MONÓLOGO
LAS DESVENTURAS ANTES DE LA FIESTA
¡Oh! Es la
hora de ir a la modista, seguro que si llego tarde me pone cara de pocos amigos.
¡Qué problema! Ayer pensé ponerme algo de lo que tengo hace varios años, pero
alguien va a decir ¡Ah! ¡Qué bonito te queda
ése color! Me parece o te queda más ajustado que hace dos años. (Así es mi
cuñada)
No sé a
quién se le ocurrió hacer esas tremendas fiestas de Egresados, son solo gastos
y ya fui a tantas que ahora no me quiero gastar el dinero que no tengo, porque
tendré que usar la tarjeta de crédito, no tengo otra forma de comprar la tarjeta
de la cena, que parece que servirán Caviar y Champagne, por el precio, además
el peluquero, las sandalias, el vestido todo eso son como quinientos mil pesos.
¡Qué espanto! ¡Ay no! voy a llamar a la modista y le invento una excusa para no
ir y ésta tarde abro el placard de mi ropa en desuso y veo que encuentro, total
hoy tengo tiempo, en una de esas hay algo que se pueda reciclar y no gasto. Esa
platita me sirve para las vacaciones.
Bueno, bueno
a ver que hay por acá tal vez soluciono el problema rápidamente.
Éste rojo ya
no se usa y además es muy chillón. No, se guarda. A ver éste verde, oh que olor
feo tiene, es de tantos años que está guardado, bueno me pruebo éste celeste y
si me queda le doy una lavadita y ya. Pero ¿Qué le pasó, que se encogió tanto?
Me queda muy apretado y el cierre no sube, que barbaridad, cada vez las telas
son más ordinarias, es cierto que subí un par de kilos, pero no es para tanto.
Creo que a
la fiesta voy con un jean, una camisa bonita y ya está, si al fin la que tiene
que lucirse es la EGRESADA.
Ana María Muñoz – 2026
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