Reflexiones
¿PORQUÉ Y
PARA QUIÉN ESCRIBO?
Nunca me lo pregunté. Lo hice y lo hago desde la escuela primaria. Siempre me gustó. Hacer una redacción era mi tarea favorita cuando la maestra lo solicitaba.
Durante mi adolescencia he escrito varios diarios íntimos.
No sé cuántos. He perdido la cuenta. Fueron mis confidentes y la mejor forma de
expresar lo que sentía.
Mientras tanto comencé una intensa actividad epistolar más
que nada por necesidad ya que todos mis parientes vivían y viven en otro continente.
Enviar y sobre todo recibir cartas era un placer enorme, que las nuevas
generaciones desconocen.
Ahora lo hago por el puro placer de dejar libre la
imaginación, de jugar con las palabras por permitir que surjan ideas nuevas que
desconocía y desempolvar el altillo y abrir el baúl de mi subconsciente.
No tengo un objetivo claro. Nunca se me cruzó la idea de
transformarme en una escritora ni de escribir un libro, aunque es lo único que
me faltaría después de tener un hijo y plantar un árbol.
Compartir esta tarea con amigos, como los hacemos
semanalmente en el Taller de Escritura le agrega disfrute y me motiva aún más a
hacerlo. Es una experiencia difícil de describir pero es sumamente motivadora.
Tampoco me he preguntado para quién escribo. Al hacerlo no pienso
si alguien lo va a leer ni si le va a parecer que es correcto. En realidad me
hablo a mí misma, a esa parte que está oculta. A mi sombra, a mi otro yo, a mi
lado ignoto.
Tanka:
La escritura
Una mariposa
De mis letras
surgida
Volando vino
Y en la hoja
se posó
Rozando mi
corazón.
NELA