sábado, 10 de diciembre de 2022

 

 

CAMBIAR

 

He pasado la mayor parte de mi vida tratando de cambiar, como si fuera la consigna de mi existencia. Y tal si fuera una creación del Dr. Frankestein, no sé cuál de todas las partes es original, o sea que no sé quién soy, si es que ese saber sirve para algo.

He tratado de adelgazar, de saber, de creer, de leer, de cuestionar, de que mi pelo sea ondulado, o rubio, de que me aprueben, de que me consideren, de que lean lo que escribo, de que sepan quién soy, y he perdido de vista lo anhelos de aquella niña que se recostaba sobre la hierba en las noches de verano, tejiendo sus sueños a la luz centelleante de las estrellas y los pequeños  flashes de las luciérnagas, oyendo la música del agua en las acequias y el suave roce del viento en los sauces.

No sé si soñar es ser, pero al menos generaba mis propios anhelos.

 

                                               Iris Nelly - 2015

 

jueves, 8 de diciembre de 2022

 

La mente racional no permite al alma vivir en el presente continuo, sino que la lleva en ensoñación hacia el futuro o hacia el pasado, sin permitirle vivir sus experiencias con profundidad, acabadamente.

                                              Taller Lápiz Creativo

miércoles, 7 de diciembre de 2022

 

MI PANCITO DE PALABRAS

 

Me pidieron que creara

y amasé una poesía.

Le puse gotas de polvo

de mi tierra mendocina,

la perfumé con el viento

y el olor de la jarilla,

y la dejé que leudara

bajo una luna de plata.

La adorné con el calor

de este sol cálido y ardiente.

La adorné con flores rojas

y con ramas de canela.

Le hice una cuna verde

para que no pierda su esencia.

Mi pancito de palabras,

ya está listo.

Ya me voy…

 

Clara Molina - 2022

martes, 6 de diciembre de 2022

 

 

El  diente

 

Corrió afligido a los brazos de su madre

señalando su primer diente flojo, a punto de caer.

Abrió grande la boca mostrando sus dientes de leche,

pequeños, blancos como granos de choclo tierno.

Esa noche, por su almohada, pasó el ratón Pérez.

 

                               Nela Bodoc - 2022

 

 

lunes, 5 de diciembre de 2022

 

ANCIANIDAD Y SABIDURÍA

 

Hay algo peor que llegar a viejo y es no llegar.

 

Mi padre fue a la escuela solo lo suficiente para aprender a leer y escribir, y a partir de entonces fue autodidacta, y sin haber leído a Sartre, ni haber conocido a Camus, Kierkegaard o Nietzsche, era en la práctica un existencialista en cuerpo y alma, que cumplía acabadamente con lo que pensaba y sentía, tratando de transmitirlo a los demás con muy pocas palabras.

Enseñaba a mi hermano y a mí el respeto por todos los ideales, por todas las creencias y por todas las religiones, tratando de que no temiéramos ni veneráramos a los hombres que los encarnaban: “los ideales que rigen a la humanidad nacen casi perfectos –decía-  pero los hombres se encargan de no cumplirlas acabadamente”.

No sé si fue un anciano sabio, pero sí un hombre que vivió de acuerdo a su modo de pensar y murió conforme, sencillamente habiendo agotado su tiempo.

 

                                               Asunción Ibáñez - 2013

 

 

domingo, 4 de diciembre de 2022

jueves, 1 de diciembre de 2022

 

                                                                            ESCRIBIR 


    El idioma escrito lo aprendimos cuando éramos niños, por lo tanto sabemos escribir. Ya tenemos un gran trayecto recorrido. 

    La idea es que practiquemos, para ello nos proponemos incursionar en la anécdota, el caso, el chiste, la leyenda, la poesía, el dialogo, el ensayo, la fábula, el cuento, la biografía, el resumen, la evaluación, y más.

     Es un interesante desafío. Esta ejercitación nos ayuda a encontrar nuestro estilo, descubrir preferencias, crear personajes, hurgar en nuestra memoria, desbloquear sentimientos, permitir que las emociones afloren, conocer un poco más la esencia humana, para lo que contaremos con la ayuda de nuestros personajes.       

     Poder transmitir una idea con suficiente claridad requiere práctica metódica, investigación, algo de esfuerzo y cariño por el tema. Se necesita ordenar las ideas, priorizar los términos,  buscar en la memoria, verificar datos si fuera necesario, comprobar ortografía y gramática, y esto pone en movimiento nuestra maquinaria interna.

No siempre podemos escribir sobre lo que no conocemos, por lo que un recuerdo, una anécdota familiar, el trozo de una conversación o ver un bello paisaje  pueden ser disparadores para una buena historia.

Podemos crear situaciones partiendo de lo conocido, y lanzarnos a lo desconocido ¿Qué otra cosa es la ficción, o la ciencia ficción? Y encarnar a un personaje de sexo opuesto al nuestro, o imaginar un ser de otro planeta… todo se puede si se cultiva la creatividad.  

Escribir nos permite ponernos en la piel de otro. ¿Cómo siente un místico? ¿Cómo siente la mamá de un condenado? ¿Cómo siente una novia frente al altar? ¿Y un niño pobre frente a la vidriera de una juguetería?

El cuento tiene un narrador. Esto nos da la posibilidad de proyectar en él o en el personaje todo lo que se nos cruce por la cabeza: recuerdos, mandatos, enojos, aspectos “tapados” de la personalidad, prejuicios, etcétera. Escribirlos nos permite dejar aflorar estos sentimientos, o sea: reconocerlos.

     No necesitamos dar explicaciones de lo escrito. Un texto puede tener un significado para quien lo escribe y otro muy diferente que para quien lo lee, y esto es lo bello de escribir y de leer.

      Lo que escribimos ya no nos pertenece, le pertenece al lector; se puede trasladar a otro tiempo y a otro espacio.

 

                                                           Taller LÁPIZ CREATIVO

  Cuento fantástico     El monstruo del cerro Atraídos por su fama de ser un lugar con extrañas experiencias, un grupo de amigos dec...