lunes, 11 de enero de 2021

 

Noche en el desierto

 

Como visitantes de otro mundo

presenciamos un ritual ancestral,

dirigido por la “guardiana del lugar”

que nos indicó formar un círculo,

y nos contó sobre las estrellas

y el Espíritu de la Tierra…

 

Mientras transcurría,

sentía que mis pies

se alargaban hacia el centro del Planeta,

me descalcé para sentir

la suave arena de ese desierto,

el más seco del planeta,

¡El desierto más desierto!

Con su potente energía me llamaba

a sentirlo y a traspasar

más allá de mis pies,

hacia lo más profundo,

y a la vez,

lo más elevado del ser.

 

Quedé como un nexo

entre el cielo y la tierra

y toda esa energía pasando a

través de mí; todo era Uno…

 

En un lugar cercano

un añejo algarrobo

nos acompañaba en silencio,

con su estampa,

orgulloso, solo,

y de él pendían frutos,

como gotas dulces

 su alimento, ofrendado, para que

pudiéramos tomarlos,

como dones,

en agradecimiento por nuestra presencia…

 

Y me invadió una comprensión:

en ese instante fuimos “dioses”

que aletargados,

habíamos sido convocados

a despertar maravillas.

 

Patricia Persia 2020

viernes, 8 de enero de 2021

 

Los dos trabajos

El que trabaja su campo sin horario ni descanso y se hace uno con la tierra mientras siembra su entusiasmo.

Saca fuerzas de sus llagas para picar en silencio, sin pensar en otra cosa que el trabajo que está haciendo.

En el que pone lo mejor sin buscar el resultado, y dolido por la piedra, vuelve a vestir sus sembrados.

Si ese que pone su ritmo puede decir su verdad, avalado por su yugo de sudor y dignidad, entonces escucharemos el sonido de su alma, y no habrá cómo objetar la verdad de su proclama.

Porque el trabajo así hecho termina por hacer surcos, en el manto de la tierra y del alma a la conciencia.

Siempre se oye al ocioso reclamar su petitorio, sea pobre o muy dichoso, reclama siempre el ocioso.

Al que no le importa más que su circuito pequeño, y que el resto se las arregle o vaya a parar al infierno.

De sofistas y poetas, impostores de letrados, algunos con gran estética y otros con postulados.

Unos buscan la admiración y otros darle un respaldo a lo que quieren justificar, por conveniencia o descaro.

¿Qué avala esos escritos de papel y tinta volado, otros plasmados en tierra de preconceptos viciados?

San Francisco conoció el yugo de sacrificio y sencillez, pocas palabras bastaron para inclinarme a sus pies.

El buscador de conciencia, sin descanso ni sosiego por encontrar la verdad, humillando nuestro ego.

Y con la misma pasión hacer trabajar el cuerpo, en un mundo material, sin delegar ese esfuerzo.

A ese quiero escuchar, ni poeta ni sofista, un buscador de verdad que aprende en las dos aristas.

Evadir el trabajo duro para dedicarse a pensar, es aprehender las migajas que recibe el haragán.

Evadir el trabajo interno aturdiéndose en la pala, es recibir materiales y dejar sin nada el alma.

Gandhi limpiaba los baños después de dar sus discursos, ahí estaba su equilibrio: teoría y trabajo duro.

Eugenia pegaba ladrillos para construir un templo, y luego las oraciones para completar ese esfuerzo.

Pocos conocen a Eugenia, que es una entre tantas otras, que estaban muy ocupadas para andar con petitorios.

Su verdad está escrita en hechos de los que somos testigos, un tremendo postulado para aprender por los siglos.

A ellos quiero escuchar, ni poetas, ni sofistas, un buscador de verdad que aprendió en las dos aristas.

Rubén Ferrero.

