EL SOL
DESPUÉS DE LA TORMENTA
Fueron 50 días. Días de incertidumbre y silencio. Las calles
llenas de gente. Gente caminando largas distancias. Con la prisa para llegar
temprano al trabajo.
Niños y jóvenes encerrados en casa, ante la imposibilidad de
asistir al colegio o casa de estudios. Citas médicas suspendidas, operaciones
no llevadas a cabo y personas que murieron en el camino.
Todos preguntándose dónde está la empatía. Oxígeno y
alimentos estancados en los caminos. Amas de casa obligadas a ahorrar en la
despensa y ver pasar los días anhelando algún arreglo.
Se dice que no hay mal que dure cien años. Por fin, esta
semana se siente más normalidad. La experiencia colectiva fue dura, pero la
fortaleza de los ciudadanos de La Paz, hace brillar de nuevo el sol en el
horizonte. Deseamos, de corazón, que esta paz dure y podamos retomar nuestras
vidas con esperanza y alegría.
Elisa R. ALzérreca S. - 2026
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