Haikus
El remolino
Que con su torpe danza
Seca la vida
°°°
Rudas ráfagas
Abriendo las ventanas
Violentamente
Nela Bodoc - 2024
Este Taller es un espacio de escritura creativa, diseñado para las actividades de extensión Cafh Argentina 6
Palabras positivas.
Infante, niña o
niño, soy parte de la Humanidad, tal como eres tú. Quiero abrazarte, cubrirte,
alejarte de las amenazas, decirte que te amo, como amo a todos los niños de la
Tierra.
Cada mañana
pienso en ti, te bendigo a la distancia, te envuelvo en luz en mi imaginación.
Cada noche pido a
mi ángel protector que ponga sobre tu corazoncito su mano luminosa para que
siga latiendo acompasado, sin miedo, sin dolor.
Cuando me detengo
un instante imagino tu carita, adulta antes de tiempo. Entonces, con un pincel
mágico te dibujo una sonrisa.
Estás en mis
pensamientos, estás en mis sentimientos, estás en mis oraciones.
Te imagino ante
una mesa servida de alimentos en un lugar limpio.
Te sueño en tu
banco escolar, con tus útiles y cuadernos, tomando clase, que dicta tu maestra
amorosa y tus ruidosos compañeros.
Te supongo feliz,
cantando canciones para niños en tu idioma materno.
Deseo que seas
feliz.
Te deseo una vida
de paz y de amor.
Mi ángel custodio
te lleva esta carta de buenos deseos.
Paz.
Marta – 2025
REFLEXIONES EN
UN DÍA GRIS
En medio del silencio y la quietud de ésta mañana gris, mis
pensamientos vagan entre alegrías que la vida me fue dando y que acepté con
gratitud y nostalgias del pasado, que no me abruman; pero que por un momento
anhelé volver a revivir.
Según pasan los años la vida se transforma y mirar hacia
atrás ayuda a reconocer que es imposible no cometer errores. Siempre tenemos
que decidir entre dos o más alternativas ante cualquier situación, nadie nos
dirá cuál es la mejor, solo elegiremos según nuestro criterio y a veces o
muchas veces fallamos en la decisión.
Pero no es tan terrible errar, podemos aprender mucho de los
errores, lo que no está bien, creo yo, es quedarnos sin hacer una elección y
quedarnos en las dudas, en tal vez, o en quizás, o en podría ser.
Definir y tomar riesgos nos hará crecer y avanzar en el
camino que tenemos frente a nosotros; porque siempre se puede volver a empezar
si algo no salió bien.
Hoy está lloviznando y hace mucho frío y no es un día feo,
es uno más para agradecer, para ser feliz, también para reflexionar y estar en
calma escuchando una hermosa música, aceptando los errores y celebrando los
aciertos.
Ana María Muñoz – 2025
¿Dominar la
mente?
Era la segunda sesión de Marcela con la psicóloga que le
habían recomendado. No era muy afecta a las terapias, pero se vio en una
situación que la había sobrepasado y aceptó recibir ayuda.
Últimamente, por circunstancias de todo tipo, se volvió
extremadamente ansiosa, sentía que estaba perdiendo el control.
En el trabajo, su nueva jefa, una mujer muy autoritaria, la
había tomado entre ojos y le hacía la vida imposible.
La economía no le estaba funcionando muy bien, se atrasó con
el pago de varias cuotas de su tarjeta de crédito. Además el propietario le
aumentó considerablemente el alquiler.
Como si todo esto fuera poco, se enteró que su novio la
engañó, nada menos, con su prima hermana.
Al terminar la jornada, caía exhausta en la cama. En
segundos se entregaba a los brazos de Morfeo. Pero empezó a tener problemas
para quedarse dormida.
A veces se despertaba a las tres de la mañana, se desvelaba
y lograba dormirse media hora antes de que sonara el despertador.
