viernes, 30 de mayo de 2025

 

Poesía

 

 

                                        Dintel dorado

Dieciocho figuras…

Dieciocho almas…

Almas que ascienden

iluminadas.

Brazos abiertos

y manos orantes,

auras doradas,

o celestes,

anaranjadas,

auras de fuego,

auras rosadas.

Seres que ascienden,

seres de pie,

o de rodillas

en varios planos,

en soledad…

asomados a un dintel

de tonos dorados,

miran de frente,

iluminados.

 

En escaleras

que ascienden

a torres quietas,

que las acogen

cerca del cielo,

cuerpos muy quietos…

almas en vuelo.

                                               Asunción – 2025

 

                Le pondría música de Gioachimo Rossini: “La urraca ladrona”

 

Consigna: Observar durante un minuto el cuadro de Xul Solar: Zodìaco Titi – 1949 – Surrealismo – Género: pintura simbólica.



miércoles, 28 de mayo de 2025

 

Novela.

 

                                               Capítulo

 

Firmé un libro y salí de la comisaría, era una mañana cálida, con gente desplazándose sin prisa, fue difícil caminar después de una noche terrorífica, durmiendo en el suelo y con la barriga vacía, anduve unas cuadras y encontré una plaza donde me quedé haciendo ejercicios para recuperar mi lamentable estado físico. Seguí caminando y desde lejos divisé la casa de Amalia.

Cómo no hacerlo si en un entorno de casas bajitas, comunes, se erguía imponente esa especie de castillo medieval que heredó de unos tíos lejanos a los que ella cuidó hasta que fallecieron.

Recordé que cuando éramos niños veníamos a visitarlos, ella la tía, era una señora amable y cariñosa, a mí me gustaban las meriendas que nos servían, es que preparaba tantas cosas exquisitas que cuando mamá anunciaba que iríamos a ver a los tíos, yo saltaba y aplaudía contento.

Tal vez por eso me sentí triste al leer el cartel que había en las rejas: SE VENDE Llamar al teléfono 274797

Me senté frente a la gran casona ya que era temprano y Amalia duerme hasta tarde los domingos, mil ideas empezaron a rondar por mi cabeza. ¿Por qué querrá venderla? en realidad es muy grande para una sola persona. Será que no puede cubrir los gastos y pagar los altos impuestos. Será qué tal vez quiere marcharse del pueblo, en fin, ahí estaba yo imaginando éstas y otras muchas conjeturas, lo cierto es que el tiempo parecía no avanzar. Es que los días domingos son lentos, tediosos.

De pronto tuve una visión reveladora, imaginé ver la casona convertida en un lugar de descanso para las personas que iban a pasear a la costa y me vi atendiendo, recibiendo y despidiendo gente. ¡Qué locura!

Tal vez no era una locura, con tantas habitaciones y ese comedor inmenso, además de los bellos jardines que solo necesitaban mantenimiento…

Pensaba también en el pago recibido por mi jubilación y mis ahorros de tantos años trabajando en alta mar…era buen dinero para comenzar una actividad que siempre me gustó, cuando llegábamos a algún puerto y nos atendían, me sentía feliz.

Tendría que conversarlo con mi prima, tal vez en un futuro próximo seamos socios.

¿Por qué no? Así la casona seguiría siendo de la familia. Crucé la calle y toqué el timbre, era hora de estar cara a cara con Amalia.

                                                                              Ana María Muñoz – 2025

 

 

 

Narrativa

 

LA COMPRA EN LA VERDULERÍA UN DOMINGO

Mi semana fue un caos. Turnos médicos, eventos literarios, salidas con amigas, en fin tanto así que olvidé hacer la compra semanal en la verdulería.

El domingo desperté con la idea de cocinar unos canelones por lo cual me levanté a eso de las nueve dispuesta a lucirme con el plato elegido, en eso recordé que no tenía espinacas, tampoco morrones, bah, en realidad no había nada, busqué el monedero y la bolsa y salí casi corriendo a visitar a mi amigo el verdulero del barrio.

Me sorprendió ver las calles desiertas y también el silencio inusual, parecía una ciudad fantasma lo cual me permitió observar las casas, los jardines, las baldosas.

Fue una experiencia hermosa ver con ojos de asombro lo que vemos a diario y que en verdad no vemos, caminé tarareando una canción y cuando llegué a la esquina vi las naranjas y los limones más coloridos, los tomates más brillantes y relucientes, todo era como descubrir lo que siempre estuvo ahí y que jamás presté atención.

Saludé amablemente, compré y salí hacia mi casa, estaba por cruzar la calle cuando veo junto al cordón de la vereda una caja de herramientas y varias piezas dispersas en el asfalto. -Oh que interesante pensé y recordé el día que me robaron del auto todas las mías. ¿Será una compensación que me brinda la vida? Dudé un momento; pero enseguida levanté la pinza y la llave francesa y las puse dentro de mi bolsa.

No sé si estuvo bien, tal vez debí dejarlas allí.

Me fui de prisa a casa muy contenta cantando una vieja canción llamada Pedro Navaja que dice: “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ¡Ay Dios!”

