lunes, 28 de septiembre de 2026

 

MONÓLOGO

 

LAS DESVENTURAS ANTES DE LA FIESTA

¡Oh! Es la hora de ir a la modista, seguro que si llego tarde me pone cara de pocos amigos. ¡Qué problema! Ayer pensé ponerme algo de lo que tengo hace varios años, pero alguien va a decir ¡Ah!  ¡Qué bonito te queda ése color! Me parece o te queda más ajustado que hace dos años. (Así es mi cuñada)

No sé a quién se le ocurrió hacer esas tremendas fiestas de Egresados, son solo gastos y ya fui a tantas que ahora no me quiero gastar el dinero que no tengo, porque tendré que usar la tarjeta de crédito, no tengo otra forma de comprar la tarjeta de la cena, que parece que servirán Caviar y Champagne, por el precio, además el peluquero, las sandalias, el vestido todo eso son como quinientos mil pesos. ¡Qué espanto! ¡Ay no! voy a llamar a la modista y le invento una excusa para no ir y ésta tarde abro el placard de mi ropa en desuso y veo que encuentro, total hoy tengo tiempo, en una de esas hay algo que se pueda reciclar y no gasto. Esa platita me sirve para las vacaciones.

Bueno, bueno a ver que hay por acá tal vez soluciono el problema rápidamente.

Éste rojo ya no se usa y además es muy chillón. No, se guarda. A ver éste verde, oh que olor feo tiene, es de tantos años que está guardado, bueno me pruebo éste celeste y si me queda le doy una lavadita y ya. Pero ¿Qué le pasó, que se encogió tanto? Me queda muy apretado y el cierre no sube, que barbaridad, cada vez las telas son más ordinarias, es cierto que subí un par de kilos, pero no es para tanto.

Creo que a la fiesta voy con un jean, una camisa bonita y ya está, si al fin la que tiene que lucirse es la EGRESADA.

Ana María Muñoz – 2026

 

 

 

sábado, 26 de septiembre de 2026

 




                                            Ofrece su belleza silenciosamente, sin alardes.

                                                                        Humildad.



viernes, 25 de septiembre de 2026

 

Canción de cuna                            

 

 

        Canción para Francisco

 

Descansa mi niño,

navega en tus sueños,

aquí tus sonrisas

ya tienen  dueño.

 

Ternura y pureza.

manitos juntitas,

perfume a inocencia

envuelto en  mantita.

 

Descansa mi niño,

dulce pureza

mamá aquí te cuida

tu bella inocencia.

 

Descansa mi niño,

pequeño y vivaz,

descansa tranquilo,

mamá cuidará.

 

Esteli 2026

 

 

jueves, 24 de septiembre de 2026

 

Monólogo interno

 

 

¡QUÉ COMPLICACIÓN!

Estoy molesta, con lo que me preparé para ver a mis compañeras después de tanto tiempo. Tenía ya el vestido rojo que me queda tan bien. ¡Cómo se me ocurrió llevarlo a la limpieza! No se puede hacer nada, recién me lo entregan en dos días. Me queda sólo ir con el negro, no es mi favorito, pero con el calor que hace, es perfecto, me sentiré fresca y guapa.

¡Ay, no! Cierra sí, pero, ¡madre mía! No pensé en esto. Me asfixia. Engordé un poco.

Bueno, ya me veré con los zapatos… Mmmm, mejor pruebo otra cosa. El vestido amarillo es más casual y se verá bien. A ver, a ver… está muy suelto. El cinturón con las argollitas ceñirá un poco. No, nada que ver. Tal vez, ¿si le bajo los hombros así? ¿Y con la pañoleta del mismo color? No, no, no, ¿y con el blazer crema? puede disimular todo. ¡Qué mamarracho! Con la falda no le va… pero me gusta el blazer, acentúa mi figura. Ya sé, con el pantalón café.

¡Las 8:10! ¡Ya no llego! Qué tanto lío, mejor voy con el vestido negro, no como nada y meto un poco la panza. ¡Me voy!

 

Elisa R. Alzérreca Solari

 

#Trabajo realizado basado en imágenes del libro: “Maitena 2” pg.62 (Autora argentina de humor gráfico femenino). Editorial Sudamericana, página 62. Bs. As. 2014.

 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

Ensayo

 

Edadismo o evolución.

                                               “La grandeza de una persona está en ser agradecido”

                                                                                  Fray Ángel Ramón Serrano.

