jueves, 18 de junio de 2026

 

Fábula

 

 

El móvil y el viejo libro

 

Un glamoroso celular de última generación hacía alarde de todas las increíbles funciones que podía realizar.

Estaba destellando sobre la mesita de luz. Mencionaba jactanciosamente y en vos alta como para que todo el mundo lo escuchara, todas sus virtudes.

En el estante de uno de los rincones descansaba un viejo y algo polvoriento libro, ya olvidado por casi todos los habitantes de la casa. Escuchaba sin entusiasmo, algo aburrido, al verborrágico dispositivo.

-Yo comunico a las personas aunque estén distanciados a miles de kilómetros y lo hago en fracciones de segundos- alardeaba- Mis colores son brillantes y mis imágenes son excepcionalmente llamativas- decía entornado sus ojos de emojis- en cambio tú te ves descolorido, ajado, siempre tan callado.

-Nunca he emitido sonido alguno. No es mi tarea. Pero las palabras que hay escritas en mi interior lo pueden tener- respondió, imperturbable, el viejo libro.

El móvil siguió insistiendo con el tema- soy tan útil y necesario que prácticamente nadie puede vivir sin mí.

-Sí, eso lo he podido observar. Hace tiempo que he perdido popularidad- manifestó el ejemplar después con un suspiro- En otros tiempos he sido un buen consejero para aquellos que no tenían a nadie a quien acudir y aún ahora me hace feliz ayudar a quienes lo necesiten.

-Yo les doy mucho más que tú. Les doy entretenimiento, tanto que ya no necesitan de otras personas para divertirse. Algunos me critican porque me acusan de provocar adicciones, especialmente entre los más jóvenes. Pero eso no me importa. No es mi problema- expresó con displicencia el aparato.

-Es fácil darse cuenta que la sensibilidad y la empatía no forman parte de tu lista de habilidades. Supongo que es el resultado de la forma en que has sido concebido.

-Sí, soy un producto de la tecnología que es lo que domina al mundo en el momento presente. Yo estoy entre los ganadores- respondió con orgullo el teléfono.

- Para mí esto no es una competencia. Todos podemos co-existir. A mí me han creado con amor. Soy el fruto de los sentimientos de mi hacedor. Y mi destino es despertar la imaginación y la sensibilidad en los lectores- agregó el viejo libro desde su lugar.

Así continuó por un rato este inusitado diálogo entre estos dos elementos en medio de la noche. Parecía que nunca iba a acabar hasta que todo quedó a oscuras y el móvil enmudeció debido a un corte de luz. Fue un apagón. Luego se supo que iba a durar varias horas.

Alguien entró a la habitación con una lámpara, sacó el libro del estante, se sentó y comenzó a leer.

                                                                                                             Fin


Moraleja: Es más virtuoso el que es modesto que el que se jacta frente a los cambios además de sus aptitudes.

 

 

Nela Bodoc – 2026

 

 

 


 [c1]

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