martes, 20 de octubre de 2026

 

LA LLEGADA DE MI PRIMER HIJO

Cuántas veces he pensado ese momento

en que supe que te estaba gestando,

en mi vientre de muchacha enamorada.

Primero fue temor, fue casi terror,

estaba terminando la escuela secundaria

y pronto empezaría la universidad.

Mi carrera de periodismo terminó

antes de haberla iniciado.

Cuando mi cuerpo comenzó a cambiar

y mi panza creció a la par de mis pechos,

algo más cambió en mi vida.

Los días pasaban imaginando cómo sería

ese ser que llegaría a cambiar todo.

Horas pensando un nombre e

imaginando un rostro, unas manitos.

Tan largos los meses de la espera,

mis ansias eran cada vez más potentes,

te veía en sueños, te oía decir mi nombre.

Te amé mientras te contaba cómo era el mundo

y sé que vos acurrucado en mi vientre me oías.

Te amé mucho más cuando vi tu cuerpo

en mis brazos, que temblaban de emoción.

Te amo hoy que eres un hombre noble y trabajador

y te amaré hasta mi último día de vida.

Any Muñoz 18/10/2026

 

 

lunes, 19 de octubre de 2026

 


Mis manos me dicen

Mis manos te extrañan

como te extrañan mis sueños,

y ellas traen recuerdos

de noches de abrazos,

con cálidos tactos

de días de ausencia

con frío en mis manos,

con la piel muy húmeda

de tanta impotencia.

 

Y tanto te extraño

cuando te recuerdo

que mis manos tiemblan

hurgando el pasado.

 

El tiempo no vuelve

por más que lo intento,

no hay modo de hacerlo,

las manos me tiemblan

los dedos se crispan

ante tu recuerdo.

 

Mis manos lo sienten

y expresan pesares

que mi boca calla

y unas preguntas

que nacen sin habla

¿Así será siempre

o el tiempo lo sana?

 

               Asumi – 2025



 

 

viernes, 16 de octubre de 2026

 

Recuerdo

 

 

NACE UN NUEVO LAZO DE AMOR

Compañero:

Fue un día nada común. La noticia de ser madre llegó inesperadamente. Los rayos de sol atravesaban las ramas de los árboles en esa plaza, al mismo tiempo, un viento soplaba y mecía las ramas evitando la próxima lluvia de la temporada. Los dos tomados de la mano, sacaste de tu mochila el peluche de un monito tierno y dulce. Lo tomé entre mis manos y nos abrazamos. Ya lo sospechábamos y momentos antes el médico lo confirmaba. La semilla de nuestro amor ya crecía dentro mio. Un tropel de pensamientos encontrados, al igual que el tiempo, el sol, nos aseguraba el comienzo de un nuevo camino y a la vez, nos llevaba a unir los nuestros en un desconocido paisaje.

Por otro lado, el viento y la posible lluvia nos alentaba a enfrentar todo lo que ser papás implicaba. Además, había un gran riesgo de perder esa pequeña vida. Pasaron los meses y el peligro pasó.

Hija:

Disfrutaba el sentirte crecer, moverte y empezar a tejer y preparar todo lo que necesitarías al nacer. Así llegó el día de la cesárea. Toda la familia conglomerada en la clínica. Primera hija, nieta y sobrina. Se escuchaba la bulla desde la sala de recuperación. Recién al día siguiente apareció la enfermera con mi niña en brazos. Te miré y me pareciste un ángel, hermosa, pequeña y frágil. Todo empezaba en ese momento. Nada podría separarme de ti.

Ese inmenso amor, que nació en esa plaza, se apoderaría de todo mi ser para siempre, para protegerte, acompañarte y vivir para ti. Te pegué contra mi pecho. Fue el instante más bello de mi vida.

