martes, 9 de abril de 2024

 



La dualidad en el uno

 

Con la misma voz que te bendigo

también te puedo maldecir.

Con la misma mano con que te sostengo

también te puedo abatir.

 

Con el mismo fuego que purifica

también te puedo destruir.

Con el mismo agua que te da vida

también te puedo hundir.

 

Soy la luz y aquella sombra

donde el sol no alcanza a llegar.

Soy la vida y la muerte

de un ciclo sin final.

 

Soy tu mesías y tus demonios,

y el dolor que no puedes soltar.

Soy tu madre y tu padre

y los proyectos que quieres crear.

 

Soy el mayor temor

que ocultas en tu mente.

Soy el poder que rechazas

por declararte indiferente.

 

Soy el reflejo de tu espejo

que te mira por las noches.

Soy la daga que te clavas

y la culpa a la que te sometes.

 

Soy el ego que expresas

y soy lo otro que alejas.

Soy el karma que tú creas

y del que luego te aquejas

 

Soy tu pasado y tu futuro,

y todas tus cuentas que debes.

Soy la llave que te entrego

para ser mejor de lo que eres.

 

Soy la mayor ignorancia

a la que decides aferrarte.

Soy la sabiduría que te llama

para que puedas liberarte.

 

 

               Denise Ferrero Ryan – 2024

 

lunes, 8 de abril de 2024

 


El caso y la anécdota.


OBSERVACIÓN OBJETIVA DE IMAGEN

 

Un muchacho sentado frente a la computadora, tratando de resolver algo difícil entre él y su chica, la relación está dañada.

La chica está tratando de reparar el muro que hay entre ellos.

Él, mejor, decide romperlo.

 

DESCRIPCIÓN SUBJETIVA DE IMAGEN (Interpretación)

 

a comunicación a través de internet, ya sea correo electrónico o redes sociales no siempre resuelve nuestros conflictos personales, a veces suele empeorarlos.

Hablar cara a cara, con palabras sencillas y sinceras puede derribar los muros más fuertes, como el orgullo, el miedo, la vergüenza y el rechazo.

Una flor puede sacar la sonrisa más bonita de un corazón lastimado.

 

                               Ana María Muñoz Vega – 2024

 

 

 

sábado, 6 de abril de 2024

 


Microcuento




 

 La luz de una flor

 

Y esta tarde el capullo de jazmín se abrió, llenando de color y perfume, mi rincón de estudio y reflexión.

La luz del sol bendice mis dibujos, y el canto de un ave se escucha alrededor, y una oración de gracias escribo con amor.

                                               Gabriela Medawar – 2024

 




 


viernes, 5 de abril de 2024

 

 


Lágrima dulce

que caíste de mi cara

como una gota de lluvia.

      Wenu - 2024



jueves, 4 de abril de 2024

 

Leyenda.

 

                                   El sabio mendicante.

Hace cuatro o cinco siglos se ordenó a los habitantes de aquella comarca a registrarse no solo con el nombre, sino que se les agregaría otra palabra que los identificaría como grupo, como familia, como clan.

El rey de ese lugar, hombre caritativo con su pueblo, les pidió que reflexionaran unos días hasta encontrar la palabra que llevarían junto a su nombre todos los miembros de su familia, lo que se denominaría apellido.

Juan y Juana se plantearon muchas palabras como Ríos, Sierra, Laguna o Robles, pero muchos de sus vecinos ya los habían registrado, por lo que comenzaron a discurrir: Gordillo no porque él era muy flaco, Delgado no porque su hijo mayor era gordo, Blanco no porque su hija era morena y así fueron descartando.

Ya no sabían qué hacer, hasta que a Juana le surgió un recuerdo y dijo: “¿Te acuerdas que en el pueblo decían que tu abuelo era muy sabio porque sabía cuando plantar los ajos?”

“Buenísimo – dijo Juan- habrán pocos que se apellidarán así”. Y así se reconocieron a los descendientes de Juan y Juana en adelante.

Tenían tres hijos y una hija, en los que habían puesto todo su amor y energía, a los que heredaron su flamante apellido. Pero ya algo mayores apareció, cuando nadie lo esperaba, su quinto hijo. Un varón al que llamaron Juan Santo Sabio.

