Maestro.
Hay seres que nacen con luz propia,
iluminan la vida con su paso.
Cruzan tierras, cruzan mares,
y son faros y guía para los simples mortales.
Así fue nuestro querido Don Santiago.
Transformó las vidas que tocaba
y dejó enseñanzas a
seguir.
Trazó puentes, tiró sombras
y sobre tierras resecas, susurrantes
un CAMINO fundó con raíces y tallos de diamante.
Obra es del tiempo y del espíritu y de la vida que se puso
grave.
Veo el milagro, no ignoro su sentido.
Quiero aguardar mi eternidad a su lado,
mi voz se apaga…
Aún oigo su sonora enseñanza
que en una hoja con el tiempo
quedó grabada.
Clara Molina – 2026
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