lunes, 6 de julio de 2026

 

Prosa poética


Camino

 

E inicia su huella en un sendero marcado por el paso de otros seres, de otras búsquedas, iluminado por pequeñas luces, que rutinariamente lo definen. Y descubre que no es una rutina insípida, sino una rutina creadora, liberadora. Ya no tiene que gastar sus fuerzas en pensar qué hacer, cuándo hacerlo, cómo hacerlo. No se gasta, sino que recorre diariamente un sendero luminoso, donde recupera sus fuerzas en cada estación en la que se detiene.

            Y cada día le da la posibilidad de identificar, lentamente, uno a uno, aquellos velos que forman su cómodo capullo.

            Saca a la luz los pesados y coloridos mantos de la personalidad adquirida, los livianos tejidos de tenues colores de lo que cree ser y las sutiles gasas de suaves tonos pastel de sus sueños.

            Mas sacarlos a la luz no es equivalente a hacerse su dueña. Tendrá que reconocer cada hilo de la trama para ir descubriendo el tesoro que allí se encuentra encerrado.

Sus herramientas son las Enseñanzas que a través de la historia han ido quedando como patrimonio de la Humanidad, las mismas que han puesto en práctica miles de personas antes que ella, dando flores maravillosas del ejemplo de almas realizadas. Pero su camino es único, nadie puede recorrerlo por ella, como ella no puede imitar a nadie, tiene que lograr su individualidad, transitar su experiencia única. 

No es ese el premio que espera, pues no espera nada. La humildad no es de los débiles, es de quienes tienen la fuerza de perseverar, de naturalizar la Ley de la Renuncia como su forma de vida. 

Antes quería poseerlo todo, y entre sus brazos ya no cabían más posesiones, pero en la Renuncia todo está al alcance, ya que nada le quedará pegado para siempre. 

Pero no todo es tan simple, aún sigue envuelta en vida, y la vida reclama los supuestos derechos que el mundo le ofrece. 

Ha habido, hay y habrá momentos de incertidumbre en su vida. Algunas veces les ha encontrado sentido y otras solo ha llegado a la desesperación y, posiblemente, a somatizar sus emociones autodestructivas, preguntándose si tiene sentido lo que piensa, siente o hace.

Es decir ¿Tiene sentido su vida? Y si lo tiene ¿Por qué se siente así? 

 Esta pregunta reiterada apareció con diferentes caras: La pérdida de seres queridos, situaciones económicas, problemas de relación o falta de respeto de alguien a quien ella sí había respetado, abusos de autoridad o discriminación por parte de quienes enarbolaban las banderas del respeto o de la integración. Extrañamente, a veces han convergido más de una de estas situaciones en un mismo espacio y tiempo, y Alma ha  llegado a tocar fondo, pues no había a su alrededor ni el más pequeño punto de apoyo.

Toda la construcción de su vida interior se derrumbó como un edificio dinamitado en sus cimientos.

No ha podido vivir sin una estructura que la contuviera, y ésta había desaparecido. De nada han valido sus intentos por ignorar lo que le sucedía, era como detener un alud con la palma de una mano.

Y para poder vivir debió reconstruirla, reconstruirse. En la reconstrucción usó los escombros de sí misma, reordenándolos como le fue posible, algunas veces de modo muy semejante al que se encontraban en el pasado, otras con una planificación nueva e insegura, marcando senderos que nunca antes había transitado.

En la reconstrucción se repetía a veces, y a veces ese repetir experiencias le llevaban de nuevo al punto de partida, a un nuevo alud, a una nueva crisis. Ahí podía vislumbrar su carga ancestral, la que tenía que descubrir, reconocer y asumir.

 

"Sentires de un Caminante"

de Asunción Ibáñez

Edociones La Retórica - 2023

     

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Mi bien más preciado.     L A    V I D A   Vida, que me permites simplemente mirar, observar cada luz y oscuridad de este mund...