viernes, 17 de julio de 2020




Evaluación de Caro

         Todos o casi todos los viernes entro por esa puerta de reja a la que le falta una aceitada e inmediatamente se abre la puerta de la Sede y una gran sonrisa me recibe. Sólo queda dirigirme a ese salón de mesa alargada  donde espera un grupo maravilloso de personas maravillosas.

         En el Taller no solo aprendo a escribir, también aprendo sobre otras generaciones, otras culturas y otras ideologías. Cada persona tiene su estilo, su forma de expresarse a través de la escritura, y de eso aprendo.

         Son dos horas de enseñanza. Se propone una modalidad de escritura y practicamos, de la mano de una buena maestra y buenas compañeras. Pero sin duda lo mejor son las consecuencias, que me abren una pequeña ventana al mundo.

N. de la R. En 2018 Caro tenía 15 años y es la asistente de menor edad del Taller.


miércoles, 15 de julio de 2020



SILENCIO

¡Tan fácil que parece y tan difícil de lograr!
Hacer silencio,
callarse…

Difícil,
difícil es lograrlo en el momento oportuno,
y no sólo por el acto mismo de cerrar la boca,
sino también por callar el pensamiento
y aquietar los sentimientos.

Difícil,
difícil llegar a él de manera sostenida y consciente.
Difícil, muy difícil,
mantenerlo libre de sentires encontrados que separan y excluyen.

¿Cómo hacerlo?
¡Cómo hacerlo cuando una está enojada!
Cuando la crítica asoma una vez más, indiscreta, osada,
cuando uno cree tener la razón vez tras vez…

¿Cómo hacer silencio sin cargarlo de quejas o rezongos interiores?
¿Cómo trabajar con uno mismo para escuchar y aprender?
¿Cómo hacer del silencio una práctica del alma
que devenga en un mayor desenvolvimiento?

¿Cómo darle sentido para que sume y no reste,
para que incluya y no separe,
para que abarque y eleve?

                                                              Norma - 2011

martes, 14 de julio de 2020



LO BELLO EXISTE

Lo bello existe
me dijo el granado esta mañana,
cuando al mirarlo
desde arriba,
en la terraza,
me mostró su copa
repleta de hermosas flores rojas.

Lo bello existe, repitió,
y si aún dudas
sólo te basta con mirar mi copa.

                        María del Carmen Medina

domingo, 12 de julio de 2020


La radio
Mi mamá tiene dos hermanas y un hermano y una de las actividades preferidas era, después de cenar, sentarse todos alrededor de la radio a galena. Escuchaban algún radioteatro y esperaban ansiosos los capítulos que transmitía noche a noche.
En aquellos tiempos las casas no se encontraban tan cercanas unas de otras. Estaban dispersas entre los viñedos y no tenían luz eléctrica, motivo por el cual se alumbraban con faroles a querosene o velas.
Habitualmente el baño se encontraba retirado de las habitaciones, porque tenían pozo séptico y no era conveniente la proximidad a la casa por motivo de seguridad e higiene. Cuando empezaba a anochecer, para los niños ir al baño no era  cosa fácil, pero la necesidad no tiene horario.
Innumerables historias de aparecidos y misterios se contaban entre los vecinos, y una de ellas era la de la viuda Jovita. Según los lugareños se aparecía cerca de las casas, o se la podía ver sentada en los troncos de los árboles caídos o en los alambrados.
Un atardecer mi mamá, como de costumbre, fue al baño cuando ya había oscurecido considerablemente, puesto que era época invernal. Entró y cuando estaba cerrando la puerta sintió que la observaban por lo que se apresuró a cerrarla, se quedó en silencio y totalmente inmóvil; sólo oía el sonido de su propia respiración, la que por momentos suspendía por el miedo. Oyó unos pasos que se acercaban… luego el silencio. A lo lejos sólo se oía el ladrido de los perros.
Se quedó allí por más de media hora, hasta que mi abuela la llamó desde la cocina. Juntó coraje, salió del baño y corrió sin parar hasta llegar al interior de la casa. Una vez adentro, con curiosidad se dio vuelta para ver qué había detrás de ella. Con asombro vio a una mujer vestida de negro, al lado del baño, sentada en una rama de la higuera.
Se le erizó la piel y un frío le recorrió todo el cuerpo. Atontada por el miedo se atropelló la mesa donde estaba la radio a galena, se dio vuelta para evitar que cayera y en ese instante sintió un golpe del “más allá”, el fantasma de la viuda la había golpeado tan violentamente que cayó al suelo.
Conservó ese recuerdo como el peor de su niñez durante años. Pero cuando creció, relacionando una cosa con la otra, llegó a la conclusión que el origen de ese golpe fatal había sido nada más ni nada menos, que una descarga eléctrica, y que la imagen de la mujer había sido el juego de sombras de las hojas y ramas de la higuera, con el condimento indispensable de la sugestión.