 

Según una definición de la Organización Mundial de la Salud, edadismo es una forma de pensar y actuar discriminatoriamente, con respecto a los demás o a nosotros mismos por razones de la edad.

En el siglo XX una persona de 60 o 70 años era considerada anciana, los noticieros solían usar el término sexagenario o septuagenario para definir a quien, se suponía, ya tenía debilitadas sus habilidades físicas y/o cognitivas para valerse a sí mismo en caso de ser hombre, o sí misma si era mujer, a la que se consideraba más desprotegida aun.

A través del tiempo a la mujer le estuvieron vedados, además, acceso a los claustros universitarios, a las fuerzas armadas, a la investigación científica y, en algunos casos, hasta a las artes. Esto también sucedía con las mal denominadas “minorías”. La historia reciente nos muestra muchos casos que se van develando poco a poco.

A partir del siglo XX se ha dado socialmente mayor importancia a la imagen que a otros aspectos de la persona, quizás influenciados por el desarrollo de los medios audiovisuales de comunicación masiva, que mostraban cuerpos y edades perfectas creando imágenes de estrellas de cine a las que generaciones querían parecerse, sin considerar que para ellas el tiempo no se detenía y, además, sin conocer que muchas de ellas tenían en paralelo otras profesiones, en algunos casos, investigaciones científicas que a la larga tuvieron mayor relevancia que su estrellato en las pantallas. Y las personas comunes adquirimos la costumbre de ocultar o disimular la edad, además de considerar que el modo de ganarnos la vida también era importante para nuestro nivel en la sociedad.

Además, el avance de los derechos de las “minorías”, díganse feminismo, racismo o nacionalismo, e incluso de género, amplió grandemente el hecho de que, sin que se le restara interés a la estética, se abrieran las aulas de las universidades y otros espacios  que antes les estaban vedadas.

Lentamente se ha ido conformando una nueva sociedad. Evolucionamos en los últimos cien años.

Científicos y científicas desarrollan sus investigaciones y trabajos sin estar presionados por la edad. Ahora vemos gente muy joven inventando, creando, descubriendo nuevas ideas, o a gente que ha pasado el siglo de vida entusiasmados en sus pasiones.

Se modifica la sociedad. Cambian las familias, ahora se componen de menos miembros, con mayor participación y colaboración en las tareas. A esto se suma la inclusión de artefactos electrodomésticos robóticos que las simplifican, dejando tiempo libre a todos los miembros del grupo.

Mas esta nueva realidad conlleva a una humanidad con mayor cantidad de personas de edad avanzada, en contraste con la disminución de nacimientos, que en algunos casos vemos el cierre de aulas para las primeras infancias, y a los abuelos con proyectos propios más allá del cuidado de sus nietos.

Se perfeccionan las comunicaciones, permitiendo a los habitantes del planeta comunicarse entre sí instantáneamente, a muy bajo costo, sin importar la distancia a que se encuentren uno de otro.

Esta nueva realidad nos permite elegir salir del pequeño ámbito en que nos encontramos para incluirnos en una sociedad pluralizada, participando en clubes deportivos o sociales, aprendiendo artes o manualidades, mayor acceso a viajes de turismo o de investigación, con el simple fin de adquirir conocimientos o conocer otras realidades. Independientemente de nuestra edad, educación, estrato social o género.

Todo al alcance de nuestros deseos.

Los avances de la ciencia nos han permitido vivir más y mejor, vivir no es durar solamente, es participar de una vida activa plena, autónoma.

Yo, ¿En qué lugar me sitúo? ¿Tomo mis propias decisiones o sigo las creencias, las modas, los mandatos sociales? ¿Administro mi vida y mis bienes sin esperar que la sociedad lo haga? ¿Soy la arquitecta de mi destino?

Podemos ser libres en nuestras elecciones.

Por lo tanto, puedo ser consciente de que el modo en que estoy viviendo es el resultado de mis decisiones, no de las decisiones de alguien externo, pues las condiciones pueden ser muy difíciles, pero soy yo quien decide cómo vivirlas.

Puedo disfrutar cada día agradeciendo los dones que recibo, las enseñanzas que mi entorno me brinda y ser una persona feliz, con esta edad que se renueva permanentemente, con este cuerpo que me contiene, con esta imagen que me devuelve el espejo, y, especialmente con el respeto y cariño que recibo de mi entorno.

 

                                               Asunción Ibáñez – 2026.


