Relato
La casualidad
vs destino
Unos años atrás encontré un artículo cuyo tópico era sobre
la enfermedad y cómo uno puede curarse a sí mismo En él se mencionaba al autor
y el título del libro.
Aproveché la posibilidad que da la tecnología y busqué más
información en las redes.
El autor era un periodista de USA, bastante reconocido,
llamado Norman Cousisns que falleció en 1990, al os 80 años. Él había promovido
el uso de la risa y el humor para mejorar la salud, debido a su propia
experiencia. A sus 45 años sufrió una grave enfermedad, una espondilitis
anquilosante, que le provocaba terribles dolores y variadas limitaciones.
Además de recurrir a la medicina desarrollo su propio
tratamiento basado en las emociones. Para ello recurrió a la risa viendo
películas cómicas largas horas, todos los días. Y así logró una recuperación
notable que dejó asombrados a sus médicos. Esto lo documentó en su libro
“Principios de la autocuración”
Debido a unos problemas de salud y dolores físicos que
padecí estuve muy interesada en conseguir dicho libro que había sido editado en
1979. Recurrí a las librerías más prestigiosas de Mendoza pero nadie lo
conocía. Algunas se comunicaron con sus casas centrales, en Buenos Aires, pero
no lo tenían.
Aprovechando que de vez en cuando viajaba a la Capital para
visitar a familiares inicié una intensa búsqueda por numerosas librerías que
venden textos usados. Recorrí varías veces la calle Belgrano, famosa por tener
la mayor cantidad de ellas sin tener éxito.
Por lo de la conocida frase “La risa es remedio infalible”
estaba empecinada en tener en mis manos esta obra.
Pasados unos años, ya resignada, abandoné la búsqueda. Pero
un día mi mejor amiga me invitó a tomar el té a la casa de su madre, que yo aún
no conocía y allí ocurrió algo inesperado. Esta señora, que era muy letrada,
poseía una amplia biblioteca que despertó mi curiosidad. Con el permiso de ella
comencé a revisar las estanterías y la ver los títulos. Un poco cansada me iba
a sentar cuando, en un rincón casi escondido lo vi ¡Allí estaba el libro que
tantos años había buscado!
Con la idea de convencer a la propietaria de que me lo
prestara le comenté sobre mi larga búsqueda. Pero ante mi sorpresa me lo
obsequió. Parece que para ella no había sido tan relevante.
No puedo describir la felicidad que sentía de regresar a mi
casa con ese tesoro en mi cartera.
¿Fue casualidad o el destino?
No hay comentarios:
Publicar un comentario