Mis respetos a la Señorita María Eugenia Medawar, pilar indiscutida de nuestra obra. GRACIAS.

jueves, 7 de enero de 2021

 


            SER Y SENTIR

 

Me siento  bien por mi muerte,

sólo es una experiencia de vivir.

Morir no es malo, es trascender

lo puramente biológico

y acceder a mayor cercanía,

a mi Origen, al Centro

que da ser a todo en todos,

y en todo lugar.

 

                                                        Hugo Fagale - 2013

martes, 5 de enero de 2021

 

            Diálogo con mi niña interior

Encuentro conmigo misma.

Yo Adulta: Hola Clarita ¿cómo te va?

Clarita: Yo bien, feliz, me gusta saltar al sol.

A: ¡Se ve que estás contenta! ¡Qué lindo el panadero! ¿Dónde lo encontraste?

Cl: Por ahí entre las plantas de la abuelita. ¿Viste cómo le gustan las plantas a la abu, y cómo las cuida? A mí me gusta jugar ahí, tengo una muñequita chiquitita que duerme en una flor.

A: ¿Entre las flores?

Cl: No, adentro de una flor. La dejo ahí para que la bruja no la encuentre y se la lleve.

A: ¿Creés en brujas?

Cl: Seguro, tengo miedo a veces. No quiero que se aparezca por aquí ¡No quiero verla!

A.: Y si aparece, ¿Qué hacés? ¿Gritás? ¿Quién te ayuda?

Cl: ¡Ah! Las hadas, ellas son buenas. A veces transparentes, a veces no.

A: ¿las ves?

Cl.: Sí, seguro, bailan entre las flores y cantan. Su canto parece el agua cuando corre por las acequias de tierra.

A: ¡Qué bueno Clarita, nunca estás sola, y qué suerte que la abu cuida tanto su jardín! Decime una cosa Clari ¿Qué te gustaría hacer cuando seas grande?

Cl: Volar, correr, bailar…

A: Pero yo hablaba de trabajo o tarea. ¿Te parece que vas a poder volar?

Cl: No sé. Igual trato, y trabajar tampoco sé. A lo mejor sea maestra. A la mami no le gusta que las mujeres trabajen.

A: No ella piensa que nos hemos recargado de tareas y no tenemos descanso.

Cl: Yo voy a poder ¡Seguro!

A: Ay Clarita, siempre tan segura. Dame un abrazo. Te quiero.

Cl: Yo también te quiero. ¡Cuidate!

Caminando por el jardín de la casa materna se separan siguiendo cada una su camino y su destino.

La niña feliz

La adulta preocupada.

Clara Molina - 2020

 

Panadero: se le llama al copo suave que forman las semillas de Diente de León  (Taraxacum officinale)  para que el viento las disperse.

Abu: diminutivo de abuela.

 

lunes, 4 de enero de 2021

 

Mi consuelo es ser impecable aquí y ahora. Los errores y aciertos del pasado quedaron atrás.

                                                                                                          Teresa Columna

domingo, 3 de enero de 2021

 

Ella…

Quería danzar bajo la lluvia.

Tocar la nieve con los pies descalzos.

Bailar riendo en la iglesia frente a todos los santos.

Dar gracias porque alguien muere

después de una vida plena

y una muerte calma…

Todo eso quería,

y lo vivía plenamente

en su imaginación,

donde no necesitaba permiso.

 

                                   AMI - 2020

sábado, 2 de enero de 2021

 


ATARDECER

 

Ardiente ocaso

naranja, rojo y púrpura.

Dejo atrás la rutina

sublimando lo bello

del encuentro casual

con viejos amigos.

 

Recuerdo mi día,

sonrisas de gente

que lucen antiguas

como fotos en sepia…

 

Y me aproximo al sueño,

despegando del suelo,

mi cuerpo, sin peso,

como si fuese pequeño.

                                  

AMI

  Canción de cuna                                          Canción para Francisco   Descansa mi niño, navega en tus sueños, aq...