 

Elisa R. Alzérreca Solari – 2026

 

 

jueves, 15 de octubre de 2026

 

Cuento

 

La manzana verde

Esa mañana salió temprano a hacer unas compras. Actividad que no le agradaba para nada. Le molestaba mucho tener que salir de su casa pero no tenía a nadie que le trajera las vituallas.

El anciano amaba la soledad, era casi un ermitaño.

Lo puso contento ver las calles vacías ese domingo. No había clientes en la verdulería.

Al entrar a su casa, que estaba en penumbras porque no le gustaba dejar entrar la luz natural, vio sobre la mesa del comedor una hermosa manzana verde.

Se aproximó intrigado. Le llamó la atención que tenía una hendidura y notó que algo brillaba en ella. Al verla de cerca notó que dentro había un anillo con un brillante.

Él nunca compraba esa variedad de manzana porque tenía dificultad para masticar y le producía molestias a las encías.

Su cabeza se llenó de preguntas-¿Se habrá equivocado el verdulero al colocar su compra en la bolsa? ¿La guardé yo distraídamente? Pero lo hubiera notado al guardar las frutas.

Estaba completamente seguro que él no la había colocado allí. Y mientras se debatía por encontrar una respuesta a tanta pregunta, vio la silueta de un hombre en la puerta de la sala.

-¿Quién es Ud.?¿Cómo entró en mi casa?- preguntó alterado.

El joven se acercó sin responder.-Permiso- dijo tomando la manzana verde- Disculpe Ud. he cometido un error. Debía entregarla a una vecina tres casas más allá de la suya.

El anciano volvió a preguntar en tono enérgico -¿Cómo hizo Ud. para entrar en mi casa?- El intruso salió sin responder llevándose la manzana verde y el misterio con él.

Ya enajenado por la situación, el dueño de casa salió tras el joven que había avanzado varios metros, y pudo distinguirlo, tres casas más allá efectuando la entrega.

La destinataria era una joven muy pálida, toda vestida de blanco, con una larga cabellera rojiza que le pasaba la cintura. La rodeaba un halo de luz.

Con el paso que sus cansadas piernas le permitieron, el anciano llegó al lugar. El joven ya se había ido. Allí no había ninguna casa, solo un terreno baldío con un cartel sobre un tapial que decía “Se vende”.

La blanca figura fantasmal se acercó al impávido anciano dejándole ver su rostro. - ¡Angelina!- gritó con voz trémula el pobre hombre -¿Eres tú?

La joven se diluyó en su propio resplandor que se fue apagando dejando el lugar en completa oscuridad.

Regresó a su casa arrastrando sus temblorosas piernas en estado de trance. Al entrar apenas pudo llegar al sillón. Se desplomó bañado en lágrimas.

Angelina había sido el amor de su vida. El anillo en la manzana era igual al que él le puso en su boda. Ella murió ahogada en la luna de miel.

Nela Bodoc – 2026

 

 

Versión libre del cuento “LA MANZANA VERDE” de Clara Gonorowsky

Publicado en “Simientes de Luna” de Editorial Equinoxio en 2019

 

Consigna: Escuchar un cuento leído y escribir un cuento propio.

 

miércoles, 14 de octubre de 2026

 

Reflexiones

 

¿PORQUÉ Y PARA QUIÉN ESCRIBO?

 

Nunca me lo pregunté. Lo hice y lo hago desde la escuela primaria. Siempre me gustó. Hacer una redacción era mi tarea favorita cuando la maestra lo solicitaba.

Durante mi adolescencia he escrito varios diarios íntimos. No sé cuántos. He perdido la cuenta. Fueron mis confidentes y la mejor forma de expresar lo que sentía.

Mientras tanto comencé una intensa actividad epistolar más que nada por necesidad ya que todos mis parientes vivían y viven en otro continente. Enviar y sobre todo recibir cartas era un placer enorme, que las nuevas generaciones desconocen.