La sicóloga le cayó muy bien. Después del primer encuentro
se sintió confiada. Decidió que era una buena idea, ponerse en sus manos. Después
de una corta charla, la profesional le pidió que cerrara los ojos, relajara los
hombros, dejara caer los brazos a los costados, que hiciera silencio y que no
pensara en nada. Bastó que le dijera eso para que por su cabeza pasaran cientos
de imágenes, pensamientos, y emociones en tropelía. Se le vinieron a la mente
su jefa, su ex novio, sus deudas, las noticias de la TV, los vecinos escandalosos
y algunas cosas más.
-¡Es muy difícil no pensar en nada! En mi cabeza no existe
el silencio- dijo Marcela.
-No se desanime- le aconsejó la terapeuta- Intente de nuevo.
Le voy a enseñar un recurso que es de gran ayuda: la respiración consciente.
Inhale lentamente, contando hasta cuatro, retenga el aire cuatro segundos y
exhale en ocho segundos. Mantenga la atención en ello. Si la asalta algún
pensamiento, vuelva a la respiración todo lo que sea necesario- Agregó con voz
suave.
Para Marcela fue como un milagro. Por unos minutos,
experimentó una paz, casi desconocida. Se había olvidado, por el momento, de
todo lo que la afligía.
Siguió con la terapia, las sesiones y las técnicas de
respiración unos cuantos meses. Todo esto la ayudó a tomar decisiones importantes.
Se buscó otro trabajo, se deshizo de los recuerdos tóxicos,
bloqueó a su prima de las redes. Se volvió más ordenada con sus gastos. Trató
de mejorar la relación con sus vecinos siendo más comunicativa.
Siempre se puede hacer algo para mejorar la vida y tener
presente cuánto nos puede ayudar la respiración consciente.
Nela Bodoc – 2025
Remembranzas
Rey sol, ¿hacia donde se fue tu calor?
¿En qué tierras lejanas te escondiste
Y el afán de dar calor perdiste?
Solo anhelo sentir tu esplendor.
Días cálidos añora mi alma…
Cuando mis pies recorrían la playa,
De verdor vestir los árboles vaya
Y a otros parajes llevar calma.
Toda yo enamorada del alba
Ansiando amanecer en tus brazos
Buscando el ardor que el frio apagó.
Todo paisaje se tiñe de malva
De la vida parece el ocaso
Tu recuerdo igual te iluminó.
Trabajo grupal – julio 2025
prosa poética
Instinto
El Instinto, esa coraza forjada por el candente fuego de su miedo a la Muerte, miedo a dejar esa envoltura física en la que se encuentra encerrada, con la que se identifica a punto de sentir que es ella misma.
Y a veces, su Cuerpo grita con rugidos de dolor desesperado, ella lo cuida, lo alimenta, trata de curarlo, de calmarlo, porque es una forma de calmarse, de alimentarse, de cuidarse, aunque sus rugidos sean cada vez más rabiosos.
Debe desenvolver cada componente, ahora envueltos por separado en
nichos estancos, porque todo es útil. Darle a cada uno su importancia con el
respeto necesario para lograr la unidad.
Julio llega tempranito,
Cual nutrido desayuno
Nos regala treinta y uno
Uno más para vivir,
Uno más con su latir.
Cada cual su cometido:
El ave mulle su nido,
El hombre atiza su fuego,
La vida es como un juego
Hay que aprender a jugar,
Tiempo para trabajar,
Y también esparcimientos,
De cultivar sentimientos
Humanizar la cultura,
Pulsar músculo y bravura
Soñar y amar al momento.
Alberto Coronel – 2024
COMARCA AMOR
FRATERNAL HUMANO
Así se llamaba la comarca. Sus integrantes habían trabajado
mucho en soledad... más habían construido escudos de hielo a su alrededor para
proteger a su niño interior, pues, en sucesivos intentos de unión se habían
sentido lastimados. Es que nadie quería a un supuesto líder- mesías...era como
sentirse inferior... veían ego en esos intentos...
