LA ISLA DEL SILENCIO
Parte III
En la enorme y hermosa sala que
antes estuviera en penumbras brillaba ahora una tenue luz intimista y se
percibían los acordes de una música indescriptible y de gran belleza que me
hizo pensar en mi infancia cuando practicaba violín, no por lo bien que yo
ejecutaba sino por mi dedicación a imaginar cuál era el instrumento que en cada
momento se destacaba. Descubrí que, al pensar en el violín me llegaban acordes
que parecían haber partido de uno muy próximo, probé una vez más y pensé en un
gran coro, y una coral bellísima me inundó, entonces comprendí ¡la música
estaba dentro de mí!
Comencé a observar el contenido de
aquella habitación, mientras “oía” dentro de mí la música que deseaba, en el
instrumento que imaginaba, aun en aquellos que nadie había inventado. La sala
contenía algunos objetos tan extraños como la camilla en que me atendieron,
pues ninguno de los que parecían muebles estaba apoyado sobre el piso ni
colgado de parte alguna. Había estantes
semejantes a bibliotecas, con lo que se podía asociar a libros, pero de una
consistencia mucho más sutil y al fijar mi vista en ellos podía percibir su
contenido directamente en alguna parte de mi cerebro.
Así conocí la historia de este pueblo, según
un “tomo” de color sepia que atrajo mi atención: hace millones de años vivían
en esta misma tierra, que era entonces una isla de la Atlántida. Sus habitantes
provenían del Continente de donde eran desterrados por carecer de color en su
piel ya que eran distintos, tanto en características físicas como en carácter.
Mientras los isleños vivían protegiéndose del sol dado que la falta de color en
su piel les dañaba enormemente, construyendo su ciudad semi sumergida en la
arena en tanto se dedicaban al estudio y desarrollo de las ciencias utilizando
sabiamente la energía solar y armonizando con su entorno, los originarios del
continente de piel negra o morena se tornaban cada vez más agresivos,
sometiendo y esclavizando a los pueblos de otros continentes con una gran capacidad
tecnológica orientada hacia la guerra.
Los
gobernantes de la Atlántida utilizaban
también su poderío para alterar la naturaleza en su beneficio, rompiendo su
equilibrio una y otra vez, hasta que una gran hecatombe sumergió a su tierra en
las profundidades del Océano mientras se elevaban partes del fondo rodeando a
la isla de Urm que quedó incluida en la Patagonia, tierra agreste e inhóspita,
donde se refugiaron unos pocos sobrevivientes
de los altivos atlantes de piel
oscura.
Puse
mi atención en otro “tomo” que detallaba las especies botánicas de “la isla”.
Todas las especies tenían su origen en épocas remotas que presumo podría
contarse en millones de años. De alguna manera las plantas tienen una
comunicación con los seres pensantes y una relación simbiótica con ellos ya que
absorben sus desequilibrios orgánicos ¿qué otra cosa son, si no, las
enfermedades? que por alguna razón que no puedo entender se transforma en su
alimento o su fuerza. También proveen de energía a los embriones de todos los seres
pertenecientes al reino animal.
Ensimismada como estaba no oí a mi amigo
hasta que estuvo junto a mí, aunque lo de oír es un modo de decir puesto que
allí no había sonidos externos, quien se ofreció a guiarme en una vuelta por la
isla, que aunque está dentro del continente es realmente una isla. Salimos de
la habitación y accedimos a jardines impresionantes, con árboles, arbustos y
hierbas que parecían salidas de un cuento de hadas por su extraordinaria
belleza y colorido. Volvió a aparecer el perro cubierto de escamas que me hizo
una gran cantidad de demostraciones de alegría como si fuéramos viejos amigos,
lo acompañaban otros semejantes pero más
desconfiados. También se acercaban a mirarnos unos felinos muy extraños, con
ojos rojos y piel violeta, totalmente carente de pelos. Y la mayor curiosidad
la proveyeron los dragones, de variados tamaños y colores, esos seres que
consideraba mitológicos de grandes cuerpos y pequeñas alas, que volaban sobre
nuestras cabezas con aire amistoso e intercambiaban chorros de fuego entre
ellos con actitud juguetona, demostrando que sí han existido y, es más, aún
existen.
Urizem me explicó que las pinturas y
las leyendas que hablan de dragones en todas las culturas de la tierra
provienen de que algunas veces estos animales, juguetones y pacíficos, salen
movidos por la curiosidad de las islas que hay diseminadas en todo el
planeta e incursionan por lugares
alejados de las grandes ciudades donde hay pocas probabilidades que sean
avistados, pero a veces sucede. Además hay diferentes especies, lo que hace la
diferencia, como sucede entre las representaciones de China con las
provenientes de Europa o América.
“¿Y ustedes – pregunté – salen de la
Isla alguna vez?”
