lunes, 10 de agosto de 2026

 


Eres Tú quien guía el puño

Conque yo tomo la pluma

Y eres mi fe, por fortuna

Pues también guías mi alma...

Y no siempre tengo calma

Para ponerme a pensar

Cómo te pude encontrar

Si he vivido en la penumbra,

Compenetrado en la jungla

De una vida sin ejemplos,

Como esperando el momento

Que el milagro sucediera,

Y que de alguna manera

Mi vida fuera cambiando.

Y de a poco fui tomando

Conciencia, quien me llamaba,

Que la luz de la alborada

No era solo amanecer,

Hasta que llegué a saber

Que eras Tú quien me llamaba.

Y consulté con mi almohada

Y mil noches de desvelos

Pensar en ti era consuelo

De preguntas sin respuestas.

Y un buen día decidí

Debía encarar la cuesta...

Y a partir de ese momento

Ya nada sería igual.

Todo empezaba a cambiar,

Y me he vuelto a enamorar

De alguien que no conozco,

Solo imagino su rostro

Y nunca he visto su andar,

Y a veces creo escuchar

Un llamado muy profundo,

Cual si fuera de otro mundo,

Que me suele acariciar.

Muchas veces de alegría

También aprendí a llorar,

De pensar que me ha aceptado

Y que lo puedo nombrar.

Hoy te he aprendido a amar,

Y aunque muchos no lo entienden

Tengo un amor diferente

Que no se puede tocar,

No lo puedo acariciar,

Ni conozco su cabello,

Solo un sentimiento bello

Me ha embriagado el corazón,

Y aunque no tenga razón

Este cariño profundo,

Lo comparto con el mundo

Sin que me sienta celoso,

Porque es tan grande este gozo

Como mi paz interior.

¡Y qué inmensa mi riqueza!

Tengo un amor superior,

Capaz de albergar a todo

El que lo quiera escuchar,

Y sin pedir nada a cambio

También aprenderlo a amar.

                Alberto Coronel - 2026 



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