Mis amigos de
la infancia
Se agolpan en mi cabeza muchas amistades de la infancia que
quieren salir a jugar, golpeando la puerta de casa para ir a andar en bici o
jugar a las escondidas, hacer casitas en los árboles o en los baldíos. Ese
grupo de vecinos que siempre estaban dispuestos a jugar hasta que las peleas
comenzaban y uno terminaba llorando, ahí aprendí que siempre hay dos bandos, yo
terminaba defendiendo al más débil.
La vida nos va presentando distintas amistades a lo largo
del tiempo, esas amistades del barrio como Germán, su nombre fue mi primera
palabra, lo llamaba Maman, él me convenció de que el colegio secundario al que
iba era el mejor, por lo que obviamente lo elegí, y aunque íbamos a turnos
distintos me prestaba sus libros y era tan lindo encontrarme con él y nuestras
charlas sobre el futuro, de la universidad, contarnos en que andábamos cada uno
en esos colectivos hacia nuestra casa, que por cierto vivíamos justo al lado. Y
así otra vez la vida con sus caminos no nos volvió a encontrar, sólo alguna vez
que nos cruzamos y nos presentamos a nuestros hijos en la puerta de la casa de
nuestros padres.
Así fuimos creciendo, aprendiendo que aunque vivamos casa
por medio la historia no nos vuelven a encontrar, así pasó con Ceci, éramos las
únicas dos nenas de la cuadra, con la que jugaba a las muñecas, haciendo
casitas que nunca terminábamos, mi amiguita de la infancia que nos
acompañábamos y jugábamos a la pelota con todos los varones, ella tiene tres
hermanos varones y yo dos, más los otros vecinitos, nos ponían como árbitro o
si jugábamos les dábamos patadas y se enojaban por que no sabíamos las reglas.
Qué linda época, jugábamos hasta que se hacía de noche y
apenas iluminaban los foquitos de las esquinas, bajo la mirada de nuestros
padres que se quedaban todos juntos en las veredas charlando. Toda una
evolución fue cuando pusieron la luz en la calle, todo estaba iluminado, no
había tantas sombras, recuerdo la expectativa de todos cuando empezaron las
obras, nos decíamos: -“Ahora que esté más clarito nos vamos a quedar hasta más
tarde…” Sin sospechar que cuando las luces se encendieron y las sombras se
fueron nunca más volvimos a jugar a la escondida en esa calle hasta que nos
llamaran a cenar.
Nos van enseñando que las personas pasan, algo nos enseñan y
desaparecen dejando solo vagos recuerdos de tiempos en los que crecimos juntos.
Laura Mondati – 2026
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