jueves, 15 de octubre de 2026

 

Cuento

 

La manzana verde

Esa mañana salió temprano a hacer unas compras. Actividad que no le agradaba para nada. Le molestaba mucho tener que salir de su casa pero no tenía a nadie que le trajera las vituallas.

El anciano amaba la soledad, era casi un ermitaño.

Lo puso contento ver las calles vacías ese domingo. No había clientes en la verdulería.

Al entrar a su casa, que estaba en penumbras porque no le gustaba dejar entrar la luz natural, vio sobre la mesa del comedor una hermosa manzana verde.

Se aproximó intrigado. Le llamó la atención que tenía una hendidura y notó que algo brillaba en ella. Al verla de cerca notó que dentro había un anillo con un brillante.

Él nunca compraba esa variedad de manzana porque tenía dificultad para masticar y le producía molestias a las encías.

Su cabeza se llenó de preguntas-¿Se habrá equivocado el verdulero al colocar su compra en la bolsa? ¿La guardé yo distraídamente? Pero lo hubiera notado al guardar las frutas.

Estaba completamente seguro que él no la había colocado allí. Y mientras se debatía por encontrar una respuesta a tanta pregunta, vio la silueta de un hombre en la puerta de la sala.

-¿Quién es Ud.?¿Cómo entró en mi casa?- preguntó alterado.

El joven se acercó sin responder.-Permiso- dijo tomando la manzana verde- Disculpe Ud. he cometido un error. Debía entregarla a una vecina tres casas más allá de la suya.

El anciano volvió a preguntar en tono enérgico -¿Cómo hizo Ud. para entrar en mi casa?- El intruso salió sin responder llevándose la manzana verde y el misterio con él.

Ya enajenado por la situación, el dueño de casa salió tras el joven que había avanzado varios metros, y pudo distinguirlo, tres casas más allá efectuando la entrega.

La destinataria era una joven muy pálida, toda vestida de blanco, con una larga cabellera rojiza que le pasaba la cintura. La rodeaba un halo de luz.

Con el paso que sus cansadas piernas le permitieron, el anciano llegó al lugar. El joven ya se había ido. Allí no había ninguna casa, solo un terreno baldío con un cartel sobre un tapial que decía “Se vende”.

La blanca figura fantasmal se acercó al impávido anciano dejándole ver su rostro. - ¡Angelina!- gritó con voz trémula el pobre hombre -¿Eres tú?

La joven se diluyó en su propio resplandor que se fue apagando dejando el lugar en completa oscuridad.

Regresó a su casa arrastrando sus temblorosas piernas en estado de trance. Al entrar apenas pudo llegar al sillón. Se desplomó bañado en lágrimas.

Angelina había sido el amor de su vida. El anillo en la manzana era igual al que él le puso en su boda. Ella murió ahogada en la luna de miel.

Nela Bodoc – 2026

 

 

Versión libre del cuento “LA MANZANA VERDE” de Clara Gonorowsky

Publicado en “Simientes de Luna” de Editorial Equinoxio en 2019

 

Consigna: Escuchar un cuento leído y escribir un cuento propio.

 

miércoles, 14 de octubre de 2026

 

Reflexiones

 

¿PORQUÉ Y PARA QUIÉN ESCRIBO?

 

Nunca me lo pregunté. Lo hice y lo hago desde la escuela primaria. Siempre me gustó. Hacer una redacción era mi tarea favorita cuando la maestra lo solicitaba.

Durante mi adolescencia he escrito varios diarios íntimos. No sé cuántos. He perdido la cuenta. Fueron mis confidentes y la mejor forma de expresar lo que sentía.

Mientras tanto comencé una intensa actividad epistolar más que nada por necesidad ya que todos mis parientes vivían y viven en otro continente. Enviar y sobre todo recibir cartas era un placer enorme, que las nuevas generaciones desconocen.

Ahora lo hago por el puro placer de dejar libre la imaginación, de jugar con las palabras por permitir que surjan ideas nuevas que desconocía y desempolvar el altillo y abrir el baúl de mi subconsciente.

