Prosa poética
Camino
E inicia su huella en un sendero marcado por el paso de otros
seres, de otras búsquedas, iluminado por pequeñas luces, que rutinariamente lo
definen. Y descubre que no es una rutina insípida, sino una rutina creadora, liberadora.
Ya no tiene que gastar sus fuerzas en pensar qué hacer, cuándo hacerlo, cómo
hacerlo. No se gasta, sino que recorre diariamente un sendero luminoso, donde
recupera sus fuerzas en cada estación en la que se detiene.
Y cada día le da la posibilidad de
identificar, lentamente, uno a uno, aquellos velos que forman su cómodo
capullo.
Saca a la luz los pesados y
coloridos mantos de la personalidad adquirida, los livianos tejidos de tenues
colores de lo que cree ser y las sutiles gasas de suaves tonos pastel de sus
sueños.
Mas sacarlos a la luz no es
equivalente a hacerse su dueña. Tendrá que reconocer cada hilo de la trama para
ir descubriendo el tesoro que allí se encuentra encerrado.
Sus herramientas son las Enseñanzas que a través de la historia
han ido quedando como patrimonio de la Humanidad, las mismas que han puesto en
práctica miles de personas antes que ella, dando flores maravillosas del
ejemplo de almas realizadas. Pero su camino es único, nadie puede recorrerlo
por ella, como ella no puede imitar a nadie, tiene que lograr su
individualidad, transitar su experiencia única.
No es ese el premio que espera, pues no espera nada. La humildad
no es de los débiles, es de quienes tienen la fuerza de perseverar, de
naturalizar la Ley de la Renuncia como su forma de vida.
Antes quería poseerlo todo, y entre sus brazos ya no cabían más
posesiones, pero en la Renuncia todo está al alcance, ya que nada le quedará
pegado para siempre.
Pero no todo es tan simple, aún sigue envuelta en vida, y la vida
reclama los supuestos derechos que el mundo le ofrece.
Ha habido, hay y habrá momentos de incertidumbre en su vida.
Algunas veces les ha encontrado sentido y otras solo ha llegado a la
desesperación y, posiblemente, a somatizar sus emociones autodestructivas,
preguntándose si tiene sentido lo que piensa, siente o hace.
Es decir ¿Tiene sentido su vida? Y si lo tiene ¿Por qué se siente
así?
Esta pregunta reiterada
apareció con diferentes caras: La pérdida de seres queridos, situaciones
económicas, problemas de relación o falta de respeto de alguien a quien ella sí
había respetado, abusos de autoridad o discriminación por parte de quienes
enarbolaban las banderas del respeto o de la integración. Extrañamente, a veces
han convergido más de una de estas situaciones en un mismo espacio y tiempo, y
Alma ha llegado a tocar fondo, pues no
había a su alrededor ni el más pequeño punto de apoyo.
Toda la construcción de su vida interior se derrumbó como un
edificio dinamitado en sus cimientos.
No ha podido vivir sin una estructura que la contuviera, y ésta
había desaparecido. De nada han valido sus intentos por ignorar lo que le
sucedía, era como detener un alud con la palma de una mano.
Y para poder vivir debió reconstruirla, reconstruirse. En la
reconstrucción usó los escombros de sí misma, reordenándolos como le fue
posible, algunas veces de modo muy semejante al que se encontraban en el
pasado, otras con una planificación nueva e insegura, marcando senderos que
nunca antes había transitado.
En la reconstrucción se repetía a veces, y a veces ese repetir
experiencias le llevaban de nuevo al punto de partida, a un nuevo alud, a una
nueva crisis. Ahí podía vislumbrar su carga ancestral, la que tenía que
descubrir, reconocer y asumir.
"Sentires de un Caminante"
de Asunción Ibáñez
Edociones La Retórica - 2023