Poesía
SENSACIÓN – LAS MANOS
Ahí estás, como siempre,
acurrucada a mis pies.
Pareces un cojín multicolor,
y a mí me gusta y me das calor.
A media noche trepas hasta la
almohada, y
con mis dedos alcanzo a
enredarlos en tu panza.
Me miras y sé que te gusta mi
mano sobre ti.
Eres amorosamente arisca, por eso
te quedas
y, me regalas un ronroneo hasta
dormirnos.
Allí ambas, muy juntas, nos
miramos y parece
que tú sabes, mi querida Valeria,
que al apagar la luz
nos queda la esperanza de un
nuevo amanecer.
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