jueves, 17 de septiembre de 2026

 

Cuento fantástico

 

 

LA MUJER FANTASMA

 

Era muy vieja, imposible calcular su edad. Algunos días cambiaba de aspecto y se la veía joven y dinámica, otras veces era la anciana encorvada de cabello gris que caminaba lento. Los días domingos era una niña de diez años que corría tras su gato. Los vecinos la llamaban la Mujer Fantasma y le temían.

El gato de la niña era pelirrojo y sus ojos ardían como fuego de dragón cuando se cruzaba con alguien, entre semana cuando la niña desaparecía, por las calles se veía caminar un gato negro con los ojos rojos como el fuego.

La mujer joven era hermosa, con su larga cabellera negra trenzada que arrastraba por las veredas. Cuando llovía y las calles eran un lodazal, su trenza se veía de color marrón que iba dejando una huella que duraba unos cuantos días.

La gente del lugar juraba que por las noches caminaban juntas las tres y sus gatos iban tras ellas. La verdad es que muchas veces salí en medio de la oscuridad para verlas, pero nunca sucedió tal cosa. Creo que solo eran fantasías y rumores que inventaban para asustarnos.

Lo cierto es que la Mujer Fantasma era prolija, cada vez que entraba a su casa dejaba sus zapatos afuera para no ensuciar sus pisos. Además cuidaba mucho su cabello gris cepillándolo largas horas, dicen que cuando se miraba al espejo veía sus tres versiones en él, lo cual no le agradaba, pero no podía evitarlo.

Cuentan los vecinos que por las noches del día lunes se escuchaban llantos y lamentos que provenían de esa casa, no era un llanto común, eran tres personas diferentes que lo hacían y que también oían gritos de la niña reprendiendo su gato.

Años y años fue así, todos envejecían, muchos habían fallecido, pero ella seguía allí, siempre igual. La joven que salía por el barro arrastrando su trenza, la niña que nunca dejó de tener diez años y de correr tras su gato.

Un fin de semana que había fiesta en el poblado, desde el bosque cercano se oían llantos, risas y gritos de niña, asombrados los vecinos vieron venir desde el bosque a tres gatos con ojos de fuego que caminaban lentamente por la calle principal.

A la Mujer Fantasma nunca la volvieron a ver.

 

Ana María Muñoz – 2026

 

 

Inspirado por el microcuento de Nela Bodoc (2024) “Dejó los zapatos en la entrada, llenos de barro. Sacudió su cabeza decorando con gotitas de lluvia el espejo cercano. No le gustó lo que vio en él. Hizo una mueca y se enjugó las lágrimas.”

 

 

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