                                                              Sella

sábado, 11 de julio de 2020




CRISIS

Todo se desmorona para Silvana. Su marido, Alfredo,  tras tres años de discusiones le anuncia que se irá. Ella, 53 años, ama de casa, se siente perdida sin él.

Discutían por tonterías. Ahora no puede superar su  pérdida y toma un frasco de pastillas. La rescatan sus hijos de 22 y 23 años, Álvaro y Juan Cruz. La internan en una clínica psiquiátrica.

 La desborda la ansiedad por salir. Promete que nunca más va a cometer tamaña estupidez.

Cuando llega a su casa se hecha al abandono. Está depresiva y come  todo el tiempo para calmar la ansiedad.

Empieza a hacer terapia con una psicóloga  y a consultar con un psiquiatra para combatir la depresión.

Todos le dicen que aún es joven que puede rehacer su vida pero ella no lo asimila. Está obsesionada por saber sobre su ex-marido.

Han pasado ya dos años y Silvana poco a poco empieza a recuperar su autoestima. La invita a salir un antiguo amigo, Daniel, y ella acepta.

Decidió darse una oportunidad y volver a la vida.                         

Denise

viernes, 10 de julio de 2020




MONÓLOGO de PANDEMIA

¡Qué noche! ¡Esto me pasa por salir de mi rutina! Me prometí que vería las noticias una sola vez al día, pero anoche me sentí sin sueño y las vi un rato antes de dormirme. Y como consecuencia tuve esa horrible pesadilla.

Soñé que me ahogaba, que me faltaba el aire, que no podía respirar. Desperté asustadísima. Por eso me levanté, para tranquilizarme y todavía estoy aquí, en la misma silla, hablando sola.

¡Hace tanto que no salgo! ¡Con esta pandemia! ¡Cuarenta y dos días de aislamiento! A esta hora no debe haber nadie controlando las salidas, si uno tiene permiso o no, si tiene el documento terminado en el número que dijeron o no.

¿Qué pasó? Ni siquiera me he dado cuenta en qué momento salí. Debe ser las ganas que tenía que lo he hecho todo automáticamente.

Y ahí está la policía controlando ¡Y yo en pijama! Tengo que buscar una excusa convincente.

Ni siquiera me prestaron atención ¡Quien se va a fijar en una anciana que deambula a esta hora! ¡Nadie!

Siento frío, he sido irresponsable en salir sin abrigo.

¡Qué rápido he vuelto! ¡Ni siquiera me han dolido las rodillas al subir la escalera!

¿Qué hacen en mi cuarto mi padre y mi madre? ¡Hace años que no están! ¡Y junto a mi cama!… pero… hay alguien allí… acostado…
                                                                       
                                                                                                                           Asunción

jueves, 9 de julio de 2020


     



 PATRIA

Sin patria
soy un paria,
no hay fervor
si no hay amor…

No hay ley
sin grey.
Honro a mi hogar terrenal
sin temor y
con valor
rindo mi homenaje
a Gaia.

Retorno a mi amada patria
la patria celestial
adonde viajaré al final.

               Ema Fagale

  Cuento fantástico     El monstruo del cerro Atraídos por su fama de ser un lugar con extrañas experiencias, un grupo de amigos dec...