Un día alguien decidió encender una fogata, ni muy pequeña
ni muy grande, solo evidente. Allí quemó sus temores de que volvieran a lastimar
y decidió apoyarse en la mística de la COMARCA.
Ahí sintió que había crecido lo suficiente, y que ya se
sentaba a su lado.
Los demás veían a través del hielo una llama que irradiaba
calidez. De pronto se vieron muchas, muchas fogatas encendidas que
verdaderamente eran liberadoras.
Los profetas decían que con el tiempo ésas fogatas se
transformarían en UNA SOLA GRAN FOGATA.
Ésta es la historia de la COMARCA AMOR FRATERNAL HUMANO...
más conocida como C.A.F.H.
¡Tengan un encendido día lleno de calor!
Rubén Ferrero – 2025
Vacío
¿Es ésta la
vida,
MI vida?
Un vacío tan
grande,
inmenso…
Un hoyo
negro,
oscuro,
extenso,
que envuelve
mi alma
y la
aprisiona.
¿A qué he
venido a la vida?
¿Adónde está
la luz
que me guió hasta aquí?
¿Adónde están
los sueños
que me
empujaron?
Solo
silencio
desde
lo externo,
mas
voces locas
vienen
de adentro;
la
noche incierta,
de
la que no salgo
por
más que quiero.
Iris
Nely - 2003
Paz en mí, paz en el mundo.
PAZ: Alimento para mi mundo interior.
Paz es respeto, quietud en mis sentimientos.
Respiro profundo, escucho mi corazón. Mi cerebro recibe
esas señales, ¿logro unidad?
¿Qué es la paz verdadera?
No criticar, no juzgar.
No pedir que solo los demás cambien para que yo encuentre
paz.
Cultivar la paz en mi corazón a través de la compasión, a
través de la bendición, pues la bendición, que es decir bien, permite que mi
odio se desvanezca, ya que no se puede odiar lo que se bendice.
A través del amor, porque el amor no es algo que nace de
la nada, es algo que se cultiva.
Respiración.
Más tranquilidad.
Desciende mi temperatura corporal.
Espacio interior.
Meditación.
Calma.
Amistad en y con el grupo.
Expando ese sentimiento a mayor entorno. Lo amplío.
Sigue expandiéndose.
Envuelvo en un abrazo al Planeta.
Evaluación.
Momento de vida profundo.
Agradecimiento.
Taller de escritura por la paz - 2024
LA POSIÓN
Tengo gustos no tan comunes, aunque algo vulgares; me tientan las mesas de ofertas de libros usados.
Ayer paseaba por la alameda y me detuve, como siempre hacía, ante una de las mesas de libros “dos por uno” y me tenté de un libro bastante voluminoso, una antología de autores totalmente desconocidos, cuyo ostentoso título era “LEYENDAS TRUCULENTAS”
Apenas llegué a casa comencé a ojearlo y me pareció completamente aburrido y sin gusto ni técnica, a fuer de mi primer juicio. Frustrada, lo arrojé de bastante mal talante hacia un mueble, y de entre sus hojas amarillentas cayó un papel doblado en dos, aún más amarillento y de bordes oscurecidos por el tiempo. Al desdoblarlo pude ver que se trataba de una vieja factura de compra de una máquina de coser, fechada el 31/11/1917, el día de brujas, pensé, aunque deduje que en ese año de esa fiesta foránea no se tendría ni noticas por estas tierras.
Al reverso de tal documento vi una receta escrita con una bella caligrafía inglesa, con la descripción de varios ingredientes y sus debidas proporciones. Al margen alguien había escrito un comentario con letra despareja que decía: “De la tía Eduviges, la desaparecida” y al final del listado de ingredientes la misma letra hacía mención: “No sé cuánto pueda durar”.
