martes, 26 de mayo de 2026

 

Personaje

 

Jaime, mi consejero

Jaime es uno de mis mejores amigos a pesar de nuestra diferencia de edad. Tiene muchos años. No sé cuántos porque nunca confesó su edad. Siempre decía que era eterno, atemporal.

Es un anciano dueño de una gran cultura y lucidez. Durante su larga vida ha acumulado infinidad de experiencias como si hubiera vivido más de una existencia. Habla varios idiomas, algunos con gran dominio.

Vive solo en un departamento en el centro sin mucho lujo y aunque está pasando por algunas dificultades económicas siempre tiene caviar y un champán en la heladera para las visitas. Tal vez para no renunciar del todo a los lujos del pasado.

Le gusta contar sobre los viajes, los países que ha conocido y compartir anécdotas muy divertidas. Además escribe muy bien, preferentemente poesías. Ya ha publicado un libro del cuál tengo una copia en mi poder.

Me gusta visitarlo con frecuencia y tener largas charlas, especialmente cuando necesito un consejo. Cuando tengo algún conflicto o que tomar una decisión difícil, atascada, confundida acudo a él.

Tiene una forma de ver las cosas que por lo general me sirve para aclarar mi cabeza. Me escucha con mucha paciencia aunque le esté dando mil vueltas al asunto que me preocupa, y con su voz de patriarca bíblico me regala una frase concisa y sabia.

Cuando llego a su puerta, ya abierta por haberme anunciado por el portero eléctrico, está parado esperando con su blanca barba y una cálida sonrisa.

Es una enciclopedia humana. Sabe de todo. Nunca me deja con dudas sobre cualquier tema. Lo puedo escuchar hablar durante horas. Tiene un estilo, una forma de decir que no aburre. Siempre le digo que es un seductor de la palabra. Quienes lo conocen opinan lo mismo.

Como si fuera poco goza de un gran sentido del humor y un talento para las bromas que termino llorando de risa. Más de una vez en que he estado afectada por algún problema me ha ayudado a sobreponerme con sus ocurrencias. Inteligentemente, me deja expresarme y cuando recupero mi compostura me da su consejo si se lo pido.

Jaime nunca se queja de nada, como si su vida fuera perfecta. Aunque no lo menciona tiene serios problemas de salud. También de relación con su única hija, que hace mucho, no lo visita. Solo comparte sus momentos felices.

Una vez, como excepción, me comentó que se tenía que operar por sus cataratas. Era algo que lo preocupaba un poco. A la siguiente vez que fui a verlo lo encontré exultante y lo primero que dijo después de operarse fue –Amiga, no sabes, he recuperado los colores de las cosas. Es maravilloso-. Nunca lo había visto tan feliz.

Por supuesto, lo celebramos con una copa de champán.

 

Nela Bodoc – 2026



No hay comentarios:

Publicar un comentario

                                          MEDITACIÓN SOBRE NUESTRO CUERPO (Relajamos)   Una de las coordinadoras nos invitó a pensar e...