Pero el pobre Juan Santo no era muy listo, y no aprendía con facilidad lo necesario para hacer una vida independiente. Sus padres, casi ancianos, vivían del sustento que le daban sus cuatro hijos mayores, pero a los cuales no les alcanzaba para mantener a su hermano, del que dudaban si realmente no le daba su inteligencia para ganarse el pan o que solo era pereza.

Juan Santo sabio estaba desolado, sus padres ancianos le rogaron que fuese a buscar su destino, por lo que dejó el hogar paterno y partió sin rumbo alguno.

Cuando le deba hambre mendigaba un trozo de pan, y cuando tenía sed  abrevaba de algún cauce o alguna fuente, y así estaba cada vez más débil y andrajoso.

Cuando las gentes le preguntaban su nombre él contestaba: “Juan Santo Sabio”, y las personas pensaron que era Juan, santo y sabio.

Llegó el día en que estaba muy débil para caminar, buscó una cueva pequeña y se sentó allí esperando un milagro. Y el milagro se dio. Las personas sencillas recurrían a pedir consejos y él se los daba, aunque la gente no los comprendía los aceptaba agradecida. Y en agradecimiento le llevaban algo de pan, agua y fruta. “Los Santos y los Sabios hablan con un idioma encriptado”, aunque no supieran lo que quería decir y hacían lo que su voz interior les decía y todo resultaba bien. Así se hizo su fama y vivió muchos años en comunión con los aldeanos.

Cuando murió lo lloraron y llevaban flores a su ermita, ahora deshabitada. Por muchos años fue una leyenda, hasta que un inspirado habitante de la zona convirtió ese recuerdo en una estatua que todos pudieran apreciar para que no se olvidara nunca a Juan Santo Sabio.

                                   Asumi - 2024

 

 

 

miércoles, 3 de abril de 2024

 

 

Suaves gotas caen rompiendo la monotonía de un día de calor.

Caen refrescando mi piel, caen al ritmo de la música de la vida, y me invita a decir ¡Gracias, gracias!

Fuertes truenos se imponen en el atardecer, rompen el silencio, comunican un nuevo amanecer, que hará brotar muchos pimpollos, y dejará que sonriamos a la vida, agradecidas.

                                               Gaby Medawar - 2024



lunes, 1 de abril de 2024

 

Observar una imagen.

 

                                          


                            

                        REFLEXIÓN DE LOS JÓVENES

 

 

Un joven echa abajo con un martillo un muro para llegar a la joven de su interés  y entregarle un ramo de flores.

 

Pero al poco tiempo, se desvanece todo su interés y este joven se absorbe  jugando en el computador,

 

La joven se encarga de reparar el muro para intentar dejarlo como estaba, mientras tanto otro joven empieza con violencia a echar abajo el muro para llegar a ella, de la misma forma  que el joven anterior.

 

La imagen muestra los efectos de los juegos y videos de internet en los niños y los jóvenes. Internet manipula y condiciona la mente de los niños y jóvenes transformándolos en personas adictas a internet, generando una dependencia que los limita a la hora de relacionarse con otros, sin compromiso y débiles ya que le dan toda su energía a esta herramienta, que deja de ser tal para ser una forma de evasión. Pierden la capacidad de pensar, de cuestionarse y ser dueños de su vida.

 

Ahora, también se puede observar que la joven  mantiene con mayor fuerza y claridad una actitud  responsable. También puede ser que ella se sienta comprometida por el daño que provocan los jóvenes y por ese motivo repara el muro, ella tiende a la acción.

 

Se puede observar que es un ciclo que se repite y que al parecer no tiene vuelta. ¿Se puede romper  este ciclo?

 

Puede ser que la joven después de reparar varias veces el muro  pueda realizar una detención y  observar con profundidad y honestidad lo que le ha estado ocurriendo con los jóvenes que la  pretenden y se haga preguntas como por ejemplo ¿Qué está pasando en mi vida? ¿Por qué tengo  que reparar el muro cada vez que un joven lo echa abajo para mostrarme su interés?  ¿Estoy Bien? ¿Tengo otras posibilidades? ¿Esto es parte de la vida? ¿Habrá otro tipo de jóvenes que puedan  hacer las cosas de otra forma? ¿Por qué tengo que asumir yo la tarea de reparar el muro? ¿Puedo conocer otro tipo de jóvenes? ¿Qué tengo que cambiar en mí para que mi vida cambie?

 

 

                                                    Ceci Delherbe – 2024




 

 

 

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