La lista de ingredientes no tenía casi nada muy especial, solo dos más o menos llamativos, como “pelos de bigote de gato negro” e “hilos de telaraña esquinera”, lo demás eran hierbas y yuyos con los que estoy algo familiarizada, endulzado con miel.
Afuera llovía pausadamente y la temperatura descendía, por lo que tuve la idea de hacerme unas tortas fritas para el mate, pero una vez en la cocina, al ver a Paco, el gato de la casa lavándose la cara, es que cambié de idea. Poco entusiasmado el pobre hizo su “donación” así como la araña del cuartito de limpieza adonde fui a repasar el reservorio de hierbas. Conseguí la mayoría y otras las busqué en el jardín y hasta le pedí algunas a la vecina sin darle explicaciones.
Así logré mi tisana.
La colé en jarro de cerámica de esos que se usan para servir la cerveza, le agregué una cucharada de miel y tomé un pequeñísimo sorbito ¡Estaba riquísimo! Lo dejé sobre la mesa y retomé el libro ojeando cada uno de los cuentos allí publicados, y, sin darme cuenta, a cada ratito tomaba otro sorbo, hasta que llegué al final del recipiente. Nada llamó mi atención como para embarcarme en la lectura de algún cuento, por lo que me fui a la cama.
Hoy me levanté liviana como una pluma de tan bien que dormí anoche, y marché hacia el cuarto de baño, y como siempre levanté la mirada a la imagen que el espejo normalmente devuelve, y que acostumbro saludar con un “Qué lindo día hoy, qué suerte tienes” o “¿Cómo dormiste anoche? Parece que tienes resaca” o engañándome con “Hoy estás muy bella, fresca como una lechuga”, pero esta vez fue distinto, pues mi imagen no se presentó. No sé por qué miré para atrás esperando que viniera aun de camino, la muy perezosa, y no estaba. Traté entonces de abrir la canilla para lavarme los ojos ¡Y no vi mis manos!
Presa de pánico corrí a ver la nota y, como un letrero luminoso, llamaban mi atención las dos frases de letra despareja: “De la tía Eduviges, la desaparecida” y, la que me parecía muy angustiante “No sé cuánto dura”
No sé si pasaron minutos u horas, pero me fui calmando y le fui encontrando una veta divertida a la situación, pues como nadie me veía podría introducirme en el lugar que quisiera sin que los demás se percataran, así que comencé a proyectar salidas. Para que no me vieran tendría que salir sin ropas. Me saqué el piyama y salí al jardín y los pájaros que comían semillas ni se percataron de mi presencia por lo que yo tenía que cuidar de no pisarlos.
Volví al interior
de la casa y comencé a hacer mi lista de lugares a visitar: el convento de
clausura, la cárcel, el burdel, el casino… pero, ¿Qué puede pasar si me hago
visible en una de esas visitas, sin ropa encima?
Marta
- 2020
EL ARCO IRIS
VIAJERO
Cruza el firmamento cargado de
ilusiones
lleva en sus valijas cariño y
esperanzas,
surca los cielos brillando en los
mares,
paz y bonanza completan su
equipaje.
Lo esperan ansiosos pueblos
afligidos,
niños sombríos le cantan por las
noches,
repletas de sueños oigo sus voces
en mis oídos,
ternura inocente que embarga mis
sentidos.
Ten calma mi niño, los hombres
son necios y sordos
ante tu dolor presente, ante tu
clamor urgente.
¡Ven pronto amigo Arco Iris que
el hambre no espera!
que el frío nos hiela el cuerpo y
el alma.
Traeme una cajita llena de cosas
buenas,
¿Cuánto hace que en mi boca no
juega un caramelo?
Quiero además una pelota, redonda
como el mundo
que tenga tus colores y que
rebote muy alto.
Con un cartel que diga: Queremos
vivir en paz,
jugaré feliz con ella y ya no
lloraré
así mi madre amada olvida las
tristezas
y vuelve a sonreír. Gracias
viajero de amor.
