosque, hasta el fin de sus días.

Analizaron la propuesta y aceptaron. No hay nada más agradable que hacer lo que a uno le gusta, con el esfuerzo de no faltar a la cita y hacer felices a los demás.

No hace falta decir que vivieron así por siempre.

 

Elisa Alzérreca – 2026

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Microcuento   Ex compañera Íbamos caminando, mi sombra y yo, cuando ella se me adelantó para encontrarse con la sombra de él. Las ...