EN UN
CONCIERTO DE CUERDAS
(Me falta el
sentido de la audición)
Llegué al auditorio y me impresionó ver a la orquesta
instalada, lista para empezar el concierto. Los instrumentos lucían relucientes
y a punto de ser usados para deleitar a los allí presentes, que a decir verdad,
colmaban la capacidad del lugar.
Imagino cuántas horas pasaron los músicos ensayando el
repertorio, pienso en el violonchelo que tanto me gustaba escuchar, en los
violines llorando melodías melancólicas y también en el contrabajo con su
ronquido perturbador. Pienso también en la viola con sus sonidos graves que se
asemejan a lamentos lejanos.
El tiempo avanza, el público ahora está aplaudiendo
frenéticamente, yo observo desde el palco más alto pensando en lo maravilloso
de la música, que aún sin oírla puedo sentirla, ella puede atravesar mi cuerpo
y mi alma.
Imagino una guitarra y pienso ¿Hay algo más bello que una
guitarra? Con sus curvas perfectas y sus cuerdas alineadas puede ser el mejor
adorno en la sala de una vivienda familiar, aun cuando nadie la toque.
El Concierto ha finalizado y la gente va saliendo sonriente,
lo cual me da a entender que los músicos se lucieron y que todo salió perfecto.
Se percibe felicidad en los asistentes a éste gran espectáculo. También salí de
ahí con el alma llena de gozo.
Ana María Muñoz – 2026
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