 

 

martes, 22 de septiembre de 2026

 

Poema

 

En secreto

 

Allí los dos,

en tranquila espera

Aquí los dos,

tarde que resuena.

 

Atardecer, que es nostalgia.

Atardecer, que es mi alma.

 

Aquí los dos

y la visita del picaflor.

Aquí en mi corazón

un secreto que late con furor.

 

Las tardes son como esa.

Un jardín como el de aquí

el silencio reviviendo en mí.

 

Yo la vi

Yo la sentí

Cuando el picaflor

estuvo aquí.

 

Volátil, etérea,

transparente, pura,

cruzó la entrada

y se perdió en luz.

 

Sin más y con mucho menos

quedó allí mi dolor.

Lo supe, la vi

ese día estuvo aquí.

 

Un ave en vuelo suave

así era su alma.

Nosotros llorando allí

ella es libre más allá.

 

Sentirla viva entre tanto dolor

es caricia cargada de amor.

Vivir del alma del cuerpo muerto

eternidad hecha secreto.

 

Aquí nosotros

Allí , vos

Será el secreto

en tu jardín

y mi yo.


Aquí nosotros.

Como aquel día

te vuelvo a ver.

Vida en la partida

 

Aquí nosotros

Allí la puerta

Jardín iluminado

y un colibrí dorado.

 

Estela Iris - 2026 



 

 

  

lunes, 21 de septiembre de 2026

 Cuento fantástico.

 

                                               Isidris

“Atrapados en el auto descubrieron el portal” – Lorena Manzini Marchesi -2022

 

El día de la cita fue programada con anticipación. Lorena y Andrés estaban muy entusiasmados con ir hasta el Cerro Arco donde los entusiastas de los fenómenos OVNI, o como se llama ahora, FANI (Fenómeno Anómalo No Identificado), dicen que en ciertas noches, hacia el Oeste, detrás del cerro, suelen aparecer esos objetos voladores, que no se sabe de dónde vienen, o adónde van.

Quedaron en unirse a otras personas, todos conocidos, que en una tarde de invierno, con el mate de por medio en un día lluvioso, alguien comentó ese tema. Y otro de los presentes agregó que sabía, de buena fuente que había allí una ciudad, invisible para la mayoría, que se llama Isidris. Es una ciudad intraterrena, ubicada en la zona de El Challao.

Dijo esto con tanta seriedad y seguridad, que los presentes no pudieron menos que reírse, algunos con fuertes carcajadas.

Todo eso les llevó varias horas de conversaciones, teorizando y suponiendo, sin llegar a nada en concreto, por lo que plantearon la propuesta de ir hasta el lugar al tercer jueves del mes de setiembre. Se encontrarían en la base del cerro a las nueve de la noche y ascenderían el cerro en caravana, y esperarían a que pasara la medianoche para descender u compartir las observaciones de la experiencia.

Lorena y Andrés, los más reticentes en creer algo así, tomaron su poderoso Fitito de dos puertas y se fueron al encuentro acordado.

Una vez que todos estaban presentes, cada quien en su vehículo y comenzaron a rodear el Cerro Arco, que se ve a simple vista ya que en él están instaladas las antenas de comunicaciones de la ciudad de Mendoza.

Unos minutos después, inmersos en la expectativa con la seguridad de que era una aventura sin sentido, según comentaron entre sí, perdieron de vista a los demás coches y un tramo más adelante el motor de su auto dejó de funcionar.

Preocupados al no lograr encender el motor ni las luces, trataron de bajar para empujarlo hacia abajo, lo que no sería tan difícil, pero descubrieron que las puertas no se abrían. Estaban atrapados.

Se abrazaron llenos de miedo, solos en un pequeño automóvil, encerrados con más preguntas que respuestas, muy cerca del terror.

Trataron de consolarse, rezando en silencio, vieron como lo que parecía  una ladera maciza del cerro, se descorría hacia un costado, dejando un camino abierto hacia una ciudad dorada, muy iluminada, por donde salieron cinco platillos voladores hacia la noche que los hizo invisibles, tras lo cual el portal volvió a cerrarse.

Horas después el auto arrancó, cuando el sol comenzaba a iluminar tímidamente el Este, más allá de la ciudad.

Antes de iniciar su regreso se prometieron no contar esa experiencia jamás.

                                               Asumi – 2026

 

Consigna: desarrollar un cuento fantástico partiendo de un micro cuento.



  Poema     Mi bien más preciado   El hálito de vida   Un soplo de polvo de estrellas, como un rayo cósmico cargado de ign...