No tengo un objetivo claro. Nunca se me cruzó la idea de transformarme en una escritora ni de escribir un libro, aunque es lo único que me faltaría después de tener un hijo y plantar un árbol.

Compartir esta tarea con amigos, como los hacemos semanalmente en el Taller de Escritura le agrega disfrute y me motiva aún más a hacerlo. Es una experiencia difícil de describir pero es sumamente motivadora.

Tampoco me he preguntado para quién escribo. Al hacerlo no pienso si alguien lo va a leer ni si le va a parecer que es correcto. En realidad me hablo a mí misma, a esa parte que está oculta. A mi sombra, a mi otro yo, a mi lado ignoto.

Tanka:

 

La escritura

Una mariposa

De mis letras surgida

Volando vino

Y en la hoja se posó

Rozando mi corazón.

 

NELA



martes, 13 de octubre de 2026

 

    

                Al romper propias fronteras

                Libero mi propio andar,

                Y no permito enclaustrar

                El inmenso pensamiento,

                Arrojo ideas al viento

                Alguien las podrá tomar,

                Y enriquecer una vida

                En alas de la hermandad.

                Ni soy de aquí, ni de allá,

                Soy pasajero del mundo,

                Y el mundo me albergará

                Con mi moneda de vida:

                La verdad, la libertad,

                La honestidad y decencia,

                Valores en decadencia

                En la gran modernidad.

                Este soy yo, padre mío,

                Y en tu nombre he de elevar

                El amor, la fe, la vida

                Como estandarte de paz.

                                              Alberto Coronel -2026    



lunes, 12 de octubre de 2026

 

 

LA BOTELLA Y EL MENSAJE

 

Transcurría el día, el calor había pasado, se atenuaba la luz del sol y comenzaba una brisa fresca que venía del mar. Caminaba por la playa con los pies descalzos, apretaba la arena y se marcaban sus huellas cansadas. No solía pasear a esa hora, es más, no lo hacía nunca. Prefería estar en su cabaña a la que se confinó luego de su terrible pérdida. No quería ver a nadie, lidiaba con su soledad y permanecía encerrado.

De pronto, vio la silueta de un niño que se le acercaba. Un poco pálido pero simpático… pensó. Trató de evitar esa presencia, pero vino hacia él con las manos extendidas y le entregó una botella de esas con un mensaje dentro. Él la cogió y le preguntó de dónde venía. El pequeño lo miró, volvió sobre sus pasos y desapareció.

¡Qué curioso encuentro! No había nadie más alrededor ¿Tal vez una alucinación? Pero quedaba ese objeto en sus manos, era real. Volvió a su cabaña, ya las sombras envolvían su entorno. Tenía que leer el mensaje de la extraña botella. Al sentarse en el sofá, de pronto miró el retrato sobre la pequeña mesita. El corazón le dio un salto, la fotografía que permaneció durante años como uno de sus más valiosos recuerdos, era el de su madre con él. Observó, con incredulidad, el precioso pantalón corto y los botines negros de media caña. Era lo mismo que llevaba puesto el niño de la playa.

¿Cómo era posible? ¿Se había encontrado con él mismo? Miró la botella, observó la cinta que tenía atada. Le vino a la mente lo que, en el pasado, cuando era aún un mozalbete, había preparado. Era la misma botella. Sacó el papel y lo leyó: “No te quedes solo, busca siempre la felicidad, comparte con tus seres queridos y vive el significado pleno del amor”. Los ojos se le llenaron de lágrimas, buscó la libretita de teléfonos y se dispuso a llamar a sus hijos.

 

Elisa R. Alzérreca Solari – 2026

 

 

viernes, 9 de octubre de 2026

 

Poema

 

 

Mi bien más preciado

 

El hálito de vida

 

Un soplo de polvo de estrellas,

como un rayo cósmico

cargado de ignota energía,

entró en el vientre de madre

ejerciendo su magia misteriosa

sobre el huevo fecundado.

La danza de la vida comenzó,

dos, cuatro, ocho, dieciséis…

Las células se fueron repartiendo

inaugurando los primeros latidos

de mi incipiente corazón.