Los canelones me quedaron exquisitos, creo que los mejores que he hecho en mi vida.

                                                               Ana María Muñoz – 2025

 

 

martes, 27 de mayo de 2025

                       


                       El buen decir, el buen pensar

Siempre anida en mi mente

Deseo a todo en presente

Que tengan buena semana

El amor jamás descansa

Es la fuerza del vivir

El ser breve al transmitir

La esencia del pensamiento

Dejo en todos lo que siento

Es mi tesoro del día

Tengan todos bella vida

Junto a un bello sentimiento.

                                            Alberto Coronel - 2025


lunes, 26 de mayo de 2025

 

Poesía

 

Mujeres

Desobedientes ahí están,

las mujeres silenciadas

sin boca y sin voz.

¿Sumisión?

Allí van,

mujeres que expresan

con sus miradas

más que mil palabras.

Aquí están,

mujeres poderosas.

Se borran las sonrisas.

Se dibujan realidades.

Aquí vamos,

mujeres creativas

diciendo, dando,

de pasado hermético,

de sonidos apagados

Aquí somos,

eternas fortalezas

de amuralladas almas.

Consuelo abrasador

Aquí estoy,

cual femme

de mutilado sonido

en un evocador recuerdo.

 

¿Mujeres que obedecen

reglas impuestas?

Mujeres simplemente

del respeto dado

y el valor ganado.

Mujeres de voluntades intactas

ingenuas soñadoras

crédulas creyentes

de un miedo valiente.

Mujeres sencillamente,

que se quieren y atreven,

usando sus armas

de soldados desobedientes.

Mujeres de miedo valiente.

Estela Iris González



sábado, 24 de mayo de 2025

 

Dialogo

 

                                              

 

Personajes: un álamo, un olmo, otros árboles.

 

                                                               Competencia

En el bosque, los árboles charlan entre ellos; a veces, las raíces se cuentan sus cuitas, recomiendan tipos de alimentos terrestres o se avisan si hay movimientos de aguas.

Las copas se mecen cuando el sol dora de miel los campos malva y verdes; les gusta la brisa fresca, los movimientos suaves de los pájaros que anidan en sus ramas, pero también conversan y tienen charlas como la que sigue:

Álamo: ¿Qué te pasa viejo olmo? ¿Por qué te has sonrojado tanto? Es que te has enamorado y por eso pintas casi de rojo.

Olmo: ¡Siempre averiguando qué le pasa a los demás! Me sonrojo porque el otoño me atrapa con su paleta de tinturas ocre. No porque tenga un enamorado.

Álamo: Es que ser alto y esbelto como yo no es cosa fácil. Me mantengo erguido y verde con otoño y sin otoño; con viento y con lluvia; y desde acá veo todo lo que pasa a mi alrededor. No se me escapa nada.

Olmo: Claro; esa delgadez tuya te hace creer que eres hermoso, no sé quién te lo habrá dicho, a mí me pareces escuálido, macilento y sin gracia. ¿Te alimentan bien tus raíces?

Álamo: ¡Lo que es la envidia y la ceguera! Nunca me han llamado “macilento” sino bien erguido y buscando el cielo.

Olmo: Bueno, si eso te parece adecuado, dejémoslo ahí. A mí me gustan los árboles amplios, esponjosos, con espacio para nidos y zorzales y con ramas porosas, ligeras suaves…

Álamo: Vaya, vaya, vaya, con el compadre. ¡Nunca creí que estuvieras tan satisfecho de tu, ¿Cómo lo digo sin ofender? De tu amplitud, de tu grosor un poco dilatado diría yo. ¡En cambio yo!

Olmo: Claro, en cambio tú, esmirriado y flacuchento, te vas para arriba con la nariz fruncida como si el olor de la tierra te molestara.

Un nogal que estaba cerca, se cansó de este diálogo estéril. Rogó que viniera un viento, una lluvia fresca, algo que ayudara para que esos dos se callaran.

Llegó la noche. Vino en su ayuda un airecito tibio que mecía las hojas de todos los árboles y por un tiempo; o por lo menos por esa noche hasta el día siguiente quedaron en silencio acunando sus nidos.

 

Clara Molina – 2025

 

viernes, 23 de mayo de 2025

 

Absurdo

 

Noche caprichosa.

Absurdo, no burdo

El sol se esconde tras la silueta de una nube.

El aire se enfría y la noche parece no aceptar el nuevo estilo.

Se niega y explica a la tierra que el frío no es para ella esta vez y dice - Me voy de viaje en un sueño pendiente a la tibia pradera de la pampa en verano.

Caprichosa huye a pesar de la ley.

En un rincón de la casa se esconde ¿para no ser encontrada?, huyendo del destino que la asiste y persiste. Como no queriendo de repente mira y ve.

El patio hermoso podó la luna perfumada.

La flor asombrada ahogó al satélite esplendoroso.

¡Y ella se escondió!

Un árbol amigable regó el tronco esplendoroso.

No pudo más y volvió a su lugar.


Estela Iris González

Mayo 2025



  Canción de cuna                                          Canción para Francisco   Descansa mi niño, navega en tus sueños, aq...