Eres tu quien guía el puño
Conque yo tomo la pluma.
Y eres mi fe, por fortuna
Pues, también guías mi alma,
Y no siempre tengo calma
Para ponerme a pensar,
Cómo te pude encontrar
Si he vivido en la penumbra,
Compenetrado en la jungla
De una vida sin ejemplos,
Como esperando el momento
Que el milagro sucediera,
Y que de alguna manera
Mi vida fuera cambiando.
Y de a poco fui tomando
Consciencia, quién me llamaba,
Que la luz de la alborada
No era solo amanecer,
Hasta que llegué a saber
Que eras Tú, quien me llamaba,
Y consulté con mi almohada
En mil noches de desvelos,
Pensar en Ti era consuelo
De preguntas sin respuestas
Y un buen día decidí,
Debía encarar la cuesta
Y a partir de ese momento
Ya nada sería igual,
Todo empezaba a cambiar,
Y me he vuelto a enamorar
De alguien que no conozco…
Solo imagino su rostro,
Y nunca he visto su andar,
Y a veces creo escuchar
Un llamado muy profundo,
Cual si fuera de otro mundo
Que me suele acariciar,
Muchas veces de alegría;
También aprendí a llorar,
De pensar que me ha aceptado,
Y que lo puedo nombrar…
Hoy te he aprendido a amar,
Y aunque muchos no lo entienden
Tengo un amor diferente
Que no se puede tocar,
No lo puedo acariciar
Ni conozco su cabello,
Solo un sentimiento bello
Me ha embriagado el corazón,
Y aunque no tenga razón
Este cariño profundo,
Lo comparto con el mundo
Sin que me sienta celoso,
Porque es tan grande este gozo
Como mi paz interior.
¡Y qué inmensa mi riqueza!
¡Tengo un amor superior!
Capaz de albergar a todo
El que lo quiera escuchar,
Y sin pedir nada a cambio
También aprenderlo a amar.
Alberto Coronel – 2026
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