Allí, en nido de agua y panza

me acunaba con caricias intangibles,

adolescente que se topó con su preñez

no tuvo tiempo para aprender

nanas y canciones de cuna,

entonaba las de rondas infantiles

con su aterciopelada voz juvenil

que ya se selló en mi corazón.

Yo anhelaba el alumbramiento

para conocer sus brillantes ojos

húmedos de dolor y felicidad

e impregnarme del olor de sus brazos.

Ese día vital llegó para las dos

con nuestras almas entrelazadas

por el valioso regalo que me dio:

LA VIDA, el bien más preciado de todos.

Es para mi madre toda mi gratitud.

 

NELA BODOC – 2026

 

 

 

miércoles, 7 de octubre de 2026

 

 

Las palabras pueden ser un portal

Anita estaba escribiendo en la máquina practicando la dactilografía con ejercicios especialmente preparados por la profesora para ejercitarles en esa técnica.

Escribió tantas veces esa estrofa con las reflexiones de Séneca, que comenzó a ocurrir algo en ella y a su alrededor, empezó a abrirse ante ella un portal, desde una abertura pequeña que fue creciendo… creciendo. Era como vislumbrar otro mundo a través de ese agujero.

Y cuando el portal, que ya era bastante grande como para que ella cupiera, levantó una pierna, después la otra y con un brazo afirmándose del borde de una ventana pasó al otro lado, a otra dimensión.

Se fue haciendo cada vez más real esa posibilidad, ese otro mundo en el que se iba adentrando, que se iba haciendo más real dentro de ella. Se estaba expandiendo.

Con este nuevo sentir se adentró por un camino de tierra que la llevaba hacia un hermoso prado verde rodeado de árboles, de los cuales comían sus frutos animales como de otra dimensión, amorosos y sutiles. Anita se acercó a un árbol con flores y frutos dorados, tenía la forma como de un hibisco pero más grande, y sobresalían sus estambres, también dorados.

Acarició una flor y se contagió de su dorado, y en un momento estaba llena de luz. Agradeció al árbol la LUZ.

Siguió caminando y conociendo el lugar y apareció un ave, una hermosa ave con una gran cola, de bellos colores, todos en tonos rosados, era preciosa, que se acercó a Anita y tocó con su pico su mano y pidiendo cariño, acercó su cabeza y al acariciarla el corazón de Anita comenzó a latir muy fuerte, en ese instante se dio cuenta que sentía un profundo amor por sí misma y para con todo a su alrededor. Se llenó de amor.

Agradeció al ave el AMOR y continuó caminando y conociendo el lugar.

Luego encontró una cueva acogedora, muy limpia, donde entraba la luz suavemente por algunos rincones y entró en ella. Había mucho silencio que invitaba al recogimiento. Se sentó en una pequeña roca y se quedó allí, en total quietud, se hizo una con el silencio, allí encontró la PAZ.

Anita tuvo que volver a su realidad pero ya no era la misma, ahora la luz, el amor y la paz la impregnaban y de ella nació compartir estos dones recibidos con todos los seres que la rodeaban.

                                   Cecilia Delherbe – 2026

 

 

martes, 6 de octubre de 2026

 

 

MI BIEN MÁS PRECIADO

En mi vida tengo muchas riquezas, soy afortunada

y agradezco serlo.

No sé cuántas personas pueden o quieren

expresar lo mismo que yo.

No es vanidad, no es orgullo, es mi realidad.

¿Cómo no gritar a los cuatro vientos

que soy poseedora de tantos bienes?

Tengo salud, tengo ojos para observar,

tengo oídos para escuchar, voz para cantar.

Tengo mis pies para caminar las calles

arboladas de mi hermosa ciudad.

Tengo mis brazos para trabajar

y para abrazar a mis hijos amados, a mis nietos

que son tesoros maravillosos.

También tengo amistades que me sostienen

y acompañan mis soledades.

Además de todo eso, tengo memoria y palabras

que son lo más grandioso que conservo.

¡Tengo una vida! ¡Gracias por tanto!

                Ana María Muñoz – 2026



 

 

 

 

                                 Al romper propias fronteras                           Libero mi propio andar,                          ...