Ana María Muñoz – 2025
A veces suele la muerte
Ser un acto de piedad
A quien todo lo ha perdido
Su salud, su bienestar,
Su familia, la hermandad.
Un paria sobreviviente
Abandonado a su suerte
Sin paz, ni donde dormir.
Yo que debo, no lo sé,
Es mi vida ser humano
Y si es preciso una mano
Seguro puedo tender,
Pero el amor ha de ser
El motivo de mis días.
Mi intención va por la vida
Solo amar y florecer.
Y no creo en ese paso
Conocido como muerte
Solo pienso diferente
¿Quién conoce la verdad?
Sí, me atrevo a comentar
El dolor que veo en la gente,
Hay distintos indigentes
Que caminan, nada más.
Te despido primo hermano,
Te adelantaste en el tiempo
Cada cual vive su cuento
Cada cual tendrá su hora,
Hoy mis ojos no te lloran
Sí siento alivio en mi ser
Al no verte padecer
En el tiempo indefinido…
Será que Dios ha querido
A tu alma embellecer.
Alberto Coronel - 2025
Personaje
Rosalinda
Mi tía Rosalinda,
en realidad era mi tía segunda, o sea prima hermana de mi madre, y tampoco su
nombre era Rosalinda, ese era el nombre que ella eligió porque no le gustaba el
que le pusieron sus padres: Polonia.
Alta, nariz
aguileña, ojos, cejas y cabello oscuro, porte elegante, aun lucía hermosa como
una estatua griega cuando araba la chacra conduciendo un tractor, lo que le
gustaba mucho.
Tenía también muy
buen gusto para su ropa fina y elegante, la que guardaba “para salir”, como se
decía en los años sesenta. Cuando salía en su reluciente Ford Falcon parecía
una mujer de la realeza.
Vestía modelos
Dior que le confeccionaba su modista copiando de los figurines y revistas de la
época, y los acompañaba con accesorios delicados para cada ocasión.
Para los días de
otoño solía salir con un hermoso paraguas aunque no hubiera amenaza de lluvia,
que le daba un aire de majestuosidad; y lo acompañaba con unos guantes de
gamuza de color marfil y zapatos de taco aguja al tono.
Si iba de compra
llevaba una carterita roja, con zapatos del mismo color, y en su cabeza una
boina del tono de su traje sastre.
Para ir a misa
cubría su elegante cabeza con un casquito con algo de tul oscuro que lucía una
flor de tela a un costado, la que hacía juego con el color de sus guantes
largos hasta el codo, y, por supuesto, combinaban con sus zapatos de taco alto
y fino, mientras adornaba su cuello un delicado collar de tres vueltas de
perlas.
Más para los tés
y los bingos solía ser más informal: una cartera de cuero marrón, zapatos
bajos, guantes que no se colocaba sino que servían como elemento de lujo.
Blusas y pullovers de tonos claros y una cadenita en su cuello con una medalla
con la imagen del Sagrado Corazón, que tenía siete diamantes incrustados
alrededor.
Esa era mi tía
Polonia, o sea: Rosalinda por elección.
Marta Ibáñez – 2025
LA NOCHE
OSCURA DEL ALMA...
... Cuando ya... nada queda, ni
siquiera el buen ánimo.
Cuando el juicio sin sentencia
atravesó el Ego del alma...
Cuando... sólo se diferencia de
la asaltante depresión,
en que el alma sigue sosteniendo,
su única voluntad de ser su
esencia.
Cuando perdió el martillo de
madera
que posa sobre el escritorio del
juez,
y abandona para siempre ese
sillón y ese Juzgado...
Cuando la humildad inundó el
recinto del alma
de manera tal que desvanece el
ego de otras almas al mirarlas...
Cuando acepta el reto tremendo de
dejar el yo...
Y se dispone confiado a ser el
Todo...
Esa es la NOCHE OSCURA DEL
ALMA...