Ahora lo hago por el puro placer de dejar libre la imaginación, de jugar con las palabras por permitir que surjan ideas nuevas que desconocía y desempolvar el altillo y abrir el baúl de mi subconsciente.

No tengo un objetivo claro. Nunca se me cruzó la idea de transformarme en una escritora ni de escribir un libro, aunque es lo único que me faltaría después de tener un hijo y plantar un árbol.

Compartir esta tarea con amigos, como los hacemos semanalmente en el Taller de Escritura le agrega disfrute y me motiva aún más a hacerlo. Es una experiencia difícil de describir pero es sumamente motivadora.

Tampoco me he preguntado para quién escribo. Al hacerlo no pienso si alguien lo va a leer ni si le va a parecer que es correcto. En realidad me hablo a mí misma, a esa parte que está oculta. A mi sombra, a mi otro yo, a mi lado ignoto.

Tanka:

 

La escritura

Una mariposa

De mis letras surgida

Volando vino

Y en la hoja se posó

Rozando mi corazón.

 

NELA



martes, 13 de octubre de 2026

 

    

                Al romper propias fronteras

                Libero mi propio andar,

                Y no permito enclaustrar

                El inmenso pensamiento,

                Arrojo ideas al viento

                Alguien las podrá tomar,

                Y enriquecer una vida

                En alas de la hermandad.

                Ni soy de aquí, ni de allá,

                Soy pasajero del mundo,

                Y el mundo me albergará

                Con mi moneda de vida:

                La verdad, la libertad,

                La honestidad y decencia,

                Valores en decadencia

                En la gran modernidad.

                Este soy yo, padre mío,

                Y en tu nombre he de elevar

                El amor, la fe, la vida

                Como estandarte de paz.

                                              Alberto Coronel -2026    



lunes, 12 de octubre de 2026

 

 

LA BOTELLA Y EL MENSAJE

 

Transcurría el día, el calor había pasado, se atenuaba la luz del sol y comenzaba una brisa fresca que venía del mar. Caminaba por la playa con los pies descalzos, apretaba la arena y se marcaban sus huellas cansadas. No solía pasear a esa hora, es más, no lo hacía nunca. Prefería estar en su cabaña a la que se confinó luego de su terrible pérdida. No quería ver a nadie, lidiaba con su soledad y permanecía encerrado.

De pronto, vio la silueta de un niño que se le acercaba. Un poco pálido pero simpático… pensó. Trató de evitar esa presencia, pero vino hacia él con las manos extendidas y le entregó una botella de esas con un mensaje dentro. Él la cogió y le preguntó de dónde venía. El pequeño lo miró, volvió sobre sus pasos y desapareció.

¡Qué curioso encuentro! No había nadie más alrededor ¿Tal vez una alucinación? Pero quedaba ese objeto en sus manos, era real. Volvió a su cabaña, ya las sombras envolvían su entorno. Tenía que leer el mensaje de la extraña botella. Al sentarse en el sofá, de pronto miró el retrato sobre la pequeña mesita. El corazón le dio un salto, la fotografía que permaneció durante años como uno de sus más valiosos recuerdos, era el de su madre con él. Observó, con incredulidad, el precioso pantalón corto y los botines negros de media caña. Era lo mismo que llevaba puesto el niño de la playa.

¿Cómo era posible? ¿Se había encontrado con él mismo? Miró la botella, observó la cinta que tenía atada. Le vino a la mente lo que, en el pasado, cuando era aún un mozalbete, había preparado. Era la misma botella. Sacó el papel y lo leyó: “No te quedes solo, busca siempre la felicidad, comparte con tus seres queridos y vive el significado pleno del amor”. Los ojos se le llenaron de lágrimas, buscó la libretita de teléfonos y se dispuso a llamar a sus hijos.

 

Elisa R. Alzérreca Solari – 2026

 

 

  Puntos de vista.                                 Ana (75 años), mirando el atardecer junto a Anita (8 años):                        ...