“Generalmente no, solo de noche y
con grandes precauciones y por extrema necesidad – contestó – por ahora las
condiciones no están dadas. Hay personas muy especiales que nos visitan
voluntariamente, otras, como en tu caso, accidentalmente y algunas otras, que
son las menos, contra su voluntad, y lo
hacemos para tratar de cambiar su comportamiento, puesto que de la
supervivencia del Planeta depende también nuestra supervivencia. Luego borramos
de su memoria el tiempo de su estadía aquí y son devueltos a su medio”
“¿Cómo lo hacen?” – pregunté cada
vez más intrigada.
“Ya sabe – dijo, y por primera vez
rió – luego hay versiones de extraterrestres y hasta algunos hablan de vampiros
de rostros blancos y ojos brillantes…”
Esto me causó mucha gracia, luego mi
amigo me dijo: “Es hora de que regrese y haga bien su trabajo, creo que es muy
necesario para apoyar a la gente que realmente se preocupa por el futuro. - y
agregó – Bien, ¿guardará nuestro secreto en lo más profundo de usted o prefiere
que se lo borre de la memoria?
“¿Y
por qué, si puedes borrarme todo lo que aquí he visto y aprendido no lo haces
sin mi permiso y corres un riesgo tan grande?”
“Esa
es su elección, se lo ha ganado -
respondió Urizem - si no hubiera estado abierta y sin juicios no podría haber
visto ni aprendido nada, por lo que solo sería necesario borrarle la imagen de
que estuvo aquí, y únicamente podría llegar a recordar algunas cosas en sueños,
a los que consideraría irreales, aunque aun así le ayudarían. Mas ha venido en
son de paz, en ningún momento ha pasado por su mente sacar provecho de lo que
ha visto o de lo que tenemos, sólo le ha guiado una curiosidad sana, y eso le
da derecho a que reitere mi pregunta: ¿Guardará el secreto de nuestra
existencia?”
Sonreí,
toda palabra era inútil, pues ese ser sabía más de mí y de mis intenciones que
yo misma, así que quedaba en sus manos.
Nos
dirigimos a la sala principal y allí esperamos la hora propicia para partir.
Aparecieron dos seres más, que según me informó Urizem habían sido quienes me
rescataran el día anterior, además llegó el perro que se había hecho mi amigo,
otro animal semejante a un gran cangrejo pero de patas como los alacranes y un
ave parecida a un murciélago con pico como ave de presa y ojos rojos, los que
serían parte de nuestra expedición.
Salimos
al bosque multicolor con perfume a chocolate y de allí a una pared rocosa de
aspecto impenetrable que cedió al sólo contacto de la mano de uno de mis
acompañantes, e inmediatamente nos encontramos en el frío desierto de arenas
iluminadas por la Luna. Inmediatamente todos comenzaron a trabajar en equipo:
el extraño pájaro comenzó a emitir ondas de radar y cuando detectaba algo bajo
la arena dejaba como marca un punto rojo brillante, el perro corría hasta el lugar señalado y comenzaba
a escarbar con sus patas y luego el cangrejo levantaba delicadamente con sus
pinzas mis pertrechos depositándolos en manos de los hombres que las tomaban
como acariciándolas y haciéndolos funcionar nuevamente como si nada les hubiera
sucedido. En poco tiempo tenía todo mi equipo reunido y en condiciones.
Llegó
la hora de la despedida, sentí su afecto muy sólido traspasar mi ser dejándome
una gran sensación de felicidad y paz. Urizem me dijo: “Siempre será bienvenida
si mantiene su actitud. Nuestro pueblo la ama” Dieron media vuelta y enseguida
desaparecieron tras las rocas.
Quedé
en ese estado largo rato. Poco a poco fui saliendo de mi ensimismamiento y
comencé a pensar en lo vivido en las últimas horas. Me di cuenta que podría
haber preguntado muchas cosas más, saber cuánto tiempo viven, de qué se
alimentan, si pueden emitir sonidos, si los emiten y la ciudad los acalla, y
entonces advertí que se estaba despertando mi mente especulativa. Agradecí la
experiencia vivida y me alejé hacia mi campamento a recomenzar mis estudios y
cumplir mis promesas con los amistosos habitantes de la isla y mis compromisos
con quienes me contrataran.
FIN
Asunción Ibáñez - 2013
“El
tema de las ciudades invisibles está ligado a la mitología, las leyendas y
textos de la antigüedad a los que hacen referencia las culturas de todos los
continentes. Contadas por viajeros, exploradores, navegantes, estos pueblos
míticos están habitados por extrañas criaturas, celestiales o diabólicas, que
colman el imaginario de la mente colectiva; se sostienen y mantienen a través
de la literatura, las historietas, el cine, la televisión y siempre nos siguen
acechando durante las horas de sueño profundo, enviándonos extraños mensajes
mediante símbolos que no siempre la mente consciente sabe descifrar”. Juan
Coletti - 2009
Parte I publicada el 18/12/24
Parte II publicada el 27/12/24