Que precede al eterno amanecer...
Rubén Ferrero – 2024
De
archivo
LIBRO DE QUEJAS
Hoy estoy quejosa, enojada. No es necesario
que piense en aislarme de todo el mundo, porque estoy aislada por decreto por
un DNU (decreto de necesidad y urgencia). Por eso escribo, porque estoy
enojada.
Quizás sea necesario decir qué día es hoy: 25
de octubre de 2020. Llevo 225 días de aislamiento, conjurando al invisible
Covid-19 para que no aparezca por aquí.
Hace dos días que no leo ni contesto wasap,
pues al parecer todo el mundo se cree con derecho a repartir sus quejas a
diestra y siniestra y que el resto (entre quienes me encuentro), gastemos
compasión, empatía, comprensión y sigamos manteniendo un poco de equilibrio
para que, en cuanto se les antoje volcar otro audio, u otro mensaje o llamada
de teléfono, puedan hacer otra descarga y seguir acumulando para otra ronda.
¿¿??
Veo que todo el mundo que escribe cuenta su
historia, y yo no voy a ser menos porque si no nadie podrá compadecerse
suficientemente de mí, ni comprenderme al menos escasamente, aunque no sé para
qué me esfuerzo si, estoy segura, la mayoría se compadece porque no soy de su
estatura (de logros, lógicamente), y otra gran mayoría (o la misma, no sé), no
puede entender nada de mí, por lo que prefiere aprovechar lo que le parezco.
Ciudadano del mundo – 2020
ILUSIONES EN
EL CIRCO
Había gran expectativa en el pueblo, una vieja camioneta
circulaba por la calle principal con un megáfono anunciando la llegada de un
circo y tirando volantes invitándonos para que fuésemos a la función que
comenzaría a las 20 horas.
Muchos niños corrían detrás de ese vehículo, levantando los
papeles que volaban en el aire frío de finales del otoño.
Yo no recuerdo haber ido al circo cuando era una niña, tal
vez mis padres nos llevaron a mis hermanos y a mí, pero no quedó registrado en
mi memoria tal evento.
Ya de adulta, llevé a mis hijos a una función circense,
cuando aún trabajaban allí grandes animales traídos de otros países, incluso de
otros continentes y los payasos divertían al público a puro golpe simulado.
Los niños disfrutaban, aplaudían y se reían cuando los
payasos caían al suelo y se lamentaban de dolor por los golpes, que en realidad
no eran tal.
Con el pasar de los años se prohibió hacer trabajar a los
animales, algo que yo celebré y comenzó otra era en los espectáculos.
Mis hijos crecieron y un día pasó un vehículo anunciando por
las calles que había llegado un gran circo, estaba mi hermano menor de visita
en casa y me dijo: ¿Negra, quieres que vamos a verlo? Me sorprendí, pero tras
pensarlo unos momentos le dije que sí.
Fuimos con mucha ilusión para ver cómo era ahora una
función, sin sufridos animales y sin gente golpeándose sobre el escenario.
Nunca me había reído y aplaudido tanto, artistas haciendo
acrobacias en telas, bailarines espectaculares, trapecistas, malabaristas,
motos voladoras. Parecíamos dos chiquilines jugando como infantes.
Fueron momentos mágicos, nos olvidamos de todo lo cotidiano
y por unas horas solo fuimos dos hermanos viviendo una ilusión; porque la
emoción y la ilusión se unieron en ese lapso de tiempo, que sí quedó guardado
en mi memoria como un grato recuerdo.
Creo que me gustaría mucho asistir a una función más y
sentirme una niña nuevamente, mientras en mi boca se va haciendo pequeño un
delicioso chupetín.
Ana María Muñoz – 2025
POR QUÉ ESCRIBO Porque desde el momento en que aprendí a hacerlo me apasionó, jamás dejé la costumbre de juntar letras, sílabas y palabr...